El color de piel delató al maniquí que conductor español llevaba en su coche

  • Ni la poca luminosidad, ni el que fuera hora punta, ni la sofisticada elaboración del maniquí lograron evitar que el cabo Andrés, de la Guardia Civil española, se percatase de que esa persona tan rígida y pálida que viajaba junto al conductor de un vehículo se trataba de una muñeca.

Rafael Martínez

Madrid, 18 oct.- Ni la poca luminosidad, ni el que fuera hora punta, ni la sofisticada elaboración del maniquí lograron evitar que el cabo Andrés, de la Guardia Civil española, se percatase de que esa persona tan rígida y pálida que viajaba junto al conductor de un vehículo se trataba de una muñeca.

Su color de piel le delató.

La historia ocurrió el pasado día 9 pero se conoció hoy: un conductor que circulaba por una carretera en dirección a Madrid fue "cazado" por la Guardia Civil con un maniquí de mujer sentado en el asiento del copiloto para poder transitar por una vía reservada a vehículos con más de dos personas y que se abre sólo en horario de atascos.

La escena parecía sacada de una película de Hollywood: un brillante deportivo de color negro con un conductor embutido en un traje negro y su "acompañante" luciendo un "foulard" que sobresalía por la ventanilla y con los primeros rayos de la mañana reflejándose en sus glamurosas gafas de sol.

Todo marchaba sobre ruedas hasta que el sol traicionó a la pareja al pasar justo delante de una patrulla de la Guardia Civil, que hacía su trabajo rutinario de vigilancia en un carril habilitado en horas puntas para vehículos ocupados por más de una persona, maniquíes incluidos.

Fueron apenas dos segundos, pero más que suficientes para que el cabo Andrés hiciera gala de su agudeza visual al percatarse de que algo raro "viajaba" en ese coche.

"El color de la piel y la posición tan rígida de esa persona me hicieron dudar", relató a Efe el cabo, quien dubitativo alertó a su compañero, situado 25 metros más adelante, del carácter sospechoso del vehículo.

Cuando el conductor paró su coche los guardias civiles no daban crédito.

"Tuvimos que acercarnos hasta un palmo de la cara para verificar lo que estábamos viendo", comentó el guardia civil, al que solo le faltó tocar al muñeco con un dedo para corroborar el engaño.

Entre la incredulidad, la vergüenza y con una media sonrisa dibujada en su cara, el conductor trató de salir al paso de la situación.

"Me habéis pillado", dijo nada más bajarse del Alfa Romeo mientras los tres protagonistas de la escena, cuatro si incluimos a su tímida acompañante, aguantaban la risa sabedores en todo caso de que se trataba, en definitiva, de una infracción.

Por este motivo, el conductor optó por la única vía que le quedaba; visto que el "plan A" de su maniquí le había fallado, se disculpó repetidas veces pues como él mismo aseguró a los agentes: "es evidente".

No hay que desmerecer, no obstante, el sofisticado trabajo del maniquí, perfectamente caracterizado con peluca y gafas de sol, y completamente vestido, que al contrario del conductor, si respetó escrupulosamente las normas de circulación al llevar abrochado el cinturón de seguridad.

Un suceso que según relata la propia Guardia Civil ha dado pie a muchos temas de conversación entre los compañeros, justamente aquello de lo que carecía la curiosa pareja.

"Prestamos especial atención a todos los vehículos" porque la capacidad de imaginación del ser humano para evadir la ley es asombrosa, cuenta el cabo Andrés.

Asientos de bebés, muñecos con biberón incluido, muñecas hinchables y hasta una mujer que viajaba con su perro sentado en el asiento delantero y que llegó a decir al agente que para ella su perro "es como una persona".

Incluso se dio el caso de un joven estudiante que utilizó ese carril especial acompañado de un maniquí de cartón piedra, alegando que era su trabajo final de Bellas Artes.

No obstante, ninguno de los casos sobresale como el laborioso trabajo de este maniquí, el más elaborado que los agentes hayan visto jamás, y por el que el conductor infractor se enfrenta a una multa de 200 euros.

Al menos, como en la película, siempre le quedará el maniquí, puesto que no fue decomisado ni arrestado por la Guardia Civil. Solo lo cubrió con una chaqueta para que siguiera su camino al margen de las miradas.

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