Miércoles, 18.09.2019 - 19:30 h

Así opera Salvatrucha 13 en España, la mara más peligrosa de El Salvador

Al que desee ingresar se le somete a un rito de iniciación conocido como los "13 segundos", que consiste en recibir golpes durante ese tiempo por parte de un grupo indeterminado de miembros del grupo.

Se acusa a 40 de sus miembros en España de intento de asesinato, tráfico de drogas mediante organización delictiva, tenencia ilícita de armas, blanqueo de capitales, lesiones, amenazas...

Así opera Salvatrucha 13 en España, la mara más peligrosa de El Salvador

La lista de delitos que se les imputan es larga: intento de asesinato, tráfico de drogas mediante organización delictiva, tenencia ilícita de armas, blanqueo de capitales, lesiones, amenazas... No en vano son una de las mafias más peligrosas de España: la Mara Salvatrucha 13.

Originarios de El Salvador, llegaron a España hace apenas unos años con ánimo de extender sus tentáculos en Europa. Ahora, un juzgado de Alicante ha dictado un auto de procesamiento contra cuarenta personas por su presunta pertenencia o relación con la organización criminal.

"La Mara Salvatrucha 13 es una organización criminal con origen en El Salvador, con carácter transnacional, que se organiza sobre la base de 'clicas'. Cada 'clica' por separado está compuesta por un grupo más o menos numeroso de personas y se encuentra asentada en un lugar geográfico determinado. Como regla general, todas las 'clicas' están organizadas y jerarquizadas y se articulan en torno a una estructura rígida generalmente piramidal. Una 'jenga' está compuesta por un mínimo de tres 'clicas', las cuales, a su vez, se encuentran dirigidas por una misma persona, que es conocida en el argot marero como 'ranflero'. La coincidencia en el tiempo y en una determinada localización geográfica de varias 'jengas' y 'clicas' trabajando coordinadamente en persecución de un mismo fin compone lo que se conoce con el nombre de 'Programa'", describe el auto de procesamiento, que añade que se tienen datos de la existencia de Programas en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Estados Unidos y España.

A su vez, estos Programas, según el juez, están controlados por lo que se conoce como Mesa del Programa, una especie de Junta directiva, en la que están representadas las diferentes jengas y clicas asentadas en el país. Uno de los integrantes de esta Mesa es designado como el Número Uno o Corredor del programa.

De hecho, tres de ellos, los que serían líderes del grupo en Alicante, permanecen en prisión provisional desde su detención en 2014. Además, entre los procesados están los presuntos cabecillas de esta banda latina asentada en la población de Ibi (Alicante), Madrid, Gerona y Barcelona.

A nivel mundial, las maras también tienen una Mesa de la Ranfla. Entre los representantes de esa Mesa se elige al Ranflero del Barrio, que es el máximo responsable de toda la trama.13 segundos de golpes brutales

En España, se tuvo constancia de la existencia de varias clicas en febrero de 2014. Fruto de una intervención teléfonica se descubrió que la de Alicante, bautizada como "Big Crazy", tendría la intención de aglutinar a las de Madrid, Barcelona o Gerona, entre otras ciudades, para crear "a imagen y semejanza de la Mara salvadoreña", el "Programa España", un plan que expandiera la organización en España, con las normas que venían directamente de El Salvador.

Por otro lado, el auto describe que para convertirse en sus soldados, "los jóvenes aspirantes a formar parte de la Mara S 13 deben haber demostrado sobradamente su valor y lealtad al grupo, deben saber manejar armas, soportar dolor físico y lidiar con situaciones peligrosas".

Así, una vez que deciden que el candidato es óptimo para ingresar en la clica se le somete a un rito de iniciación conocido como los "13 segundos", que consiste en recibir golpes durante ese tiempo por parte de un grupo indeterminado de miembros de la clica.

Por ejemplo, en Barcelona, en febrero de 2014 una veintena estuvo golpeando durante medio minuto a dos de los aspirantes, uno de ellos fue detenido posteriormente y es uno de los procesados.

Una vez que supera este doloroso trance, se convierte en soldado recibe un alias con el que será conocido en el grupo y se tatúa para distinguirse de otros grupos. "Los miembros de las clicas y de la Mara en general poseen un acentuado sentido de la obediencia para con sus dirigentes y una total sumisión a un conjunto de reglas y leyes propias que rigen su comportamiento cotidiano, imponiéndose severos castigos en caso de incumplimientos", continúa el escrito judicial.10.000 euros para financiar a la mara

Según el auto de procesamiento, el grupo se habría nutrido económicamente con el pago de una cuota de sus componentes, quienes llegaban a delinquir para hacer frente a la misma.

Desde la dirección de la Mara en El Salvador se enviaron 10.000 dólares para financiar las primeras actividades de la banda en España.

La intención era montar un negocio legal para blanquear capitales de procedencia delictiva, ofrecer un contrato de trabajo a miembros presos y facilitar la llegada de nuevos mareros de América Central mediante un contrato laboral.

Además, el grupo de la costa española habría creado una red de transporte, almacenamiento y distribución de marihuana y cocaína, que contaba con diversos proveedores.

En diciembre de 2013 la banda instauró un programa de apoyo a los miembros en prisión, mediante el que se planificaría la introducción en las cárceles de sustancias estupefacientes aprovechando las visitas.

Los integrantes de esta banda mantuvieron varias peleas con un grupo de ciudadanos rumanos por el control del territorio y planificaron matar a uno de ellos, aunque el asesinato no se llegó a realizar porque las dos personas encargadas de ejecutarlo fueron detenidas por la Guardia Civil española.

Por la competencia con bandas rivales, la Mara en España poseía armas de fuego a disposición de todos sus miembros.

El juzgado fija para los encausados, que han sido citados a declarar entre el 20 y 23 de septiembre, fianzas que oscilan entre los 3.000 y los 40.000 euros (unos 3.330 y 44.400 dólares al cambio actual) para cubrir las posibles responsabilidades civiles.

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