Lunes, 09.12.2019 - 21:48 h
El TS da vía libre a la exhumación

Qué se van a encontrar cuando abran la tumba de Franco en el Valle de los Caídos

El único forense vivo de los cuatro que asistieron a su embalsamiento está convencido de que estará el cuerpo momificado. 

Entierro de Franco
Entierro de Franco en el cementerio de Cuelgamuros / EFE

En las próximas semanas el Gobierno de Pedro Sánchez tiene previsto decir cuándo se sacarán los restos de Francisco Franco de su tumba en la Basílica del Valle de los Caídos. Hace dos días el Tribunal Supremo, por unanimidad, daba vía libre a su exhumación. Con ayuda de una grúa se retirará la losa de 1.500 kilos del suelo. A continuación se sacará un ataúd de madera con ayuda de cuerdas y cables. ¿Y después?  Puede que tengan que abrir una segunda caja de zinc cuya tapa está soldada y desde la que, a través de una ventana rectangular a la altura de la cabeza, se podrán ver por primera vez en 44 años los restos de Franco.  ¿Qué se encontrarán? El único forense vivo de los cuatro que asistieron a su embalsamamiento, Antonio Piga, está convencido de que "estará el cuerpo totalmente momificado". Así relata hoy a La Información como se ideó desde un mes antes de que falleciera para que a día de hoy siga casi "intacto". 

Antonio Piga no olvida el día en que se pusieron en contacto con él, un mes antes de que Franco falleciera. Lo hizo el coordinador de su equipo médico, el doctor Vicente Pozuelo. Quería que su padre, el catedrático de Medicina Legal y Toxicología en la Universidad de Madrid Bonifacio Piga,  formara un equipo para que "cuando llegara el momento" estuvieran preparados para embalsamar a Franco. Este forense profesor emérito de la Universidad de Alcalá de Henares se convirtió así en el interlocutor de uno de los puntos de la denominada 'Operación Lucero' que contemplaba todos los pasos cuando muriera el Generalísimo.

Pozuelo fue en persona a su despacho, y no al de su padre, para evitar a la prensa. El forense Piga, a sus 80 años, recuerda a la perfección ese 20 de octubre de 1975: "Al entrar me dijo que me iba a contar una cosa de máximo secreto: Franco está muy grave y el Gobierno está preparando todo".  Allí mismo le encargó que preguntara a su padre si estaba dispuesto a ponerse al frente del embalsamamiento. De ser afirmativo le encargó que todo estuviera preparado.

Y fue afirmativo. Piga tardó unos días en recopilar todo lo necesario para llevar a cabo un proceso que dista del utilizado para perpetuar los cuerpos de Eva Perón, Lenin o Stalin. En estos casos se busca que la conservación del cuerpo "sea igual que en vida". En el caso de Franco no se extrajo ninguna víscera, no se vació el cráneo ni taponaron los orificios (en la boca puede que tenga un punto).  "Su cuerpo se iba a ir disecando lentamente, va adelgazando y endureciendo, quedando al final momificado". Y de ser así, el día que los familiares que asistan a su exhumación -quienes han solicitado que sea un momento privado sin prensa- "se apreciarán los rasgos que tenía en vida, pero estará más delgado y endurecido".  Para lograrlo lo que hicieron fue seguir un embalsamiento tradicional.

En dos maletas guardadas en el maletero del coche de Piga estaba todo lo necesario para llevarlo a cabo: "La disolución necesaria, la bomba de inyección, los bisturís, los algodones, las cánulas, las gomas, los guantes, las batas...". Todo fue llevado hasta La Paz nada mas recibir dos llamadas. "La primera fue el 19 de noviembre pasadas las once de la noche. Nos dijeron que estuviéramos preparados. La segunda, recién pasadas las doce de la noche. Ya era día 20. Nos iban a enviar un coche oficial para llevarnos". Pero Piga prefirió ir en su coche y encabezar una caravana que en menos de media hora llevó al equipo de cuatro forenses capitaneados por su padre junto a los doctores Modesto Martínez-Piñeiro y Antonio Haro Espín hasta la habitación en la que había muerto Franco. Allí estaba su cuerpo sobre una cama, desnudo y tapado con una sábana. 

Lo primero que hicieron los forenses fue reconocer el cuerpo. A continuación procedieron al embalsamamiento.  "Se buscaron unas vías para inyectarle la solución de formol, agua y alcohol por las arterias subclavia y femoral. Había que estar seguro de que el líquido alcanzaba todo el organismo ". Explica el forense que "una vez la solución se reparte por la red vascular, muy pronto el cuerpo empieza a endurecerse y conservarse indefinidamente. Seca la piel, los músculos, las partes blandas...". Esta disolución lo que también hace es impedir a las uñas y pelo seguir creciendo porque "las células vivas también se paralizan".  

Aclara que con el paso de los años el líquido -el cuerpo humano está compuesto por un 70% de agua- se va evaporando y se "va reduciendo el volumen. Se diseca y endurece", repite. "Por el trabajo que realizamos el cuerpo de Franco estará intacto", insiste. Aclara que los tejidos que se han disecado puede que hayan alterado un poco el color, tendiendo a más oscuros". Por último aclara que el cuerpo cree que estará intacto porque "cuando no se embalsama los huesos quedan dispersos, mientras que en este caso el cadáver estará entero". 

Sobre si la temperatura del lugar en el que están enterrados los restos de Franco puede afectar o no la conservación también es tajante: "Al estar embalsamado no afecta". Señala aquí que en un terreno seco un cadáver a veces se conversa como si se hubiera embalsamado. Algunos terrenos secos y porosos de Egipto, con temperaturas tan altas, "tienden a una conservación natural". En España también dependerá de la acidez y composición de la tierra y señala al cementerio de Esquivias en Toledo por la posibilidad de producir momificaciones naturales. 

Las medidas de conservación de los restos de Franco parecen idóneas para que, además de estar embalsamado, ningún elemento exterior altere su cuerpo tal y como fue enterrado, vestido de uniforme y con  unas medallas que "pueden salir oxidadas".  Una vez Franco deje el cementerio de Cuelgamuros todo apunta a que será llevado en un coche fúnebre que le esperará a las puertas de la Basílica hasta el cementerio de el Pardo, en Mingorrubio, donde ya se están preparando para su entierro en la cripta de la familia en la que ya está su esposa, Carmen Polo. Falta ahora por saber si podrá ser transportado en la caja de zinc en la que descansa sin tener que abrirla. La ventana de cristal que tiene puede facilitar su reconocimiento por los familiares, aunque "debido al paso de los años y los gases que ha ido expulsando el cuerpo se haber puesto negra". 

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