Miércoles, 20.11.2019 - 04:50 h
Capillas, ríos y panteones

¿Qué fue de los restos de los líderes de las mayores dictaduras del mundo?

Algunos de los líderes más famosos de los regímenes totalitarios del siglo XX no se encuentran en un lugar seguro ni gozaron de una despedida oficial

La familia Mussolini y Predappio quieren reabrir la tumba del Duce. /EFE
¿Qué ocurrió con los restos de los últimos dictadores europeos? /EFE

Con la caída de las dictaduras, la figura de sus líderes se rodea de cierta clandestinidad que se convierte en polémica cuando se trata de decidir el destino de sus restos. La controversia sobre el destino de Francisco Franco no ha sido la única que ha agitado las instituciones de todo el planeta, ya que los mayores dictadores de la política mundial también cargan con una larga historia.

El largo debate sobre dónde trasladar el cadáver de Franco parece acercarse a su fin, después del empujón que el aval del Tribunal Supremo ha supuesto para la exhumación de su cadáver del Valle de los Caídos y, aunque la incógnita de dónde será enterrado el dictador se mantiene abierta, del fallo del TS se desprende que el cementerio de El Pardo-Mingorrubio es la opción más palpable. 

El dictador español fue despedido con bombo y platillo en un entierro oficial, algo de lo que no gozaron otros dictadores tanto o más conocidos, de hecho, algunos de ellos ni siquiera se encuentran en un lugar seguro mientras que otros han acabado en humildes capillas familiares... ¿Qué fue de los restos de los otros dictadores?

Adolf Hitler, en el río Biederitz

Cuando la Segunda Guerra Mundial palpaba su ocaso, Adolf Hitler se suicidó en un búnker de guerra. Según se recoge en la versión oficial, sus restos fueron quemados y enterrados en Berlín pero en Alemania pronto se penalizó cualquier apología del nazismo, por lo que sus cenizas fueron lanzadas al río Biederitz y sus homenajes quedaros castigados en la legislación.

La capilla de los Mussolini, un lugar de peregrinaje

El final del militar y dictador italiano Benito Mussolini, también llegó con el desenlace de la segunda Gran Guerra: un grupo de partisanos lo fusilaron junto con su amante y, después de un linchamiento, ambos quedaron colgados de la marquesina de una gasolinera en una plaza de Milán. El lugar contenía un gran simbolismo para el movimiento de la resistencia porque allí, las fuerzas fascistas ejecutaron a quince milicianos apenas un año antes.

 El cadáver de Mussolini estuvo escondido durante más de una década pasando por lugares sorprendentes, como un armario, el maletero de un vehículo y un convento. Ahora, los restos del mandatario descansan en una capilla familiar que se ha convertido en todo un centro de peregrinaje para curiosos y simpatizantes.

Lenin, una momia en la Plaza Roja

Los restos del líder socialista Lenin se mantienen en perfectas condiciones gracias a un tratamiento químico que financia el propio Gobierno ruso y que ha transformado sus restos en una momia de exposición. Desde 1924, su cadáver reposa en un mausoleo homónimo en plena Plaza Roja de Moscú.  Aunque hay voces que reclaman que el mandatario sea enterrado, su exposición atrae anualmente a miles de turistas de todo el mundo.

El cerebro de los Jemeres Rojos, entre cartones y neumáticos

El dictador camboyano Saloth Sar, más conocido como Pol Pot, encabezó el ejército de los Jemeres Rojos desde su nacimiento hasta su caída en desgracia ya en los años sesenta. Pol Pot murió a los 72 años en plena selva camboyana y su cadáver fue incinerado en una repentina hoguera de cartones y neumáticos. 

Hussein, rodeado de escombros

Sadam Hussein, el presidente de Irak que mantuvo en jaque a los Estados Unidos de George Bush durante la Guerra Irán-Irak y la contienda del Golfo fue localizado y ejecutado en 2006. Después, trasladaron su cuerpo fue trasladado al mausoleo de la familia al sur de la ciudad de Tikrit, pero hoy este ha quedado derruido por completo.

Pinochet, si honores

Aunque la muerte del golpista chileno Augusto Pinochet no es tan llamativa como las anteriores, ya que falleció por causas naturales, el hombre que derrocó al presidente Salvador Allende, fue incinerado y trasladado a una capilla privada de la residencia familiar en Valparaíso, sin ningún reconocimiento de Estado.

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