Lunes, 16.09.2019 - 23:21 h
El 48% de todos los seres humanos

¿El depredador más letal? El mosquito ha matado a casi la mitad de la humanidad

En los últimos 200.000 años, unos 108.000 millones de personas han pisado la Tierra y alrededor de 52.000 millones han sido víctimas de los mosquitos.

Mosquito tigre ejemplar ecologistas advierten daño
¿El asesino más letal? El mosquito ha matado a la mitad de la Humanidad. / GENA-ECOLOGISTAS EN ACCION

¿Eres de esas personas a las que les da pena matar incluso a un mosquito? Tal vez, si sigues leyendo cambies de opinión... Los mosquitos no solo son el terror de las noches de verano, con sus persistentes zumbidos que no te dejan dormir y picaduras que provocan hinchazones al día siguiente, sino que también son los responsables del mayor número de muertes de seres humanos de la historia. Ni las armas de fuego ni las bombas ni el cáncer o o los accidentes de tráfico; aunque parezca increíble, casi la mitad de la humanidad que ha pisado la Tierra ha muerto a manos de este pequeño y letal asesino.

Desde que el 'homo sapiens' apareció en nuestro planeta, hace aproximadamente 200.000 años, los expertos calculan que unos 108.000 millones de personas han pisado la Tierra. De ese total, alrededor de 52.000 millones han sido víctimas de los mosquitos, lo que representa nada menos que el 48% de la humanidad, tal y como desvela el Timothy C. Winegard, autor del libro 'El mosquito: Una historia humana de nuestro depredador más letal', en este artículo de 'Vox'.

Se trata de unas estimaciones en línea con las últimas teorías que explicarían, entre otras cosas, algunas de las grandes extinciones del Cretácico como la de los dinosaurios. Entre los novedosos estudios que desmienten un apocalipsis global provocado por una catástrofe climática o astrológica (como macroerupciones volcánicas o enormes meteoritos), empiezan a ganar peso las teorías sobre las epidemias extendidas por pequeños parásitos: en el caso de los dinosaurios, la malaria pudo ser una de las causas de su extinción, propagada por los mosquitos.

Precisamente, desde la era de los dinosaurios el mosquito lleva siendo increíblemente resistente a las enfermedades que 'contrae' al chupar la sangre de sus presas: ha sido portador de la malaria, la fiebre amarilla, el zika y una serie de otras enfermedades que han devastado a poblaciones humanas enteras... Especialmente en África, la zona más afectada por los mosquitos a lo largo de la historia . Por eso, el libro de Winegard no solo explora las desastrosas consecuencias de los mosquitos a nivel biológico, sino también el impacto social de los insectos, incluida la forma en que han afectado al PIB mundial (al 'retirar' a millones de personas del mercado laboral) y cómo han podido influir en el curso de la historia.

¿El animal mejor adaptado evolutivamente?

"El mosquito es un animal casi universal. Tenemos 110 billones en casi todo el planeta y los hemos tenido durante más de 100 millones de años. Así que podemos decir que el mosquito es global, mientras que otros insectos tienen sus nichos ecológicos aquí y allá en todo el mundo. Por otra parte, el mosquito transmite muchas más enfermedades que otros insectos", explica Winegard, quien considera que el mosquito es uno de los animales con mayor capacidad adaptativa del mundo.

"Como cualquier otro animal, incluyéndonos a nosotros, siguen un proceso de selección natural y supervivencia. Así que el mosquito se ha adaptado para resistir a las lluvias globales de DDT (el pesticida dicloro difenil tricloroetano), por ejemplo, que se empezó a usar después de la Segunda Guerra Mundial. [...] En 1962, ya hay cinco mosquitos inmunes al DDT. Los mosquitos quieren vivir y procrear y continuar con su especie, por lo que se adaptan para hacerlo, tal como lo hemos hecho en nuestras defensas contra la malaria; por ejemplo, la anemia de células falciformes es un ejemplo de cómo derrotamos la amenaza de enfermedades transmitidas por mosquitos a través de la selección natural", comenta.

En cuanto al uso militar de los mosquitos, Winegard revela que "los nazis volvieron a inundar las marismas pontinas alrededor de Roma y Nápoles como un arma biológica premeditada para reintroducir los mosquitos portadores de la malaria en esa parte de Italia durante la Segunda Guerra Mundial". Un ejemplo más de la capacidad destructiva de los mosquitos para el ser humano, especialmente en época de guerra.

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