Miércoles, 11.12.2019 - 10:56 h
Telediaria

Netflix a la caza de programas de entretenimiento: la dificultad que se encuentra en España

La televisión, aunque ya no sólo se vea por la televisión, no es sólo series. También es información, divulgación y shows de entretenimiento. Netflix, especializada en contenidos de entretenimiento, tras invertir en ficción, lleva tiempo intentando crecer y consolidarse en programas. Pero no va a ser tarea fácil. Porque los programas que atrapan a las audiencias nacionales no siguen fórmulas tan globalizadas como la ficción. Aunque lo parezca.

En estos días, Netflix ha lanzado 'Niquelao', la versión española de 'Nailed it!' Primer acierto, los productores españoles de la compañía Fremantle ('Got Talent', 'X Factor') saben la importancia de adaptar la fórmula a la idiosincrasia del país. Nada de nombre en inglés sin identificación alguna con el concepto del concurso. Mejor una expresión de aquí, 'Niquelao'. Nada de sólo reproducir los postres que ya hicieron en la versión norteamericana. Nada, aquí hay que recrear el busto de Paquita Salas. Más nuestra.  Porque 'Niquelao' va de tres concursantes intentando cocinar tartas con imaginativos diseños. Y han convertido a Paquita Salas en tarta. Aunque, al final, los participantes lograron algo más parecido al Ecce Homo de Borja. 

Pero 'Niquelao' ni siquiera se graba en España. Se realiza en París. Allí se realizan todas las versiones europeas. Hay que amortizar gastos en decorado y alquiler de estudio. Es la fábrica en cadena de Netflix, que está a la caza de programas para aumentar su implantación social pero con unas dinámicas específicas, muy globalizadas, que contarán con la dificultad para conectar con las formas de consumo de la audiencia española que no es ni anglosajona ni latina. Tiene otro patrón, con el que se premia la impresión de frenesí de directo aunque no sea directo.

Para empezar, Netflix suele producir programas con cierto tono atemporal. Así no caduca su visionado en el videoclub que es Netflix. Lo que propicia que todo desprenda percepción de enlatado y previsible. También se opta por un tono de docushow, muy norteamericano, que no es tan creíble en la cultura televisiva española. Los programas con un ritmo muy editado no trascienden, pues el montaje puede provocar que los participantes den la sensación de actores sobreactuados. Entonces, el público no se lo cree y deja de atender a tal historia. Por eso mismo, no funcionaron los remakes patrios de formatos yankis como 'Empeños a lo bestia'. No somos tan bestias 'in Spain'.  Y, por eso mismo, en el pago triunfa tanto David Broncano: su programa no es atemporal y, aunque es grabado y sobre todo se consuma en el diferido, proyecta el nervio del vivo y el directo, del todo puede pasar. Fomenta la imagen del sin trampa ni cartón, juega las cartas de lo inesperado.

Niquelado no cae en la trampa del docushow tan editado que contagia falsedad. Los productores de Freemantle han aligerado la edición y han potenciado el papel de la presentadora. Ella es La Terremoto de Alcorcón. Con su presencia, con su característico humor y con ayuda de invitados estelares, como Yolanda Flores, inyecta cierta imprevisibilidad que necesita un show que es muy repetitivo. Al final, sólo consiste en ver si consiguen o no reproducir los pasteles imposibles que propone el pastelero Christian Escribá.

'Niquelao' puede estar bien para un maratón seguido de programas breves en los que ver si alguien consigue calcar un excéntrico pastel, pero no es suficiente para atraer nuevos públicos -cosa que tampoco debe ser su cometido- Si Netflix quiere ponerse las pilas de verdad en entretenimiento, tiene que aprender que el entretenimiento es pura espontaneidad. En España será un buen lugar para que aprendan esta clave que no traen de sus atadas dinámicas norteamericanas, en las que se caen en estructuras de guion tan cerradas y repetitivas que se olvidan tan rápido como se consumen de golpe.

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