Domingo, 29.03.2020 - 08:49 h
Pactar un nuevo acuerdo en el Parlamento

May gana tiempo: promete más diálogo sobre el Brexit y niega otro referéndum

La primera ministra del Reino Unido mantiene el 29 de marzo como fecha de salida de la Unión Europea y asume que tiene que negociar con Bruselas

Theresa May durante su intervención este lunes en la Cámara de los Comunes.
Theresa May durante su intervención este lunes en la Cámara de los Comunes. / Efe

No habrá otra consulta a la ciudadanía británica, ni se va a prolongar las negociaciones más allá del 29 de marzo, la fecha en la que el Reino Unido debe dejar la Unión Europea, pero tampoco hay un nuevo acuerdo con Bruselas para despejar qué sucederá con la frontera con Irlanda, el principal motivo de la derrota la pasada semana de la primera ministra, Theresa May, en la Cámara de los Comunes.

Este lunes, la conservadora Theresa May, no ha presentado nuevas propuestas, pero sí ha rechazado de plano que tenga la intención de  convocar un segundo referéndum sobre el Brexit y afirmó que espera volver a abordar con Bruselas la controvertida salvaguarda diseñada para evitar una frontera en Irlanda del Norte.

May, ante en la Cámara de los Comunes, ha expuesto sus planes de cara al Brexit, después de que los diputados rechazaran la semana pasada, por un amplio margen de 230 votos, el acuerdo al que ha llegado con la Unión Europea (UE). Sin embargo, no ha presentado ninguna novedad, más allá de que tiene intención de negociar con todas las fuerzas políticas.

"En las próximas semanas seguiré hablando con mis colegas, incluido el (norirlandés) DUP, para considerar cómo podemos cumplir con nuestras obligaciones con la gente de Irlanda del Norte e Irlanda de una forma que podamos obtener el mayor apoyo posible en el Parlamento", dijo May. "Después llevaré las conclusiones de ese diálogo de vuelta a la Unión Europea", detalló la jefa de Gobierno.

Al exponer los pasos que planea seguir a parir de ahora, argumentó en contra de la convocatoria de un nuevo plebiscito sobre la salida de la UE, al considerar que dañaría la "cohesión social".

"Tengo miedo de que un segundo referéndum sentaría un difícil precedente, que podría tener implicaciones significativas sobre cómo manejamos los plebiscitos en este país", sostuvo May, quien advirtió de que ese escenario requeriría además extender el plazo de salida de la UE más allá del 29 de marzo.

A ese respecto, adelantó que Bruselas no aceptará un retraso si no hay perspectivas de que el Parlamento británico puede aprobar un acuerdo. Los planes de May serán puestos a prueba el próximo 29 de enero, cuando la Cámara de los Comunes debatirá y votará una moción presentada por el Gobierno.

Será una moción "neutra", que se limitará a constatar que los diputados han considerado las propuestas de la primera ministra, pero podrá ser enmendada por las diversas fuerzas políticas, lo que abre la puerta a que los parlamentarios tomen cierto control del Brexit y modifiquen la hoja de ruta del Ejecutivo.

Si May decide volver a presentar el acuerdo de salida ante el Parlamento, esa votación no se espera al menos hasta febrero, según sugirió hoy un portavoz de Downing Street, despacho oficial de May.

La diputada laborista Yvette Cooper ha avanzado que planea presentar una cláusula a la moción que se debatirá la próxima semana, que forzaría al Gobierno a solicitar una extensión del plazo de salida de la UE si no ha logrado aprobar un acuerdo a finales de febrero.

Otra posible enmienda, desarrollada por el conservador Dominic Grieve, aspira a alterar el procedimiento parlamentario habitual para facilitar que diputados ajenos al Gobierno marquen la agenda de la cámara, lo que allanaría el camino para que se votaran planes alternativos a los de May.

La opción de celebrar un segundo referéndum podría también aparecer en una enmienda, si bien será el presidente de los Comunes, John Bercow, quien decidirá qué cláusulas se someten finalmente a votación.

Elimina la tasa para los 'asentados'

La primera ministra también ha anunciado que su Gobierno va a eliminar la tasa de 65 libras (75 euros) para adultos y 32,50 libras (37 euros) para menores de 16 años que cuesta a los comunitarios pedir el "estatus de asentado" para quedarse en el Reino Unido después del Brexit, anunció hoy la primera ministra, Theresa May.

May dijo que estas tarifas se anularán cuando el proceso de solicitudes se aplique en firme a partir del 30 de marzo, a fin de evitar que haya "impedimentos financieros" para los comunitarios que deseen quedarse en territorio británico tras la salida del país de la Unión Europea (UE), el 29 del mismo mes.

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