Lunes, 19.11.2018 - 05:03 h

Así fue el 'pacto del sofá' al que llegaron Susana Díaz y Miquel Iceta

El encuentro del Sevilla finalizó con el compromiso de la 'neutralidad' del PSC en la batalla por el liderazgo del PSOE, mientras que Susana Díaz apoyará una reforma constitucional para solucionar el encaje de Cataluña en España.

El PSC, ante la amenaza de quedarse sin el paraguas del PSOE, se dio cuenta del 'frío' que hace ahí fuera y Díaz se garantiza, en la práctica, su elección como Secretaria General.

Así fue el 'pacto del sofá' entre Susana Díaz y Miquel Iceta

Miquel Iceta y Susana Díaz sellaron la paz este jueves en Sevilla. La escena del sofá entre el primer secretario del PSC y la Presidenta andaluza, Secretaria General del PSOE-A y lideresa 'in pectore' de lo socialistas españoles, terminó en brindis por la paz. No hubo ni cava catalán ni fino andaluz. Ella bebió con Coca Cola Zero y él Coca Cola light, pero tras casi tres horas de reunión había acuerdo. Al menos un pacto de no agresión, con visos de amor duradero. Y es que todo hace pensar que el matrimonio entre PSOE y PSC no acabará finalmente en divorcio, algo que parecía inevitable hace apenas un par de semanas, y la convivencia, que ya dura 18 años, se prolongará. Al menos por ahora.Reproches iniciales

La reunión sirvió para tender puentes y fue "franca y clara" según aseguraron Miquel Iceta y Susana Díaz. Ésta reprochó, de inicio, al PSC, que tras participar en la votación del Comité Federal del 23 de octubre los socialistas catalanes no acataran luego el resultado de la misma de abstenerse en la investidura de Rajoy y el primer secretario del PSC recriminó a Susana Díaz por las formas del 'golpe de mano' que lideró el 1 de octubre contra el anterior secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.Interés mutuo

Pero los dos eran conscientes desde el primer minuto que ambos se necesitan: El PSC porque ahí fuera, a la intemperie, sin el resguardo del paraguas del PSOE hace mucho frío y la lideresa andaluza porque es perfectamente consciente de que su carrera hasta la cuarta planta de la calle Ferraz, donde está situado el despacho del Secretario general del PSOE, depende en buena medida de la actitud que tomen los 18.000 militantes del PSC.

Así, el encuentro finalizó con un doble compromiso: el del primer secretario del PSC de mantener la 'neutralidad' en la batalla por el liderazgo del PSOE, y el de Susana Díaz de apoyar una "reforma constitucional urgente" que permita solucionar el encaje de Cataluña en España, siguiendo el modelo federalista que los socialistas pactaron en la conocida como 'declaración de Granada' de 2013."Con @susanadiaz coincidimos en que nadie como los socialistas para proporcionar una solución al problema de encaje CAT-ESP" @miqueliceta— Socialistes (PSC) (@socialistes_cat) 24 de noviembre de 2016

Iceta había llegado minutos antes de las 20 horas a la sede del PSOE andaluz, en la calle San Vicente de Sevilla, con un libro bajo el brazo, Josep Tarradellas. La guerra civil 1936-39, del catedrático de Historia Contemporánea de la UAB Josep Lluis Martín Ramos. Allí le esperaba Susana Díaz. Tres horas después, cerca de las 23.00 horas, había 'fumata blanca'.

"Me voy contento de Sevilla", dijo Iceta; "Ha sido una reunión franca, sincera, muy cordial y muy positiva", valoró Susana Díaz. Uno había conseguido salvar la relación, otra, en la práctica, garantizarse su elección como Secretaria General del PSOE, un objetivo que no ha hecho todavía público, pero que ya no oculta.Puntada a puntada

 La recomposición de las relaciones entre el PSC y la gestora socialista ha sido progresiva. Puntada a puntada se han ido cosiendo las costuras reventadas hace un mes. Una vez que Iceta se reuniera con el presidente Javier Fernández y acordaran darse un plazo de dos meses para replantearse las relaciones, todo han sido gestos de cariño y acercamiento, como se pudo comprobar en la presentación en Madrid del libro que el hijo de Guillermo Fernández Vara ha escrito sobre su padre,  y donde Iceta y Díaz no se ahorraron 'mimos y carantoñas' recíprocas.

Iceta no ha parado de dar muestras desde hace semanas de que evitar la ruptura, que era la decisión que había tomado la Gestora en un principio -aunque ésta ha 'ablandado' su postura inicial y ya sólo habla de establecer un nuevo marco de relaciones- , era su objetivo. Es más, el 'castigo' que los diputados del PSC han sufrido por mantener su 'no' a Rajoy (bien es cierto que la gestora ha tratado mejor a los catalanes que a los otros diputados díscolos), no ha recibido contestación desde Barcelona.

El PSC pues, tras el pacto Iceta-Díaz, se mantendrá en una posición de "neutralidad" en el próximo congreso del PSOE, cuando sus casi 18.000 militantes habían sido los grandes valedores del anterior secretario general, Pedro Sánchez. El PSC abandona a Pedro Sánchez

Pero claro, el acuerdo de Sevilla nos lleva directamente hasta las entrañas mismas de ese refrán castellano que habla de 'desvestir a un santo para vestir a otro'. Y es que se daba por hecho que el PSC sería el principal soporte del antiguo líder socialista cuando presentara su candidatura con el objetivo de volver a ponerse al frente del PSOE. Pero, ahora Iceta se distancia cada día más de Sánchez, lo que, en la práctica, supone un apoyo implícito, y no tan implícito, para Susana Díaz. A ésta pues, ya no le inquieta que los militantes del PSC puedan votar en unas primarias para elegir al nuevo líder, en este caso lideresa. .@susanadiaz: Los socialistas andaluces y los catalanes vamos a trabajar de la mano, buscando el entendimiento y desde el Pacto de Granada pic.twitter.com/ORLXqjWBsh— PSOE de Andalucía (@psoedeandalucia) 24 de noviembre de 2016

Una vez amarrado 'el apoyo' de Iceta, Díaz ha conseguido un auténtico 'puente de plata' con destino Ferraz. Un viaje que puede ser plácido incluso en unas primarias 'sin rivales de entidad'. Y es que Pedro Sánchez, que tiene previsto reaparecer este sábado en Xirivella (Valencia), cada vez está más sólo y sin apoyos orgánicos importantes. Eso sí le quedan el de los 'barones y baronesas' de Euskadi, Castilla y León, Baleares, Madrid, Navarra o La Rioja y una parte importante de la militancia. ¿Será suficiente para su vuelta? En Sevilla... Y en Barcelona, creen que no.

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