Lunes, 17.12.2018 - 07:12 h
Por la Dirección General 

Tatuajes, pelo corto...así era el borrador que quería 'adecentar' a la Guardia Civil

Peinados cortos y clásicos, en el caso de los hombres, y recogidos, con los lados de la cara despejados, en el de las mujeres

Guardia Civil, recurso, aeropuerto
El borrador quería ser muy estricto en el aspecto de los guardias. / GUARDIA CIVIL

Ni rastas, ni trasquilones, ni zonas de la cabeza rasuradas y otras con pelo. La Guardia Civil quería que sus agentes llevaran peinados cortos y clásicos, en el caso de los hombres, y recogidos, con los lados de la cara despejados, en el de las mujeres. Esas son algunas de las normas de "policía personal y aspecto físico" contenidas en el borrador de orden general que la Dirección General de la Guardia Civil quería aprobar y que ha hecho que las asociaciones representativas anunciaran que recurrirían a la vía judicial si se aprobaba.

La orden buscaba fomentar la imagen de neutralidad de la Guardia Civil a partir de una serie de normas sobre el aspecto físico y de su trato con la ciudadanía. La anterior dirección ya presentó un borrador que generó mucha polémica, por lo que la nueva convocó a las asociaciones a un grupo de trabajo. Sin embargo, el borrador que les enseñaron y que se pretendía aprobar es "incluso más restrictivo" que en versiones anteriores.

Las normas afectaban al comportamiento con la ciudadanía, pero también al cabello, al bigote y a la barba, a las uñas, al maquillaje, a los accesorios, a los pendientes y perforaciones y, por supuesto, a los polémicos tatuajes. Estos quedarían prohibidos si son ofensivos y deben quedar ocultos si no lo son. En el primer caso, se daba un plazo de tres meses para eliminarlos de forma permanente. El mismo plazo se daba a quienes tuvieran tatuajes para informar de ellos en una declaración jurada. El cabello "estará siempre aseado y peinado y el color debe ser natural o de un tinte acorde al tono natural", decía el borrador. El corte en los hombres debía ser clásico, con las orejas descubiertas y por encima del borde del cuello del uniforme. Se permite el rasurado completo.

Quedaban prohibidos "en todo caso" los cortes y peinados irregulares, como "escalones, trasquilones o zonas de la cabeza completamente rasuradas y otras con cabello largo". También los peinados "tipo rasta" o con "pequeñas trenzas tipo étnico". Las patillas tendrían corte horizontal, simétrico, nunca por debajo de la altura media de la oreja y su anchura y espesor será el de el cabello de la sien. En el caso de las mujeres, el pelo debía permitir colocar la prenda de cabeza y despejados los lados de la cara. Si cae por debajo del cuello del uniforme, habrá de ir recogido "en forma de moño, rodete, coleta o trenza" sin superar la línea de los omóplatos.

"Se autorizan las mechas o reflejos en tonos similares al color base", dice el borrador. Los bigotes serían del color natural, nunca por debajo de la comisura de los labios ni unidos a las patillas. Las barbas, completas e incluirán el bigote, recortadas, con un máximo de tres centímetros de espesor y nunca por debajo de la nuez. Quien quisiera dejarse barba, bigote o perilla debía hacerlo en períodos en los que no preste servicio.

Los hombres deben llevar las uñas cortas y del color natural; las mujeres con una longitud máxima de tres milímetros y con esmalte transparente "o similar al color de los labios". El maquillaje de las mujeres no podrá destacar, si bien se autorizan tonalidades suaves y lápiz de ojos exclusivamente en el contorno. En los hombres, solo se permitía bajo prescripción médica. Los accesorios con carácter reivindicativo o discriminatorio estarán prohibidos, así como los que entorpezcan el trabajo. Se podrán usar dos anillos que no sean ostentosos, pendientes (solo mujeres), gafas y una esclava o pulsera que no cuelgue.

Quedan prohibidas las "argollas, espigas, inserciones, pegatinas, perforaciones microdermales o subcutáneas, automutilaciones, dilataciones y similares". La orden regulaba el trato con la ciudadanía y el comportamiento de los miembros del cuerpo. Entre otras medidas, señalaba que en el tiempo de servicio solo se podría fumar en el período de pausa y sin comprometer la imagen ni la seguridad. El chicle y otros alimentos quedan limitados también a los períodos de pausa.

A las asociaciones de guardias civiles les molestó que la Dirección General les presentase este borrador en lugar de abrir un proceso de diálogo, pues entendían que "está todo el pescado vendido". Por ello, anunciaron que, de no retirarse, recurrirían a la vía judicial para evitar que se afecten los derechos fundamentales y libertades públicas de los guardias civiles, algo que ha evitado Marlaska.

Ahora en Portada 

Comentarios