Miércoles, 24.10.2018 - 05:50 h
Godivaciones
Profesora de Economía de la Universidad CEU-San Pablo

Ante una autoridad macroprudencial: ¿Y si eliminamos el Banco de España?

La ministra Calviño presentaba el pasado 10 de julio en la Comisión de Economía y Empresa del Parlamento las líneas maestras de lo que presuntamente será su mandato al frente del Ministerio de Economía y Empresa. Tengo que reconocer que, sea un deseo manifestado en voz alta o un empeño real, la idea de que las medidas emprendidas tengan una duración mayor que el período que abarca la legislatura es un buen comienzo. No se puede decir que todos los ministros se comprometan a seguir esa misiva tan sana para la economía, pero también para otras áreas como la educación o la sanidad.

Otras de las propuestas, que ya ha comenzado a poner en marcha, se refiere a la transposición y aplicación de todas las normativas comunitarias. No tengo claro que las normas comunitarias sean mejores o peores, más asfixiantes para los agentes económicos o, por el contrario, que promuevan una mayor inversión y desarrollo económico en nuestro país. De momento, lo único bueno que se puede decir es que nuestra normativa será estándar y, en la medida que eso implique una reducción en los costes de transacción con el resto de los países que las aplican, será positivo.

Pero lo más llamativo, desde mi punto de vista, ha sido la creación de una autoridad macroprudencial cuyo objetivo será estar alerta para prevenir futuras crisis. Y para ello, se ha propuesto reunir al Comité de Estabilidad Financiera, el Banco de España y la CNMV para poner en marcha dicha autoridad, aprovechando las herramientas que ya existen, como punto de partida. ¿Quién puede estar en contra de observar un principio de prudencia macroeconómica? ¿Quién va a negar la importancia de la vigilancia para evitar que una nueva crisis nos pille desprevenidos? Sin embargo, la idea que subyace a esta medida es un tanto perversa. Porque se puede estar al tanto de las alteraciones macroeconómicas, de los signos que nos indiquen una crisis, y tratar de evitarla. Y puede ser que eso no haya sucedido en la pasada crisis. Pero ¿es que en el año 2007 no teníamos instituciones independientes que hicieran ese seguimiento?

Para Nadia Calviño, la crisis fue la consecuencia de "una falta de alerta temprana ante la acumulación de determinados desequilibrios macroeconómicos". ¿En serio? Y lo dice desde un gobierno socialista respaldado por el presidente Zapatero que, aún en 2008, negaba en los medios de comunicación la existencia de dicha crisis y se negaba a pronunciar esa palabra.

A día de hoy, ya existe un Consejo de Estabilidad Financiera internacional al que pertenece España, creado en la cumbre del G20 del año 2009. Hay otras dos instituciones internacionales que velan por evitar riesgos sistémicos: el Banco Central Europeo y la Junta Europea de Riesgo Sistémico. Es cierto que en el año 2013 se planteó la creación de un Comité de Estabilidad Financiera propio de España, pero no porque no existiera una autoridad independiente que velara por la política macroprudencial.

De hecho, en el Consejo internacional, España está representada por el Ministerio de Economía y por el Banco de España, que es en quien reside la verdadera autoridad macroprudencial. Si esa vigilancia reside en el Banco de España, hay instituciones de mayor rango en el ámbito internacional y una Comisión Nacional del Mercado de Valores, ¿para qué necesitamos otra autoridad? Y si se va a crear una nueva ¿no sería coherente eliminar antes la que ya existe? Porque si las directrices monetarias y financieras son las de la Unión Europea y el Banco Central Europeo, y ahora que se van a transponer 14 nuevas normas todavía más, solamente tiene sentido crear una autoridad macroprudencial si desaparece el banco central español. ¿No puede ser reducido a una delegación del Banco Central Europeo reduciendo presupuesto y personal, es decir, gasto de todos los españoles?

Por otro lado, si la función del Banco de España en la anterior crisis no se ha cumplido ¿por qué no se han depurado responsabilidades? Hay que recordar la cantinela que se nos repite desde diferentes foros, y desde el propio gobierno, respecto a la responsabilidad de la banca privada en la crisis. De hecho, esa es la (mala) justificación para imponer tributos especiales a la banca, por más que hayan sido concretamente las cajas de ahorros las que mostraron un comportamiento peor, y no la banca comercial. ¿Qué hacemos con el Banco de España y los responsables que no fueron diligentes causando tanto sufrimiento a los ciudadanos?

Finalmente, no me resisto a plantear una reflexión más de fondo. No todas las crisis pueden anticiparse ni evitarse. No siempre. Hay eventos inesperados cuya probabilidad de hacerse realidad es muy muy baja y que, al suceder, desencadenan una serie de resultados no previsibles, con la particularidad de que ese evento detonante puede ser insignificante comparado con las consecuencias que conlleva. Son los cisnes negros de Nassim Taleb, quien, además nos explica cómo las instituciones que salen reforzadas de las crisis son antifrágiles y mucho más sostenibles en el tiempo. La lectura de este autor nos permite hacer una lista de todas las características que no tienen nuestras instituciones económicas y políticas y que las harían antifrágiles. Y también nos ayuda a entender por qué se van a seguir dando crisis económicas como las del año 2007 por más institutos, comisiones, consejos y autoridades mega-macro-prudenciales que diseñemos.

No solamente el enfoque económico es errado. Cuando mezclamos objetivos políticos, elecciones, egos y luchas de poder en la ecuación, la cuestión se pone más fea. Mientras tanto, como ya sabemos, un puñado de económetras al servicio del sistema tratarán de cuadrar el círculo y jugarán a ver el futuro. Incluso es posible que logren anticipar el comportamiento de alguna macromagnitud a corto plazo. De hecho, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ya le ha enmendado la plana al equipo de Calviño respecto al cuadro macroeconómico que ha presentado, corrigiendo al alza el déficit previsto.

De momento, desde aquí, como medida preventiva, ya que estamos sobrados de autoridades y comisiones, propondría eliminar el Banco de España a ver si así, finalmente, se ajustan gastos e ingresos.

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