Viernes, 24.11.2017 - 01:20 h

El vínculo entre las células asociadas con el envejecimiento y la pérdida ósea

Investigadores de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, Estados Unidos, han informado de una relación causal entre las células senescentes --las células asociadas con el envejecimiento y la enfermedad vinculada con la edad-- y la pérdida ósea en ratones. Dirigirse a estas células llevó a un aumento de la masa ósea y la fuerza, como informan los investigadores en un artículo que se publica en la edición digital de 'Nature Medicine'.

El vínculo entre las células asociadas con el envejecimiento y la pérdida ósea

Se estima que la baja masa ósea y la osteoporosis constituyen una importante amenaza para la salud pública de casi 44 millones de mujeres y hombres de Estados Unidos de 50 años o más, según la Fundación Nacional de Osteoporosis. El hueso es un tejido vivo que se descompone y reemplaza constantemente y la osteoporosis se produce cuando la creación de hueso nuevo no se mantiene al ritmo de la eliminación de hueso viejo.

"Aunque sabemos de trabajos previos que la acumulación de células senescentes causa disfunción tisular, hasta el momento no ha estado claro el papel de la senescencia celular en la osteoporosis", dice el director del programa de envejecimiento óseo y muscular de la Clínica Mayo y el Centro de Envejecimiento Robert y Arlene Kogod, Sundeep Khosla.

"La novedad de este trabajo para el campo óseo reside en el hecho de que, en lugar de dirigirse a una vía específica del hueso, como es el caso de todos los tratamientos actuales para la osteoporosis, apuntamos a un proceso de envejecimiento fundamental que tiene el potencial para mejorar no sólo la masa ósea, sino también aliviar otras patologías relacionadas con la edad como un grupo", añade.

En el estudio, los investigadores utilizaron enfoques múltiples para dirigir las células senescentes en ratones con pérdida ósea establecida entre los 20 y los 22 meses de edad --el equivalente de más de 70 años en los seres humanos--. Los enfoques incluyeron el uso de un modelo genético donde las células senescentes pueden destruirse; un enfoque farmacológico, donde los fármacos senolíticos previamente desarrollados en la Clínica Mayo eliminan las células senescentes y un inhibidor de Janus quinasa --un fármaco que bloquea la actividad de enzimas Janus quinasa-- para eliminar los productos tóxicos producidos por las células senescentes.

"Los efectos de los tres enfoques sobre el envejecimiento óseo fueron sorprendentemente similares", subraya el doctor Khosla. "Todos ellos aumentaron la masa ósea y la fuerza reduciendo la resorción ósea, pero manteniendo o incrementando la formación ósea, que es fundamentalmente diferente de todos los medicamentos de osteoporosis actuales", explica.

Los beneficios en el hueso hallados en ratones mayores no eran evidentes en roedores más jóvenes, lo cual, junto con el hallazgo de que los fármacos senolíticos son eficaces cuando se administran sólo intermitentemente, apoya el vínculo entre las células senescentes y la pérdida ósea relacionada con la edad. Los investigadores administraron una combinación de medicamentos senolíticos (dasatinib y quercetina) una vez al mes para eliminar las células senescentes.

LOS FÁRMACOS SENOLÍTICOS PODRÍAN APLICARSE A DISTINTAS ENFERMEDADES CRÓNICAS

"Aunque esta combinación de fármacos senolíticos sólo estuvo presente en los ratones durante un par de horas, eliminó las células senescentes y tuvo un efecto duradero", subraya el coautor de este trabajo y director del Centro Kogod sobre Envejecimiento, James Kirkland. "Ésta es otra pieza de la creciente evidencia de que los fármacos senolíticos están dirigidos a los procesos básicos de envejecimiento y podrían tener una aplicación generalizada en el tratamiento de múltiples enfermedades crónicas", añade.

Los doctores Kirkland y Khosla apuntan que ser capaces de administrar los medicamentos de forma intermitente plantea menos riesgo de efectos secundarios que con los fármacos que deben tomarse diariamente. Además, la terapéutica actual en el campo óseo que trata la pérdida ósea "trabaja contra sí misma", lo que significa que, si disminuye la resorción, también decae la formación. En este estudio, los fármacos senolíticos disminuyeron la resorción ósea, manteniendo o aumentando la formación ósea.

"Con el envejecimiento de la población en Estados Unidos y en todo el mundo, la pérdida ósea relacionada con la edad va a seguir siendo un enorme problema de salud pública, y los pacientes con osteoporosis tienen un mayor riesgo de otras comorbilidades relacionadas con la edad", apunta Khosla.

"Al combinar el conocimiento de tres laboratorios independientes y recoger la experiencia de varios otros en un verdadero enfoque científico en equipo, hemos sido capaces de colaborar y hacer estos hallazgos posibles. Tenemos que seguir buscando estas potenciales intervenciones que apuntan a los mecanismos fundamentales del envejecimiento como, con suerte, una forma de reducir la carga de fracturas y otras enfermedades, como la disfunción cardiovascular, la diabetes y la fragilidad", concluye.

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