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El uso de tarjetas de crédito y de otras aplicaciones digitales de pago ha crecido notablemente en el último año.
El uso de tarjetas de crédito y de otras aplicaciones digitales de pago ha crecido notablemente en el último año.
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¿Se acerca el fin del pago en efectivo?

La situación derivada de la pandemia ha impulsado el pago a través de sistemas electrónicos, una opción que se consolida y que cada vez cuenta con más usuarios.

En 2020, el pago a través de tarjetas de crédito y de débito se disparó en toda Europa. Pese a que el Banco Central Europeo (BCE) desmintió el riesgo de transmisión del coronavirus a través de los billetes y de las monedas, el confinamiento estricto provocó un cambio en los hábitos de los compradores que se trasladaron al entorno digital, acelerando así el uso de medios de pago electrónicos.

Según datos del Banco de España, el número de retiradas de efectivo en cajeros automáticos españoles disminuyó un 52% el pasado año -desde 2014, la preferencia de los españoles para realizar sus pagos es mediante tarjeta de crédito y el contactless, que incluso ya adelantó al pago en efectivo en el último año-. El organismo apunta también que, desde ese mismo año, esta tendencia a realizar los pagos en efectivo ha disminuido considerablemente.

Este nuevo panorama de digitalización en el que se encuentra inmersa la sociedad en general, y el sector financiero en particular, relega al dinero en efectivo a un segundo plano. De hecho, según el informe Payments 2025 & Beyond, elaborado por la consultora PwC, los pagos electrónicos crecerán un 82% de aquí a 2025, alcanzando los 1,8 billones de operaciones. En 2030, la cifra podría superar los tres billones de transacciones.

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Sistemas de pago preferidos por los españoles

La tarjeta de débito es el método de pago más conocido en lo que a sustitución del efectivo se refiere. De hecho, es el medio preferido para más de seis de cada 10 españoles, según datos de Minsait Payments. A esta preferencia se le suma el uso del móvil como sistema de pago, especialmente a través de internet, que en España ha pasado de un 50% en 2019 a un 60% en 2020. Aunque su uso avanza lentamente en el comercio físico, las aplicaciones y los dispositivos conectados al teléfono móvil, como los smartwatch, tiene cada vez un mayor protagonismo en las compras.

Otro método es Bizum, una plataforma que permite enviar y recibir dinero a través del móvil. Esta aplicación, asociada con un gran número de entidades bancarias, permite realizar transacciones a través de un smartphone, tanto entre particulares como profesionales. De hecho, Bizum duplicó sus usuarios en 2020 y a principios de este año ya contaba con 8.000 comercios adheridos. El objetivo de esta compañía es llegar a los 18.000 al cierre de 2021. Durante 2020, el importe medio por operación mediante Bizum fue de 48,3 euros, lo que refleja, según los expertos, que el uso mayoritario de esta aplicación recae en pagos cotidianos de bajo importe, desplazando así al pago en efectivo.

Pagos digitales: mayor control y seguridad de las finanzas personales

España sigue siendo uno de los países de la eurozona donde más dinero en efectivo se utiliza, según la consultora Brandwatch. Sin embargo, tal y como apuntan los datos, cada vez se apuesta más por el uso de las tarjetas de crédito y otros métodos de pago digitales, como Bizum o PayPal. Estos sistemas permiten al usuario tener un mayor control de sus finanzas, ya que cada transacción queda reflejada en la cuenta bancaria y, gracias a las apps de los bancos, se facilita disponer de manera inmediata de un control más exhaustivo en el instante en el que se ha realizado una compra.

La tarjeta, tanto si es de crédito como de débito, ofrece además distintas opciones, adaptándose a las necesidades de cada usuario, y dependiendo de la entidad bancaria en la que se solicite puede incluir ciertas ventajas, como la facilidad para la contratación de seguros.

Este tipo de método de pago también aumenta la seguridad, pues en caso de robo, por ejemplo, basta con cancelar la tarjeta de inmediato impidiendo así que alguien pueda acceder al dinero, mientras que, en el caso de los billetes y las monedas, sería difícilmente recuperable. Para los expertos, la digitalización de todas las transacciones supondría también un aliado para acabar con el fraude y la economía sumergida, estrechamente relacionada con el dinero en efectivo.

Además, un crecimiento del uso de estos métodos de pago provocaría también un incremento de la innovación tecnológica de los métodos de pago y de los servicios bancarios, agilizando trámites y desarrollando sistemas bancarios mucho más rápidos que los existentes.

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