Lunes, 17.06.2019 - 15:30 h
Sentencia ejemplarizante

El parto que acabó con la indemnización más grande por negligencia: 4,2 millones

Una pequeña sufrió una parálisis cerebral por varios errores médicos en un hospital público andaluz en 2015.

Fotografía de un quirófano.
El marido de Jo Kelly también superó un cáncer. / Pixabay.

Sabían que desde que se llega al hospital para dar a luz hasta que el nuevo miembro de la familia esas horas se viven con nervios, incertidumbre y dolor, pero las horas de felicidad posteriores hace que se olvide todo lo demás. Lo sabían porque habían vivido eso mismo con la primera hija hacía poquitos años. Desde que llegó la segunda esta madre solo ha tenido cabeza para dos cosas: estar al lado de la pequeña en las numerosas citas médicas que tiene y conseguir que el hospital reconociera que no lo hizo bien. Cuatro años después una sentencia condena al Servicio Andaluz de Salud por neglicencia médica a pagar  la mayor indemnización en España: 4,2 millones de euros. Los jueces estiman que la falta de control del parto desencadenaron las graves secuelas que ahora sufre la pequeña, con un 80% de discapacidad.

Una madre ingresó sobre las 12:50 horas de la mañana del 5 de febrero de 2015 en un hospital público sevillano. En ese momento detectaron la presencia de meconio, que obliga a adelantar el parto ante el posible riesgo para el bebé. Sin embargo, la cesárea no se produjo hasta las 16:35 horas y se finalizó sobre las 17:10 horas. "El afán de la madre siempre ha sido el reconocimiento de la neglicencia", dice su abogado Álvaro Sardinero, especialista en Derecho sanitario y adscrito a los Servicios Jurídicos de la asociación 'El Defensor del Paciente'. Y ahora ha llegado junto a la indemnización: el SAS deberá abonar 1,5 millones de euros y la compañía aseguradora, Zúrich, 2,7 millones de euros.

"La cesárea fue tardíamente indicada y practicada, produciéndose un sufrimiento fetal agudo con hipoxia-isquemia, presentando la nacida a los 30 minutos de vida quejido y aleteo nasal, característico de esa falta de oxigenación. Existió relación causal entre la hipoxia intraparto y las lesiones neurológicas", justifican los jueces.

El caso llegó a la asociación y el primer paso que dio Sardinero fue solicitar la historia clínica. No la consiguió. "El centro nos dijo que se había extraviado, pero tenía que haber un registro porque la historia clínica hacía alusión a que se procedía a una cesaria por un registro poco tranquilizador", cuenta a La Información. 

El siguiente paso que dio fue consultar a distintos peritos sobre el estado de salud de la pequeña, que en 2015 tenía ya un certificado de minusvalia del 37% y en 2017 del 80%: parálisis cerebral, tetraparesia grave, retraso psicomotor y ceguera. También intentaron llegar a un acuerdo con la aseguradora "pero llegamos a enviar dos burofax y no tuvimos ninguna respuesta".  El pasado 22 de abril se celebró el juicio -el fallo es recurrible en un plazo de 20 días- y al final el sistema sanitario andaluz deberá indemnizar con 4,2 millones de euros a esta menor cuyo embarazo no presentó ninguna complicación hasta que llegó el momento de nacer.

La madre lamenta un abandono constante en sus siete horas de parto. Desde ese momento la familia tuvo que cambiar su forma de vida. Uno de los dos dejó su trabajo para atender a la pequeña. Todo el dolor y la rabia acumulada estos años ven ahora una recompensa "no solo económica" al saber que ellos tenían razón. Hubo negligencia. La madre al escucharlo lloró "y lloró mucho". El resultado deja una sensación "amarga y agridulce" a cuatro años de investigación "y de portazos". 

Carmen Flores, presidenta de 'El Defensor del Paciente' lamenta que lo que se ha hecho es "una verdadera canallada con la niña". No entiende por qué ahora "se retrasan los partos porque al final los bebés sufren". Asegura que son varios los ejemplos en los que unos padres llegan a dar a luz y, una vez les ponen los monitores, el personal sanitario va muy de vez en cuando a revisar. Sobre la epidural la tacha de "arma de doble filo", porque la madre "se queda sin fuerzas para empujar y es cuando aparecen los forces y los partos que aunque llaman naturales en cuanto se utilizan estos utensilios dejan de serlos". "No se puede continuar así", lamenta haciendo alusión a la falta de personal en numerosos casos. 

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