El obispo cordobés Aguirre hizo de escudo humano ante la Mezquita de Bangassou para evitar el asesinato de musulmanes


CÓRDOBA|
El obispo cordobés Aguirre hizo de escudo humano ante la Mezquita de Bangassou para evitar el asesinato de musulmanes

El obispo cordobés Aguirre hizo de escudo humano ante la Mezquita de Bangassou para evitar el asesinato de musulmanes CÓRDOBA | EUROPA PRESS

La intervención del obispo de Bangassou, el cordobés Juan José Aguirre, que hizo de escudo humano este pasado fin de semana ante la Mezquita de dicha ciudad en la República Centroafricana, cuando en ella se había refugiado un millar de musulmanes, según informó ya un portavoz de la Misión de la ONU (Minusca) en el país africano, ayudó a que los musulmanes fuesen evacuados y no resultaran asesinados, a pesar de estar rodeados por cientos de guerrilleros de la milicia 'antibalaka', predominantemente cristiana.

Así lo ha destacado, en declaraciones a Europa Press, Miguel Aguirre, hermano del obispo de Bangassou, quien ha lamentado que, a pesar de la acción de Juan José Aguirre, que estuvo acompañado por el cardenal Nzapalainga, "un francotirador disparó y mató al imán de la Mezquita", si bien la gran mayoría de los musulmanes refugiados en la misma, ante el ataque de los milicianos 'antibalaka' al barrio musulmán de Tokoyo, lograron ser evacuados "en camiones y trasladados al Seminario de Bangassou", donde se les ha dado acogida, al igual que en la Catedral de la Diócesis de Bangassou.

Precisamente, el ataque de la milicia 'antibalaka' a la citada barriada de mayoría musulmana fue lo que determinó, según ha avanzado ABC, que el obispo Aguirre y el cardenal Nzapalainga, decidieran desplazarse a la zona para sacar a las personas refugiadas en la Mezquita, trasladarlos después, y ahora protegerlos, tanto en la Catedral como en el Seminario de la Diócesis de Bangassou.

La zona se encuentra ahora asegurada por tropas portuguesas, bajo bandera de Naciones Unidas, pero en los días anteriores el obispo Aguirre llegó a mandar un inquietante mensaje a su familia, que decía: "estoy muy bien, aunque haciendo de escudo en la mezquita para que no maten a más de 500 mujeres y niños dentro. Acaban de llegar los soldados portugueses. El cardenal está negociando con los 'antibalakas'. Nosotros, dos o tres, protegiendo la mezquita desde hace tres días, recogiendo heridos y cadáveres. Hemos contado 40 muertos y cien heridos. Duermo bien", concluyó el mensaje.