Jueves, 19.09.2019 - 01:08 h
África, Oriente Medio y Asia, las zonas más vulnerables

La próxima plaga no será bíblica, sino climática: 25% más voraz por cada grado

Un reciente estudio apunta a que el cambio climático podría desembocar en una invasión de insectos de los campos de cultivo sin precedentes.

La próxima plaga no será bíblica, sino climática: un 25% más voraz por cada grado
La próxima plaga no será bíblica, sino climática: un 25% más voraz por cada grado. / Pixabay

Según la Biblia, una de las diez plagas que Moisés y Aarón anunciaron al faraón que Dios les enviaría si no liberaba a los esclavos judíos de Egipto era la de las langostas, que terminarían arrasando todos los campos de cultivo y árboles del reino. Por suerte, hoy en día existen mecanismos para contener las plagas de cualquier dios iracundo y cuidar los cultivos, pero lo cierto es que el mundo podría estar cada vez más cerca de sufrir nuevas plagas de proporciones bíblicas.

A finales de julio, las imágenes de una invasión de langostas en Las Vegas le dieron la vuelta al mundo: miles de ellos, atraídos por el brillo de las luces de la ciudad, poblaron las calles de la 'ciudad del pecado', entrando incluso en casas particulares o centros comerciales. Un mes antes, en Yemen se vivió una escena similar, aunque con consecuencias algo peores, ya que allí la población depende mucho más del cultivo que en Nevada.

Durante los años 30, en plena depresión económica tras el 'Crack' de 1929, los campos de cultivo de EEUU sufrieron principalmente por el hambre y el desempleo, algo John Steinbeck describió a la perfección la situación de desesperanza en su célebre 'Las uvas de la ira', pero también por las constantes y devastadoras plagas de langostas. En julio de 1931 se juntaron todos los ingredientes para que las larvas eclosionaran y arrasaran con todo: falta de recursos técnicos para proteger los cultivos (debido a la falta de liquidez) y, sobre todo, un calor capaz de secar hasta el extremo cualquier suelo, el ambiente ideal para que las langostas germinen.

Y es que precisamente ese es el principal problema que tendrá la Tierra en los próximos años: la progresiva desertización de zonas otrora húmedas provocará que las plagas en cultivos como trigo, arroz o maíz sean muchos más frecuentes y probables, según un reciente estudio realizado por científicos estadounidenses y publicado en la revista 'Science' y recogido en este artículo de la 'BBC', en el que se demostraba que un clima más cálido hace a los insectos más activos y más propensos a reproducirse.

El apetito voraz de las langostas ya tiene en jaque a considerables zonas de cultivos en más de 60 países, principalmente ubicados en África, Oriente Medio y Asia Central. Sin embargo, en los próximos años estas plagas podrían extenderse a otras zonas del planeta. De hecho, estos eventos podrían volverse cada vez más frecuentes, ya que los expertos temen que los efectos del cambio climático provoquen que los insectos actúen de una manera más destructiva e impredecible.

El estudio incluso directamente relaciona el calor con el hambre que sienten las langostas, capaces en algunos casos de comerse su propio peso corporal en un día. Por eso, los investigadores llegaron a la conclusión de que el daño global causado por las plagas de insectos en los cultivos de trigo, arroz y maíz podría aumentar entre un 10% y un 25% por cada grado Celsius que aumente la temperatura global, con una mayor incidencia en las zonas templadas del planeta.

"Con la excepción de los trópicos, las temperaturas más cálidas aumentarán las tasas de reproducción de los insectos. Son más insectos que comen más", resume Curtis Deutsch, uno de los autores del estudio, en el artículo de la 'BBC'. Algo que podría estar más cerca de lo que se piensa, ya que los compromisos de los Acuerdos de París de impedir que la temperatura media global suba por encima de 1,5ºC en el próximo siglo parecen cada vez más complicados de cumplir tras la salida de EEUU del consenso.

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