Martes, 17.09.2019 - 23:00 h
EEUU acusa, otra vez, a Irán 

Ataque en Ormuz: tambores de guerra en el estrecho más importante del mundo

El ataque contra dos petroleros ha extendido el temor a un conflicto abierto entre Irán y EEUU. Trump acusa, de nuevo, a la República Islámica.

Posible ataque a un petrolero en el Golfo de Omán
Imagen del ataque a un petrolero en el Golfo de Omán. / EFE

El ataque contra dos petroleros en el Golfo de Omán, solo un mes después de que cuatro buques mercantes sufrieran “operaciones de sabotaje” en esas mismas aguas, ha disparado el precio del crudo y aumentado el riesgo que estalle una confrontación abierta entre Irán y EEUU, que envió el destructor "USS Bainbridge" al rescate de la tripulación de uno de los barcos.

Tal y como sucedió con el incidente del 12 de mayo, la Administración Trump responsabiliza a la República Islámica del ataque en el estrecho de Ormuz, la ‘arteria petrolera’ más importantes del mundo, por la que pasa más del 30% del crudo que transita por vía marítima -18,5 millones de barriles diarios en 2016, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos-. También es una de las principales rutas para el gas natural licuado del mayor exportador del globo: Qatar.

Casi la totalidad de las exportaciones de petróleo de los países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar), junto con las de Irán e Irak, deben atravesar el estrecho de Ormuz. Las vías alternativas no son funcionales ni suficientes y, lo que es más importante, están alejadas de los principales mercados de Asia. Se estima que 17,2 millones de barriles de crudo y condensados cruzaron cada día el estrecho en 2017, según la  firma de análisis Vortexa. Dado que el consumo global de petróleo ronda los 100 millones de barriles diarios, esto significa que casi una quinta parte pasa por el estrecho de Ormuz. 

En el peligroso pulso que Trump mantiene con Irán desde que decretó la retirada definitiva del acuerdo nuclear con la República Islámica -que consideraba una 'amenaza existencial' para sus aliados en la región: Israel y Arabia Saudí-, Teherán ha amenazado en repetidas ocasiones con bloquear el estrecho de Ormuz si las sanciones impuestas por Washington paralizan sus exportaciones de petróleo, vitales para la economía del país.

La suspensión de la navegación en Ormuz dispararía el precio del crudo a más de 100 dólares el barril, según los expertos, aunque las previsiones más alarmistas elevan el precio a 150 y hasta 200 dólares en caso de un cierre total del estrecho. Las repercusiones de un eventual bloqueo en el Golfo de Omán suelen analizarse como un golpe fatídico para Occidente, pero serían más graves para los importadores asiáticos, especialmente China, cuyas necesidades energéticas depende en más de un 50% de las importaciones de Oriente Medio.

Estrecho de Ormuz horizontal
Imagen de uno de los petroleros atacados en el estrecho de Ormuz. / EFE

Horas después de que los dos barcos -uno propiedad de un armador noruego y otro japonés- sufrieran varios impactos cuando salían del estrecho de Ormuz, a unas 30 millas de la costa iraní, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, acusó a Irán de estar detrás de los ataques, basándose en los "informes de inteligencia, las armas empleadas (…) y el hecho de que ningún grupo rebelde de la zona tiene los recursos para actuar con tal nivel de sofisticación".

La Casa Blanca ya esgrimió los ataques del 12 de mayo como una de las causas que justifican el aumento de la presencia militar estadounidense en la región y la venta de armamento a Arabia Saudí, que no cuenta con el respaldo del Congreso de EEUU. 

Mientras, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, calificó los incidentes de "sospechosos". "Los ataques denunciados contra los petroleros relacionados con Japón ocurrieron mientras el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se reunía con el ayatolá Ali Jameneí (líder supremo de la República Islámica) para mantener conversaciones extensas y amistosas", escribió en su cuenta oficial de Twitter.

Teniendo en cuenta las acusaciones contra Irán tras el ataque del 12 de mayo-"sin que hasta ahora se hayan presentado pruebas", destaca 'Foreign Policy'- el peligro de una escalada es evidente. La creciente tensión entre Washington y Teherán ha desatado la alarma entre decenas de legisladores del Partido Demócrata, que temen un conflicto a gran escala. Un grupo de demócratas de la Cámara de Representantes ha presionado con diversas enmiendas en un proyecto de ley de defensa para asegurarse de que no existen autorizaciones legales para emplear la fuerza militar contra la República Islámica.  

EEUU se basa en un vídeo para acusar a Irán

Más tarde, el jueves por la noche, EEUU presentaba un vídeo ante el Consejo de Seguridad de la ONU en el que se ve a varios hombres en una barcaza acercarse a un buque petrolero y retirar, presuntamente, una bomba lapa. El embajador estadounidense en funciones, Jonathan Cohen, compareció brevemente ante los periodistas al término del encuentro para denunciar los ataques como "otro ejemplo de las acciones desestabilizadoras de Irán en la región".

Citando lo dicho previamente por Pompeo, el diplomático subrayó que el país persa dispone de las capacidades necesarias para llevar a cabo esta operación, que habría requerido recursos que ningún grupo rebelde de la zona tiene. "Irán está haciendo exactamente lo que prometió", dijo Cohen, en referencia a las amenazas de bloquear el estrecho de Ormuz después de que Washington endureciera el embargo contra el petróleo procedente de Irán.

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