Tensión en mina disputada por mineros bolivianos en jornada de paro parcial

  • El riesgo de más violencia en el conflicto minero que vive Bolivia ha aumentado hoy en la mina Colquiri debido a las movilizaciones de los grupos rivales que la quieren controlar, al cumplirse el primero de dos días de una huelga sindical convocada en apoyo a uno de los sectores, pero que fue seguida parcialmente.

La Paz, 20 sep.- El riesgo de más violencia en el conflicto minero que vive Bolivia ha aumentado hoy en la mina Colquiri debido a las movilizaciones de los grupos rivales que la quieren controlar, al cumplirse el primero de dos días de una huelga sindical convocada en apoyo a uno de los sectores, pero que fue seguida parcialmente.

El Gobierno informó que centenares de mineros de las cooperativas privadas viajaron hoy a la mina Colquiri, a unos 250 kilómetros al sur de La Paz, ocupada por los trabajadores de sindicatos estatales desde hace varios días para impedir el ingreso del grupo rival.

"Hago un llamamiento público a evitar cualquier tipo de colisión entre cooperativistas y trabajadores en Colquiri (...). Hago un llamamiento a los dirigentes de ambas partes a que cesen en esas actitudes de provocación y confrontación", pidió el ministro boliviano de Gobierno, Carlos Romero, en una rueda de prensa.

Medio millar de agentes custodian los tres ingresos al pueblo de Colquiri, donde está la mina del mismo nombre, para evitar choques, según Romero, quien agregó que eso depende también "de la voluntad, racionalidad y responsabilidad de los dirigentes de ambos sectores".

Los mineros de las cooperativas privadas exigen al Gobierno del presidente Evo Morales que cumpla con un decreto que ordena la transferencia a ese sector de la veta más rica de Colquiri, yacimiento expropiado en junio a la empresa suiza Glencore.

Una manifestación de este sector atacó el martes con cargas de dinamita la sede de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTBM) en La Paz y las explosiones dejaron un saldo de un minero muerto y otros nueve heridos.

Este organismo acusa a Morales de ceder esa veta porque tiene una alianza política con las cooperativas mineras que agrupan a decenas de miles de trabajadores, pero que operan de forma privada y pagan impuestos bajos por la explotación de las minas

La FSTMB ratificó hoy en una asamblea su petición de que el Estado se haga cargo del 100 por ciento de Colquiri y no entregue vetas a la Federación de Cooperativas Mineras porque consideran que los recursos naturales deben ser administrados por el Gobierno.

Este sector exige además la renuncia del ministro de Minería, Mario Virreira, y del viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, al sostener que no han aportado a solucionar el conflicto.

Virreira descartó hoy la posibilidad de renunciar porque, según dijo a los medios, solo el mandatario puede decidir sobre su cargo.

Al menos dos centenares de cooperativistas están ya en la localidad de Caracollo, a casi 50 kilómetros de Colquiri, donde quieren ingresar con el argumento de que desean verificar que sus familias y propiedades no han sido dañadas por el sector rival.

El defensor del Pueblo, Rolando Villena, expresó su preocupación por el peligro de que el problema se agrave por la presencia de los cooperativistas cerca de los mineros estatales y anunció que ha enviado representantes para tratar de instalar una mesa de diálogo.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, ha invitado a los dirigentes de ambos sectores a conversar mañana en La Paz, pero solo los cooperativistas dicen que están dispuestos a ello, aunque también amenazan con bloquear carreteras para presionar al Gobierno.

En tanto, el primer día del paro de 48 horas encabezado hoy por la Central Obrera Boliviana para respaldar a la FSTMB ha tenido un seguimiento parcial, centrado en los sindicatos mineros, de maestros y los trabajadores de hospitales estatales, pero no afectó otras actividades productivas, ni el transporte, banca o comercio.

Esa central ha convocado a sus organizaciones a reunirse mañana en una asamblea en la ciudad central de Cochabamba para analizar otras medidas de presión para exigir al Gobierno que toda la mina de Colquiri se quede en poder del Estado.

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