Jueves, 24.05.2018 - 00:12 h
Entrevista

El padre Ángel: "Me fío más de los informes de Cáritas que de Montoro"

"Yo no soy ni de Podemos ni del PSOE ni del PP…", pero "sí que es cierto que la aparición de Podemos ha sido un toque de atención para los políticos".

El Padre Ángel no pierde la sonrisa
El Padre Ángel no pierde la sonrisa.

El Padre Ángel García (Mieres, Asturias, 1937) es el cura más mediático de este país. Fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, que da asistencia a niños, mujeres, ancianos, inmigrantes y excluidos, (está presente en 50 países atendiendo a más de 65.000 personas ), Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1994, hace apenas un año creó los restaurantes Robin Food para dar de comer gratis a los más pobres. El Padre Ángel no deja indiferente y deja claro que se fía más de los informes de Cáritas que de los de Montoro. "En España sigue
habiendo 3 millones de personas en pobreza severa. Es un drama”. No es mal titular, así para empezar. 

Un reciente informe sobre la pobreza afirma que en España hay 12,7 millones de personas en riesgo de pobreza y 3 millones en pobreza
severa. ¿Es un drama?

No solamente un drama sino una realidad. Aunque algunos lo niegan, pero eso está ahí. Por lo menos, este Gobierno, en los presupuestos de este año ha incluido una partida para erradicar la pobreza de la infancia. Bueno, aunque sea algo testimonial por lo menos se empieza a reconocer. A mí, cuando digo esto me llaman demagogo y me dicen que creo más en los informes de Cáritas que en los de Montoro y yo sigo creyendo más en Cáritas que en otros…

¿Y cuál es la receta para erradicar la pobreza?
La pobreza no se erradica solo con limosna sino con trabajo, con dignidad y con justicia. La gente quiere trabajo, no quiere que le regales nada sino poder ganarse con dignidad lo que come. Yo creo que se ve algo de esperanza porque parece que hay más puestos de trabajo, pero queda mucho todavía. Mientras no haya trabajo para todos no habrá dignidad. Ahora que se habla tanto de la Constitución, todos los españoles tienen derecho a un trabajo, a una vivienda digna, a una educación…

El padre Ángel con Pablo Iglesias
El padre Ángel con Pablo Iglesias.

Esto que dice lo firmaría el mismísimo Pablo Iglesias.
Yo no soy ni de Podemos ni del PSOE ni del PP… Pero sí que es cierto que la aparición de Podemos y de Pablo Iglesias ha sido un toque de atención para los políticos de este país y ha logrado, quizás, cambiar la manera de hacer política. Yo nada más que soy de un partido: del que fundó el que dijo que hay que dar de comer y de beber a la gente.

Hace poco estuvo usted con Carles Puigdemont.
Cada vez que voy a cualquier sitio llevo siempre a la virgen de Covadonga y se la doy a los pecadores. A quién es un santo o a quien no lo es tanto. Con Puigdemont tuve la ocasión de hablar, pocos días antes del referéndum del 1-O, y hablamos de política, de la familia. Me habló de sus dos hijas y le dije: "pues mira, te voy a dar dos llaveros de la virgen de Covadonga para ellas". Luego se lo dije al cardenal Juan José Omella,
arzobispo de Barcelona y me dice: ¡A ver si te comprendió mal porque detrás de la virgen de Covadonga está Pelayo! Le dije: "no, le di la virgen de Covadonga, no a Pelayo”.

¿Y qué le dijo Puigdemont del ‘procès’?
Yo creo que estamos todos los españoles preocupados por el tema de Cataluña y él estaba preocupado. Y, al menos en la conversación que yo tuve con él, claro que quería un arreglo. Lo que pasa es que para que dos partes se arreglen tienen que ceder las dos partes y saber hablar de lo que hay que hablar. No hay hombres malos. Algunos piensan que todos son unos delincuentes, unos tontos… No hay nadie tonto. Hay que entenderse con la ley en la mano, bajo la ley, y a veces cambiando la ley, si hay que cambiarla, pero puestos todos de acuerdo. Yo no vi en Puigdemont a alguien intransigente.

¿Están a la altura de las circunstancias nuestros políticos?
Esa pregunta que me haces yo me la hago muchas veces. Pero quienes pueden cambiar esto no somos las ONG. Quienes pueden cambiar esto son los políticos y los empresarios. Tenemos que buscar los mejores
gobernantes, animarles a que lo hagan bien y si no lo hacen bien animarles a que se vayan a casa. Lo que no puede ser es que, como pasa ahora, muchos de nuestros gobernantes están desesperanzados, no tienen alegría, ilusión.

Los refugiados, un tema espinoso.
Ha sido de vergüenza. Yo, en este tema, me avergüenzo de ser
europeo. Es cuestión de voluntad política acoger a los refugiados. Somos 500 millones en Europa y la propuesta era acoger a 1,5 o dos millones de refugiados, que no pasa nada. En España, a principios de siglo, hemos acogido a casi 4 millones de emigrantes y no ha pasado nada.

El padre Ángel con Florentino Pérez
El padre Ángel con Florentino Pérez.

Pobres, desheredados, refugiados… Pero el padre Ángel siempre está rodeado de ricos y poderosos.
Cuando estoy con ricos o con políticos, siempre les digo lo mismo: que repartan. Yo no quiero que se acaben los ricos sino que se acaben los pobres. Yo no quiero que los ricos dejen de comer o de ganar dinero, quiero que los pobres puedan comer y puedan ganar dinero para vivir dignamente.

¿Qué le queda por hacer a los 80 años?
Siempre hay cosas que hacer. Ahora hemos puesto en marcha un autobús, el 'pelobús' para que la gente que está en la calle pueda asearse, arreglarse el pelo. Hay que ponerse en el lugar de los demás.

Y ahora llega el invierno y muchos no podrán encender la calefacción.
Empieza a haber alguna facilidad para pagar la luz o el gas, pero hay gente que no puede encender la luz, que no puede freír un huevo porque no le llega para el gas. Hay que luchar, sin armas y sin escopetas, pero hay que luchar para que no haya personas que pasen frío.

Con todas las desgracias que pasan en el mundo, ¿ha llegado a dudar de la existencia de Dios?
Más que dudar de la existencia de Dios me he preguntado dónde estaba.

Volviendo a los hombres, usted le escribió una carta a Donald Trump pidiéndole una entrevista, ¿le ha contestado?
No me ha contestado, pero sé que está en ello y sé que, por lo menos, voy a poder intercambiar la corbata.

La corbata le delata, Padre, es usted más rojo que Carrillo y la Pasionaria juntos...
Lo de la corbata solo es cuestión de suerte. Si me la pongo morada, que si soy de Podemos; que si azul, de los otros; que si rosa, de los gays; que si
blanca, de los de más allá. Pues ahora, como dicen que ya no hay rojos, yo voy a seguir poniéndome la corbata roja.

… Y soñando
Uno tiene que seguir soñando. Sin sueños no merece la pena vivir.

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