Sábado, 21.10.2017 - 05:32 h

La hora de la verdad
¿Y si Puigdemont sigue escurriéndose?

D
e lo que ocurra en dos semanas se decidirá el futuro de España. La nación saldrá respaldada o se encaminara hacia su disolución paulatina. Refuerzo del Estado moderno o la vuelta a la edad media con reinos y taifas. Si se consigue reducir al independentismo catalán se iniciará su caída; su claudicación sería al nacionalismo/independentismo, lo que el 23F de 1981 fue a la reacción de extrema derecha golpista; o el cerco económico y policial a la ETA. En caso contrario… nos jugamos la esencia de la Patria y, si se piensa bien, de la Unión Europea, tal como se concibió en el Tratado de Roma en 1957.

El poder del nacionalismo independentista ha llegado a sus cuotas más altas. En Cataluña ha conseguido el poder institucional y mueve sus masas callejeras. Bien es cierto que en una coalición contra natura. Pero los pseudo acuerdos del 6 de septiembre con las “no leyes de desconexión” y la declaración de Puigdemont el 10 de octubre, junto con el pseudo referéndum del 1-O han supuesto un punto de no retorno. Si el independentismo gana, se abrirá una brecha que cambiará la configuración de lo que ahora es España.

No hay que engañarse. Todo nacionalismo es expansivo. La búsqueda de “los Paísos Catalans” llevará a la hipotética “Republica Independiente de Cataluña” a financiar movimientos secesionistas en la Comunidad Valenciana y Baleares. Por supuesto que Francia tendrá una cuña con la aspiración a unir a Perpiñan y sus alrededores a esa nueva entidad política. Contaminado el País Vasco, buscará la anexión de Navarra y, si puede las “tres provincias” vascas del sur galo. Galicia será la siguiente ficha en el dominó y así sucesivamente.

Como se ve la contaminación no será únicamente española. Francia está en el tablero y el ejemplo se puede ampliar a la Padania italiana, Córcega y Bretaña galas, la Baviera alemana, Flandes o Valonia Belga,… Tardaría tiempo pero sería la vuelta a siglos pasados que acabaron en guerras locales y europeas con el fin de reconstituir los Estados modernos. Hasta que en la segunda mitad del siglo XX se creó la UE.
Por tanto estamos ante la hora de la verdad. De lo que resulte saldrá una España reforzada o un país en descomposición y una Unión Europea en peligro.

Por eso las respuestas medidas y mesuradas de Rajoy al desafío del President, deben ser también firmes y rigurosas. La de ayer era medida y mesurada ¿Y si la respuesta de Puigdemont y su Govern es también escurridiza? que lo será. Por ejemplo si a la primera carta de requerimiento Puigdemont le responde con su discurso escrito y a la siguiente carta el documento firmado por Junts pel Sí y la CUP el día 10, y así sucesivamente… o si le dicen que lo que quieren es diálogo, consenso y mediación, sin aclarar nada y así sucesivamente… ¿Qué hacer entonces? ¿Otra carta? ¿Interpretar que ha dicho sí a la independencia? ¿Interpretar que ha dicho no? ¿Vuelta a empezar?...

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