Martes, 24.10.2017 - 02:06 h

El Congreso, un campo de batalla lleno de grandes caídos

A día de hoy 48 diputados han renunciado a su acta parlamentaria. Algunos para regresar a la política local o autonómica, otros porque han dado el salto a la empresa privada. Hay, incluso, quienes han vuelto poco después convertidos en ministros.

Vista general del Congreso de los Diputados durante un Pleno

La política parlamentaria es un arma silenciosa que se ha cobrado 48 víctimas. Desde que empezó la presente legislatura, de la que hace apenas unos meses que superamos su ecuador, 48 diputados han causado baja en el Congreso por diversos motivos. Dicho de otra forma: uno de cada siete diputados ha renunciado al acta parlamentaria que el voto de los ciudadanos les otorgó.

Los motivos que empujan a sus señorías a abandonar el escaño son muy diversas, pero generalmente responden a que su partido les encomienda otra tarea o, en algunos casos, a que los propios diputados deciden pasarse a la empresa privada.

La ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha sido la última ilustre en renunciar a su escaño, algo que formalizó la semana pasada, pero hay otros que han engrosado la lista de ex VIPs del Congreso. Este mismo año han renunciado los populares Jesús Merino -en pleno apogeo del 'caso Gürtel'- y Manuel Pizarro -estrella fallida de Rajoy-, así como el 'verde' Joan Herrera, que encabezará la lista de ICV en las elecciones catalanas.

Antes que ellos, otros destacados políticos renunciaron, como Juan Fernando López Aguilar, Ramón Jáuregui (que ahora vuelve como ministro), Magdalena Álvarez o Cristina Narbona, todos ellos para dar el salto a la política europea. Otros que dejaron el Congreso para cambiar de tercio político han sido Joan Clos, ex ministro y ahora embajador en Turquía, Octavio Granado y María Consuelo Rumí, ahora secretarios de Estado, o Jaime Lissavetzky, candidato a la alcaldía de Madrid.

También renunciaron a su asiento ex ministros como Diego López Garrido, César Antonio Molina, Jordi Sevilla, Pedro Solbes (cuya salida arrastró la de su mano derecha, David Vegara) o Bernat Soria, e incluso hay quienes, como Jáuregui, renunciaron para luego volver con cartera ministerial, como Trinidad Jiménez o Leire Pajín.

En la bancada popular también se han registrado bajas tan importantes como las de los ex ministros José María Michavila, que tiene un despacho de abogados, o Eduardo Zaplana, que fichó por Telefónica.

La cuenta de la vieja

Traduciendo las salidas del Congreso en números, el partido que más bajas ha causado ha sido el PSOE, que concentra dos de cada tres salidas, doblando las protagonizadas por el Partido Popular. Esta diferencia de números habría que justificarla con los cambios realizados por el Ejecutivo en puestos de alta responsabilidad (ministerios y secretarías de Estado), algo que sólo afecta a los parlamentarios socialistas: la mitad de las salidas corresponden a diputados que han desarrollado cargos importantes, especialmente ex ministros.

El año más movido fue el pasado, el único completo de la legislatura en curso, con 21 salidas, 15 del PSOE y 6 del PP. Este año es, por el momento, el que menos movimiento regista, con ocho, año también que registra un cambio de tendencia, ya que es el Partido Popular el que presenta más de la mitad de los cambios: cinco, sobre dos del PSOE y el de ICV.

Durante los nueve primeros meses de la legislatura, entre marzo y diciembre de 2008, se registraron 19 renuncias al acta parlamentaria, 15 de las cuales fueron socialistas, que vació su bancada a cuenta de las elecciones europeas de ese verano.

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