Martes, 10.12.2019 - 11:39 h

Tejina late al ritmo de sus tres corazones: flores, frutas y tortas

Emma Gutiérrez.

Emma Gutiérrez.

Santa Cruz de Tenerife, 23 ago.- La llegada de agosto significa para Tejina, una localidad del municipio tinerfeño de La Laguna, el comienzo de un mes de fiesta en el que fervor religioso y diversión se unen formando tres corazones de frutas, flores y tortas de harina que el domingo serán ofrecidos a San Bartolomé, su patrón.

Y es que, según afirma en una entrevista con Efe Guadalberto Hernández, presidente de la Comisión de Fiestas 2013, estos símbolos "están impregnados y enraizados en el pueblo de una manera tan fuerte que no se puede entender a Tejina, ni a su gente, sin los corazones".

Las primeras referencias conocidas, tal y como se percibe ahora esta corriente popular, datan de principios del siglo XX, afirma Hernández, quien rechaza la idea de algunas personas que dicen que los corazones son centenarios, porque, dice, "no he encontrado datos reales que apoyen esas hipótesis".

Añade asimismo: "personalmente, creo que con la estructura económica y social de la comarca hace 200 años no era posible afrontar esa cantidad de esfuerzo y dinero".

Pero, a pesar de su antigüedad, la pasión de los tejineros sigue vigente y tiene en su máximo esplendor cuando el mes de agosto asoma en el calendario.

Su mayor particularidad, destaca el también vicepresidente de la Asociación Corazones de Tejina, es que "consigue que se mezclen simbióticamente el ancestral afán por una celebración con el fervor religioso, e indica que "cada uno vive la fiesta como le parece más oportuno".

Desde un punto de vista analítico, asegura que "cada persona se integra en la fiesta según su emoción, siendo esto compatible con cualquier religión", mientras que, si se mira desde el lado emocional, para el habitante del pueblo de Tejina, "los Corazones lo son todo".

Indicativo de esto es que, a pesar de que es el mes de agosto cuando se lucen en la plaza del pueblo, a lo largo del año, se hacen diversos guiños como son la elaboración de réplicas en los colegios por el día de Canarias o el concurso de cuentos y narraciones para menores que se celebra cada año.

La preparación de estos tres emblemas de la comarca nordeste de la isla de Tenerife lleva un arduo trabajo, en se implica todo el pueblo, desde la señora que no se puede mover y da dinero en la pedida para que se haga "su" corazón hasta el que, llegado el domingo, lo levanta con sus propios brazos para ofrecerlo al santo.

Tortas, flores y frutas colocados de una manera estratégica sobre un pesado armazón, servirán para identificar a cada barrio: las piñas de la Calle de Arriba, los limones de la Calle de Abajo y las peras de El Pico.

Una vez confeccionada esta particular "obra de arte" se traslada a hombros de unos 25 hombres desde la sede de cada uno hasta la plaza del pueblo, portando más de 800 kilos en sus hombros.

Llegados allí se procederá a la lectura de la Ofrenda, que se celebra desde 1984, para, esa misma noche, dar paso a la XXVII edición del Festival de Exaltación de los corazones.

Pero, entre actos institucionales y procesiones, el tejinero no pierde ojo para ganar argumentos y comenzar el "pique" sano entre las tres calles, que se prolongará hasta el martes, cuando las parrandas de cada corazón se suban al escenario a cantar a modo de coplas y folías los "fallos" de los vecinos.

Antes, se celebrará la Batalla de Flores y se bailará al ritmo de la verbena de la pamela, en una tarde de lunes en la que serán descolgados los corazones para entregar al pueblo las frutas utilizadas para su creación y las tortas de harina, el bien más preciado.

A pesar de estos piques, asevera Guadalberto Hernández, que también es profesor titular de Fisiología de la Universidad de La Laguna, las fiestas "generan alma de pueblo, partiendo de una triple unidad" lo que considera "óptimo" para la zona.

El número de personas que visita Tejina se incrementa y, con ello, la actividad económica de la comarca mejora, algo que se refleja, indica el presidente, en los "escaparates y las tiendas, que ya están decorados para la ocasión, y aumentarán sus ventas".

Si se pregunta a los tejineros, cualquiera se mostrará orgulloso de su corazón, y estará abierto a recibir a los "foráneos" en su día grande en el que señala Hernández, "puedes divertirte, encontrar un retrato de la historia y evolución de la comarca y, además, enriquecer tu propio patrimonio personal, hecho que ocurre siempre que se visitan pueblos y fiestas".

Pero, si hay algo por lo que recomendar esta fiestas, explica, es por su exclusividad, ya que, en su opinión, "flores, frutos y ramos se realizan como ofrenda en muchos lugares de Canarias e incluso Latinoamérica, pero en ningún lado de esta manera".

Quizás por esta particularidad el Gobierno de Canarias ha reconocido la labor del pueblo lagunero y, en julio, la ha declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, reconocimiento que se suma al de Bien de Interés Cultural, otorgado por el Cabildo de Tenerife en 2003.

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