Las turbulencias políticas en Praga auguran escollos a la ratificación del Tratado de Lisboa

  • Praga, 25 mar (EFE).- La turbulencias políticas desatadas en Praga por la caída del Gobierno conservador de Mirek Topolanek, que preside este semestre la Unión Europea (UE), no traen buenos augurios para el Tratado de Lisboa de la Unión Europea, que la República Checa aún ha de ratificar.

El primer ministro checo insiste en que su caída no afectará a la UE pero Bruselas teme por el Tratado

El primer ministro checo insiste en que su caída no afectará a la UE pero Bruselas teme por el Tratado

Praga, 25 mar (EFE).- La turbulencias políticas desatadas en Praga por la caída del Gobierno conservador de Mirek Topolanek, que preside este semestre la Unión Europea (UE), no traen buenos augurios para el Tratado de Lisboa de la Unión Europea, que la República Checa aún ha de ratificar.

Durante su intervención hoy en el Parlamento Europeo, Topolanek, atribuyó hoy a la oposición socialdemócrata checa toda la responsabilidad por lo que pueda acontecer con el documento comunitario, pendiente de aprobación en el Senado de Praga.

Ayer, una moción de censura impulsada por los socialdemócratas de Jiri Parobek tumbó a la coalición encabezada por Topolanek, que mañana presentará su dimisión ante el presidente del país.

El todavía primer ministro y líder del conservador ODS indicó a los euro-parlamentarios el teléfono al que pueden llamar a Paroubek para "pedirle cuentas directamente".

Se da la paradójica situación de que el euro-escéptico ODS contribuyó a la ratificación del Tratado de Lisboa en el Congreso checo, una de las principales reivindicaciones socialdemócratas.

El cambio de actitud de ODS respecto al documento tuvo lugar sin que fueran cumplidas las condiciones que exigió el partido en su congreso de diciembre.

Entre esas condiciones figuraban la ratificación de los tratados sobre el radar antimisiles con EEUU y la aprobación de un mecanismo parlamentario que impidiera al Ejecutivo trasladar competencias a Bruselas sin el visto bueno de los legisladores.

Ello ocasionó que al voto de censura del martes se uniera un diputado conservador rebelde, lo que resultó fatal para el destino del Ejecutivo de coalición, que perdió la moción por un voto.

Después de que la oposición socialdemócrata ahondara con éxito en las grietas del bloque gubernamental y propiciara la caída del Gobierno, es impredecible lo que pueda suceder en el Senado, dominado por el ODS, confirmó asimismo en Estrasburgo el vicepresidente para Asuntos Europeos, Alexander Vondra.

Topolanek anunció hoy al diario "Hospodarske Noviny" que, tras la renuncia de su Gobierno, sólo contempla como solución que él mismo vuelva a formar "un Ejecutivo político" y no un gabinete de tecnócratas.

Cualquier otra solución no tendrá el apoyo de los conservadores, que podrían emplear su mayoría en el Senado para bloquear la aprobación del Tratado de Lisboa.

Además, la sombra de unas elecciones anticipadas, si fracasa la formación de un nuevo Ejecutivo, puede retrasar aún más la ratificación de Lisboa por la República Checa, único de los socios comunitarios que aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el documento.

Topolanek presentará formalmente el jueves en Praga la dimisión de su Gobierno, apenas dos años después de iniciar su mandato y en la mitad de la presidencia semestral checa de la UE.

El presidente, Vaclav Klaus, señaló hoy que la caída de la coalición de conservadores, democristianos y verdes, "no supone ningún retroceso en el desarrollo democrático iniciado en 1989".

"Acepto con respeto la decisión de la asamblea de diputados", afirmó Klaus, y añadió que "la caída del Gobierno no es algo desconocido y, en un sistema constitucional que funciona plenamente, no se trata de algo catastrófico".

Después de ese trámite, Klaus deberá encargar al futuro primer ministro la formación del nuevo Gobierno, que deberá ser nombrado a su vez por el jefe del Estado y obtener la investidura en el Parlamento en un plazo máximo de treinta días.

En caso de que fracase la investidura, Klaus dispondrá de un segundo intento y si éste también fracasa, el nombramiento del primer ministro se hará a sugerencia del jefe del Congreso, el socialdemócrata Miroslav Vlcek.