Mueren siete personas en disturbios políticos en el este de Pakistán

  • Al menos siete personas murieron y nueve resultaron heridas hoy en los enfrentamientos entre la Policía y seguidores del clérigo reformista Tahirul Qadri en la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, informó a Efe una fuente policial.

Islamabad, 17 jun.- Al menos siete personas murieron y nueve resultaron heridas hoy en los enfrentamientos entre la Policía y seguidores del clérigo reformista Tahirul Qadri en la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, informó a Efe una fuente policial.

Los disturbios empezaron anoche por la decisión de las autoridades de desmontar las barricadas que los seguidores de Qadri montaron en la calle donde vive el clérigo, que saltó a la fama al encabezar hace un año una multitudinaria marcha anticorrupción.

Una persona murió por disparos y las restantes por complicaciones respiratorias derivadas del gas lacrimógeno que las fuerzas de seguridad han lanzado para contener las protestas, según un responsable policial de la zona, Shazad Alí.

La fuente detalló que los disturbios no han finalizado y que hay cerca de 800 manifestantes, "aunque el número sigue creciendo", y que se han desplegado aproximadamente unos 400 agentes de Policía.

Las protestas se centran en los céntricos barrios de Garden Town y Model Town, donde reside el controvertido clérigo, y el diario local Dawn informó de la detención de al menos 55 personas.

El ministro regional de Justicia, Rana Sanaulá, aseguró al rotativo local Express Tribune que las barricadas fueron demolidas tras recibirse información de que había hombres armados que estaban convirtiendo la zona en un feudo privado de Qadri.

Irrelevante en el actual panorama político paquistaní, este clérigo puso en jaque a las instituciones a inicios del año pasado con un discurso reformista y anticorrupción con el que movilizó a decenas de miles de personas y ocupó el centro de Islamabad.

Tras llevar a decenas de miles de seguidores a la capital, el órdago de Qadri se deshizo como un azucarillo y al final aceptó levantar su protesta casi a cambio de nada frente a los políticos a los que había criticado con gran dureza.

Tras conseguir como casi única concesión de los partidos que se comprometieran a cumplir la Constitución, la popularidad del clérigo cayó en picado, e incluso hubo sospechas sobre su vida personal y las motivaciones reales del movimiento que encabezó.

Algunos medios y analistas locales atribuyeron entonces su auge al apoyo de sectores políticos y militares que querían interferir en los comicios celebrados en mayo del año pasado.

Mostrar comentarios