Miércoles, 27.03.2019 - 04:29 h
Mano izquierda
ICAE/Universidad Complutense de Madrid. Ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio

La extraña obsesión de Trump con el déficit comercial

No hay duda de que el presidente Trump está obsesionado con la balanza comercial de Estados Unidos. Y no es nada nuevo. Antes de ganar las elecciones ya amenazaba con denunciar los tratados de libre comercio firmados por EEUU, en particular el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como NAFTA), y popularizó su slogan 'America first' que venía a afirmar su deseo de que los productos estadounidenses tuvieran preferencia en el mercado americano. Al poco de ser elegido afirmó repetidamente que “el dólar está sobrevalorado”, lo que perjudica a las exportaciones americanas y favorece las importaciones del resto del mundo. Y más recientemente ha señalado que “cada año perdemos 800.000 millones de dólares”, entendiendo por perder el que haya un déficit comercial de EEUU con el resto del mundo, es decir, que el valor de lo que el país compra sea mayor que lo que vende por esa cuantía. A estos excesos verbales ha unido el inicio de una guerra de aranceles. Inicialmente, en marzo, anunció unos aranceles al acero y al aluminio importado (25% y 10%, respectivamente), de los que quedaron exentos los países del TLCAN, México y Canadá. No contento con esto, unas semanas después anunció unos aranceles en el rango 10%-25% para una serie de productos de China, lo que temió el inicio de una guerra comercial, pues China amenazó con pagar con la misma moneda.

¿Está justificada esta obsesión de Trump con el déficit comercial de EE.UU.? La respuesta es no. Como buen proteccionista, Trump solo se fija en el comercio de bienes (manufacturas) y no en el de los servicios (turismo, consultoría, asesoramiento financiero, servicios profesionales), en los que EEUU presenta un importante superávit. En segundo lugar, Trump parece fijarse solamente en el valor nominal del déficit comercial, es decir, el desfase en dólares entre el valor de lo vendido y el valor de lo comprado.

En el Gráfico 1 presento las exportaciones e importaciones de bienes de EEUU desde 1989 hasta 2017, según los datos publicados recientemente por el US Bureau Census, así como el déficit comercial (la diferencia entre ambas).

EEUU: Comercio de bienes (MM $)

En efecto, según estos datos, el déficit comercial de bienes cerró el año 2017 en los 796.000 millones de dólares, tal y como había manifestado Trump. Se trata del mayor desfase desde 2008, en que superó los 816.000 millones de dólares. Pero los economistas sabemos que esta no es la forma de medir apropiadamente el déficit. Además de incluir los servicios, hay que expresar el desfase en términos de PIB, pues a medida que la economía crece puede permitirse un mayor volumen de importaciones sin poner en riesgo la sostenibilidad financiera del país.

Saldo Comercial de EEUU
Saldo Comercial de EEUU

Solamente con esta sencilla corrección, el panorama no es tan dramático como cree Trump. Es verdad que ha habido un pequeño deterioro de una décima en su primer año de mandato (del 3,9% al 4%). Pero el dato está por debajo del alcanzado en los 8 años de Obama, y muy lejos del alcanzado por su predecesor, Bush Jr. (5,1%), que, por cierto, fue el Presidente que culminó el desarme arancelario que ahora Trump quiere revertir.

La otra obsesión típica del proteccionismo es la geográfica. Más que mirar la competitividad relativa de cada sector o el empuje de la demanda nacional sobre determinadas ramas de actividad, el foco se suele poner en los países implicados. Es decir, es con los países con los que se tiene déficit comercial. Así, Trump ha afirmado recientemente que “cada año China nos hace perder 500.000 millones de dólares”. Por eso, es interesante analizar cuál es el ranking de los 10 países con los que EEUU tiene un déficit comercial más grande, algo que se lleva a cabo en la Tabla 1. En su conjunto, estos diez países acumulan el 93% del total del déficit comercial americano. La lista la encabeza China, país con el que EEUU tiene un déficit comercial de casi 400.000 millones de dólares, lejos del medio millón que clama el Presidente. Y que por sí explica casi la mitad del total del desequilibrio comercial de EE.UU. En un segundo lugar se sitúa México, con un superávit con EEUU de más de 70.000 millones de dólares. Estar en esta lista no es, sin duda, agradable para sus protagonistas. Explica el comportamiento, a veces iracundo, del presidente con su vecino del sur y con el gigante asiático. La firma hace décadas del TLCAN es, sin duda, un impedimento para actuar frente a México, a no ser que se revise dicho Tratado. Por eso, Trump pone la diana comercial sobre China, a la que ha amenazado con una batería de aranceles por valor de 50.000 millones de dólares.

Países con los que EEUU tiene un mayor déficit comercial

Pese a ocupar el tercer lugar en esta incómoda lista, parece que con Japón se prefiere hacer la vista gorda y, de hecho, se le considera un socio estratégico. Quizás por servir de contrapeso a China, o por su sintonía con Trump en lo que se refiere a Corea del Norte, lo cierto es que Japón ha quedado fuera del punto de mira de la guerra comercial de Trump, y algo parecido ocurre con Corea del Sur y la India. Irlanda e Italia tienen importantes raíces migratorias en los EEUU como para ser objeto de ataques, pese al abultado déficit comercial americano con ellos. Con Malasia y Tailandia, el déficit se explica por las importaciones de bienes intermedios de alto contenido tecnológico, que EE.UU. necesita en su proceso productivo.

A Alemania, sin duda, Trump le tiene ganas, pero es casi imposible actuar de forma individualizada, dada su pertenencia a la Unión Europea, en la que todos los miembros forman parte de una unión arancelaria. Además, tal y como recoge la Tabla 2, de los 10 países con los que EEUU tiene un mayor superávit comercial, tres de ellos pertenecen a la UE, por lo que las supuestas ganancias de una guerra comercial con los deficitarios podrían compensarse con las pérdidas con los que superavitarios. Por todo ello, lo más probable es que el foco de Trump siga puesto en China y México.

Cuando ponemos el foco exclusivamente en un sector estratégico al que Trump da mucha importancia a raíz de su decisiva victoria en Detroit, el sector del automóvil, obtenemos una lista corta de lo más interesante. El déficit comercial americano de ese sector, incluyendo los componentes, explica casi un tercio del total del desequilibrio exterior estadounidense. El país que encabeza la lista es, sorprendentemente, México, por la deslocalización de la industria del automóvil americana a ese país. Revertir esa deslocalización será una de las prioridades de Trump. Y China, al ocupar el tercer lugar, volverá a situarse en el punto de mira, al quedar Japón fuera de la lista negra por las razones expuestas anteriormente.

A Trump habría que explicarle que las guerras comerciales nunca consiguen mejorar el déficit comercial, porque lo que se gana por la sustitución de importaciones se pierde por la caída de las exportaciones. También habría que explicarle que el déficit exterior no es otra cosa que la diferencia entre la inversión, necesaria para el crecimiento y el empleo, y el ahorro nacional. Si el país quiere un importante ratio de inversión sobre PIB, deberá cuidar su ahorro privado y su ahorro público. Lo contrario de lo que hace Trump, que va a disparar el déficit presupuestario con sus planes fiscales. Pero seguramente Trump ignorará estas lecciones y seguirá con el 'plata o plomo': o se sigue depreciando el dólar, o habrá aranceles. Veremos los próximos meses.

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