Martes, 10.12.2019 - 05:24 h
Telediaria

El 'infantilismo' mal comprendido de David Bisbal en 'La Voz Kids'

Toma ya! ¡Madre mía!" Repite David Bisbal tras escuchar a una niña participar en 'La Voz Kids'. No es un caso aislado, se trata de su habitual espontáneo disfrute que transmite todo el rato en el programa de Antena 3. Este carácter algunos lo tildan, como si fuera negativo, de infantilismo. Pero, en realidad, se trata de la misma ingenuidad con la que David Bisbal conquistó un país en 'Operación Triunfo' allá por 2001.

Porque Bisbal salta al plató de 'La Voz' sin demasiados snobismos. No se mete en esa piel del personaje de ser cantante superior al resto del mundo y mantiene su carácter de chico de Almería que podría ser de cualquier barrio del país. Ha crecido, ha madurado, pero sigue trasteando casi como su primera vez en televisión.

Así en 'La Voz Kids' marca tres cualidades para ser un buen 'coach' de un talent show:

1. El coach no forma parte del mobiliario del programa

Bisbal está vivo en la roja silla giratoria y, cuando da el botón para darse la vuelta y elegir 'la voz', se suele levantar de un brinco. De esta forma, recibe a los concursantes de pie, como se aplaude a los grandes artistas en el teatro. Un gesto de educación que se ha terminado convirtiendo en sello de su personalidad en el programa. Y en los programas es crucial contar con entusiastas peculiaridades que te diferencien del resto y rompen con la monotonía del show. Mejor aún si son gestos llanos, no altivos.

2. Bisbal argumenta y bromea a partes iguales

Uno de los problemas que sufrió 'La Voz' de adultos en su última etapa es que sus coaches vivían en una intensidad políticamente correcta con la que era complicado conectar. Hablaban en un idioma que no entendían casi ni ellos. En cambio, Bisbal, junto a Rosario Flores, Melendi y Vanesa Martín, relativiza y entiende que está en un programa de televisión. No obstante, ha salido de un programa de televisión llamado 'OT'. Aunque ya hayan pasado casi 20 años. Ha evolucionado desde entonces, pero sigue jugando en plató. Es más, si hace falta se pone a correr alrededor de la 'steady cam', la cámara que se mueve por el estudio, para animar el cotarro. Es uno más. Los niños concursantes no lo ven como un adulto serio. Y el espectador lo siente más accesible que ninguno. Porque no se frena en la frase hecha evidente de jurado típico de talent show y saca su aureola guasona.

3. La emoción creíble

Bisbal insiste en 'La Voz Kids' que también aprende de los niños. Es así. Su éxito ha crecido por su capacidad para amoldarse en los tiempos que vienen y escuchar a los equipos expertos que le rodean. Empezó con música latina justo después del boom de OT, más tarde dio un giro al pop rock electrónico y ahora ha vuelto a encajar en las tendencias latinas en las que vive inmersa la industria musical. Su talento es elástico, se adecua, dentro de su carácter, a la preferencia del momento.

En televisión le pasa lo mismo: se adapta al tono del show con intuición. Así le vemos emocionarse sin timidez, levantar el plató cuando la grabación se queda en silencio y, sobre todo, transmitir con más comunicación no verbal que verbal, una cualidad imprescindible en estos formatos: transmitir sin (muchos) corsés. Dote que escasea en los coaches de 'La Voz' de los últimos meses, más pendientes de agradar a la generalidad que vivir la experiencia televisiva. No es como un niño, pero Bisbal disfruta la grabación con una curiosidad casi de un niño.

@borjateran

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