Viernes, 20.09.2019 - 06:27 h
Escalada de violencia

Gaza es un polvorín: aumentan a cuatro los muertos mientras crece la tensión

El presidente palestino, Mahmud Abás anunció que no se reunirá con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y ve a EEUU parte del conflicto.

Gaza es un polvorín
Gaza es un polvorín / EFE

La decisión de Trump de convertir Jerusalén en la capital de Israel y trasladar a ella su embajada ha provocado una ola de tensión y de violencia que amenaza con descontrolarse en cualquier momento. En las últimas 48 horas han sido cuatro los fallecidos. Dos milicianos tras un enfrentamientos con el Ejército israelí cerca de la frontera con Gaza y dos combatientes del ala militar de Hamás, las Brigadas de Ezzedin al Qassam, por ataques aéreos del Ejército israelí.

Israel ya ha manifestado que los soldados disparan de forma selectiva ante los cientos de palestinos que han quemado neumáticos y lanzado piedras contra los soldados apostados al otro lado de la frontera, pero la realidad es que cualquier chispa más puede llevarnos a una tragedia aún mayor. Ya son 100 los heridos.

Además de en Gaza, también ha habido enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Jerusalén como en distintas ciudades de Cisjordania, incluidas Belén y Hebrón. En estos choques también se habrían producido decenas de heridos.

Hamas llama a una nueva Intifada
Hamas llama a una nueva Intifada / EFE

"Buscaremos otro interlocur para la paz

Riad al MalkiMinistro de Exteriores palestino

El ministro de Exteriores palestino, Riad al Malki, advirtió hoy en El Cairo de que con su decisión, Trump, el país norteamericano se ha convertido en parte del conflicto y ha dejado de ser un mediador para la paz.

El presidente palestino, Mahmud Abás anunció que no se reunirá con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, que visitará la región este mes, como respuesta a la decisión de Trump. A pesar de este cambio en la postura estadounidense, Al Malki insistió en que los palestinos "no se retirarán del proceso de paz aunque Estados Unidos haya confirmado que es un obstáculo". No solo eso. Pidió "que todos los países reconozcan Palestina como un estado para poder enfrentarse a la agresión israelí".

30 años de la primera Intifada

El 9 de diciembre de 1987 un jeep militar israelí chocó en Gaza contra un vehículo palestino, matando a sus cuatro ocupantes, un incidente que tuvo el efecto de una cerilla cayendo sobre un barril de pólvora y que marcaría la región con protestas y enfrentamientos durante los siguientes cuatro años. Se teme algo igual, aunque por ahora la violencia es considerada de baja intensidad.

En la primera intifada, más de 170 israelíes (más de 100 de ellos civiles) y más de 1.100 palestinos murieron en los enfrentamientos, protagonizados del lado palestino por jóvenes (lo que le dio el nombre de Intifada de los Niños) y coordinados a través de comités populares que surgieron a nivel local y lograron agruparse en el llamado Liderazgo Nacional Unificado del Levantamiento (UNLU).

La intifada consistió sobre todo en dos tipos de acciones: protestas de resistencia y desobediencia civil, con huelgas, boicots, barricadas y enfrentamientos con las fuerzas israelíes con piedras y cócteles molotov, con los jóvenes en primera fila e incluso adolescentes que solo había conocido la ocupación militar desde 1967, por lo que también se la conoce como Intifada de las Piedras.

"Ahora la situación es mucho peor que en la primera intifada. Han pasado treinta años y solo ha empeorado", lamenta Walid que considera que antes "la gente estaba unida" .

"Palestina es un país libre, tenemos que acabar con la ocupación y hay que iniciar una revolución para ello. Animo a todos los palestinos a que no dejen que el mundo decida por nosotros", ha manifestado Hamas.
El coste y la deriva de la segunda intifada (2000-2005) en la que murieron más de 3.300 palestinos y 1.000 israelíes, sin embargo, retrae a quienes apuestan por este tipo de violencia. "Una intifada popular es mejor que disparar cohetes o lanzar bombas contra Israel. Hacer esto llevaría al mundo a pensar que somos terroristas y queremos destruir Israel, pero una intifada es una lucha real contra el ocupante que arrastraría un amplio apoyo popular", propone Ghadeer Abu Salama de 45 años desde a Franja de Gaza.

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