El BdE sobre la CAM: “El departamento de riesgos era comparsa del comercial”

Los inspectores de la caja aseguran que entre los incentivos de la plantilla estaba la rehabilitación de créditos dudosos.

Con una contabilidad real, la entidad tenía que dar pérdidas meses antes de su intervención, según los supervisores.

Los acusados por la CAM se defienden: el BdE dio luz verde a las cuentas de 2010

“El departamento de riesgos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, CAM era una mera comparsa del departamento comercial”. La frase ha sido pronunciada esta mañana por José María Ruiz, inspector de cabecera del Banco de España empotrado en la entidad entre 2008 y 2011, durante el juicio contra ocho directivos de la caja acusados de falsedad contable, documental, apropiación indebida y estafa.

Ruiz, junto a otros tres inspectores, ha relatado cómo los directivos y el personal de las oficinas gozaban de incentivos para refinanciar créditos impagados. De esa manera se produjo un agujero de más de 3.500 millones en la entidad.

Según los inspectores -entre los que se encontraba Pedro González, imputado en el caso Bankia- durante el análisis de los créditos concedidos por la CAM una vez que fue intervenida por el FROB, se encontraron con que la caja había estado rehabilitando créditos dudosos como normales ininterrumpidamente desde 2009.

Esa actividad, que le permitió incrementar artificialmente su cuenta de resultados, se había repetido durante los ejercicios de 2010 y también en 2011, cuando se puso en marcha la frustrada fusión del Banco Base.

Sólo en el análisis de este último año, los inspectores llegaron a la conclusión de que la entidad debía haber dotado 727 millones en provisiones por este tipo de productos de dudoso cobro. Además, del análisis de los ejercicios anteriores, los supervisores estimaron que otros préstamos por valor de 2.800 millones se habían reclasificado de manera incorrecta como normales por lo que no se habían provisionado.

Sumando ambas cifras, el agujero contable de la entidad alcanzaba los 3.527 millones de euros. “La caja habría tenido que comenzar a dar pérdidas a principios de 2011”, ha manifestado Ruiz. Es decir, la entidad estaba quebrada meses antes de su intervención, en junio de 2011.

Fueron varios los indicios que llevaron a los inspectores a sospechar que las cuentas se estaban manipulando. El primero, tal y como ha explicado Ruiz, fue el comportamiento de la mora de sus clientes. En cada uno de los trimestres de los tres años analizados, la mora subía en los dos primeros meses, mientras que en el tercero, cuando se acercaba la fecha de presentar los resultados intermedios, sorprendentemente, bajaba.Directivos “cirróticos”

Los inspectores han cargado contra el departamento de inversiones y riesgos de la entidad, que dirigía el acusado Francisco Martínez, que según sus informes era una “mera comparsa” del comercial. Mientras que este último, en plena burbuja inmobiliaria, no paraba de conceder créditos, el control del peligro de esas operaciones era ineficiente. “Los comerciales siempre quieren dar créditos, pero quien tiene que frenar eso es un departamento capaz de analizar el riesgo”, ha declarado Ruiz.

Después ha puesto un ejemplo gráfico de la situación que se vivía en la caja. “Cuando había ponche para todos, unos tomaron una copita, otros se emborracharon y otros se volvieron cirróticos”, ha dicho en referencia a la gestión del crédito inmobiliario en la CAM.

Sus gestores refinanciaron a clientes dudosos “en condiciones no aceptables” que impidieron la contabilización de la mora, según los inspectores. Esas refinanciaciones, según Ruiz, se potenciaron mediante los incentivos a los empleados de la entidad para que las llevaran a cabo. “Daba igual cobrar que refinanciar”, ha asegurado Ruiz.

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