Martes, 20.08.2019 - 03:00 h
"Armstrong alcanzó las 158 pulsaciones al aterrizar"

La estación madrileña de la NASA que vivió "las horas decisivas" del Apolo 11

El ingeniero José Manuel Grandela fue uno de los siete españoles del equipo de la estación en Fresnedilla de la Oliva (Madrid).

La NASA subasta por error una bolsa con restos lunares recogidos por el Apolo 11
Imagen de la misión del Apolo 11. / NASA

El 20 de julio de 1969, la estación que la NASA había instalado en Fresnedilla de la Oliva (Madrid) fue testigo de las "horas decisivas" de la llegada de la primera misión tripulada a la Luna. Entre los siete españoles que formaban parte del equipo que tenía que controlar y prestar ayuda a los tres astronautas durante la misión del Apolo 11, estaba un joven José Manuel Grandela que a sus 23 años vivió muy de cerca este histórico episodio. "Fue una experiencia muy estresante, de muchos nervios, porque había muchas posibilidades de que saliera mal al ser la primera vez que se realizaba una obra de esta envergadura: llegar y aterrizar en la Luna".

Así lo ha recordado el propio Grandela antes de participar en una conferencia organizada la Ciutat de Les Arts i Les Ciències de València para celebrar los 50 años de la llegada del hombre a la Luna y en la que este ingeniero ha sido invitado para contar su vivencia en uno de los momentos más críticos de la misión del Apolo 11.

La estación de Fresnedilla de la Oliva formaba parte del resto de estaciones de la NASA que junto con la de Goldstone (California) y la de Honeysuckle Creek en Canberra (Australia), tenían el objetivo de prestar ayuda desde la Tierra a los tres astronautas en todo momento por si había algún imprevisto ya que "había una gran acumulación de datos y toda esa información la teníamos nosotros encima de nuestras consolas", ha explicado Grandela quien ha confesado que incluso "respirábamos igual que ellos" ya que tenían un control directo con las propias pulsaciones de los astronautas. De tal manera que los trabajadores de esta estación pudieron ser testigos de las pulsaciones de Armstrong al aterrizar el módulo lunar que llegó a alcanzar "unas 158 pulsaciones, una barbaridad teniendo en cuenta que lo normal es estar entre 72 o 75 pulsaciones como mucho".

"El Águila ha aterrizado"

Este ingeniero y divulgador espacial madrileño ha recordado esas "horas decisivas" antes de que la primera misión tripulada aterrizara en la Luna. Debido a su posición geográfica, la estación de Fresnedilla de la Oliva fue la encargada de controlar la misión desde el momento en el que se separaron las dos naves, por un lado la nave 'Columbia' con Michael Collins, que tenía que estar orbitando alrededor de la Luna hasta que terminara la misión, y por otro lado el módulo lunar 'The Eagle' que tenía que aterrizar en superficie lunar y desde donde finalmente bajaron los astronautas Buzz Aldrin y Neil Armstrong para dar un "gran paso para la humanidad".

Grandela ha asegurado que el aterrizaje no fue una tarea fácil ya que las fotografías tomadas con anterioridad al viaje con respecto a la realidad no tenían nada que ver, por lo que los astronautas "no reconocían nada", una dificultad que se sumaba a la necesidad de no dañar la nave con la que después tendrían que regresar a casa.

Por ello ha recordado la habilidad que tuvo Armstrong para que en tan solo 60 segundos de combustible pudiera llegar a planear y aterrizar la nave en la Luna, en otro punto al que tenía previsto. "Estábamos todos en la estación muy angustiados", ha afirmado este divulgador de la exploración espacial que ha explicado el alivio que supuso escuchar de boca de Armstrong "Houston, aquí base tranquilidad. el Águila ha aterrizado".

Primer plano de la huella de la bota del astronauta Buzz Aldrin en el suelo lunar, fotografiada durante la misión del Apolo 11 (Foto: NASA)
Primer plano de la huella de la bota del astronauta Buzz Aldrin en el suelo lunar, fotografiada durante la misión del Apolo 11 (Foto: NASA)

Un momento que Grandela ha reconocido que fue un estallido de euforia entre todos los que estaban trabajando en la estación de Fresnedilla: "se nos caían los libros de las manos, queríamos abrazarnos pero no teníamos fuerzas y nos íbamos apoyando los unos con los otros". Los tres astronautas habían alcanzado con éxito cumplir su misión espacial y la celebración llegaba tras vivir una difícil situación "al menos hasta allí habían llegado, esa fase principal la habían conseguido", ha confesado Grandela quien reconoce que para todo el equipo fue "muy satisfactorio" ser testigos de este hecho histórico que conmemora este 2019 sus 50 años.

La Ciutat de les Arts i les Ciències de València ha organizado varias actividades por la efeméride del primer paso del hombre en la Luna con una instalación audiovisual que recrea una televisión de los años 60, en cuyo interior se proyectan imágenes de la llegada de la misión Apolo 11 a la luna el 20 de julio de 1969. Así como la exposición 'Gravedad Cero', en la zona exterior, que tiene un escenario que asemeja la superficie de la Luna a la que aterrizó el módulo lunar de Armstrong y Aldrin, y la llegada de las primeras misiones tripuladas.

El Hemisfèric también se ha sumado durante los meses de verano a esta celebración con la película IMAX 'Apollo 11. Primeros pasos', que incluye imágenes originales nunca vistas de la histórica misión espacial llevada a cabo en julio de 1969. La proyección combina material conocido con imágenes encontradas en un almacén de los Archivos Nacionales y que han sido digitalizadas por primera vez.

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