Martes, 25.02.2020 - 20:30 h

Sergio Ramos se gana su renovación con goles decisivos

"A día de hoy, los jugadores que valen pasta también se reflejan por sus tantos". Fue la frase que en uno de los momentos más felices de la carrera del defensa con alma de goleador Sergio Ramos, soltó como mensaje directo a Florentino Pérez añadiendo un argumento más a los ya sobrados para su renovación.

Roberto Morales

Madrid, 21 dic.- "A día de hoy, los jugadores que valen pasta también se reflejan por sus tantos". Fue la frase que en uno de los momentos más felices de la carrera del defensa con alma de goleador Sergio Ramos, soltó como mensaje directo a Florentino Pérez añadiendo un argumento más a los ya sobrados para su renovación.

Ramos (30 de marzo de 1986) quiere firmar el contrato de su vida con el Real Madrid. Sevillista de nacimiento y madridista de corazón, su deseo es ampliar el contrato que expira en junio de 2017 y pasar a ser uno de los jugadores mejor pagados de la plantilla, tras el portugués Cristiano Ronaldo y el galés Gareth Bale.

Lo desea siendo pieza clave de unión del vestuario, amigo de todos y verdadero capitán, 'alma mater' de un grupo convertido en familia, como no se cansa de repetir el italiano Carlo Ancelotti. Y sobre todo siendo un referente en el campo. Instalado entre los mejores centrales del mundo, a sus virtudes de raza, colocación, técnica, potencia en el juego aéreo y máxima entrega, le ha añadido un papel goleador decisivo: 67 goles en su carrera.

Sus incorporaciones en las acciones a balón parado son claves. Va camino de uno de sus referentes, Fernando Hierro, que marcó 127 goles como madridista aunque en una etapa se instaló como centrocampista, posición que Ramos ha pisado casualmente en algún partido puntual, como la visita al Camp Nou liguera de la pasada campaña cuando fue expulsado.

El camero no necesita adelantar su posición para marcar goles: lleva 52 de blanco y 2014 ha sido un año talismán. Ha firmado diez tantos con el Real Madrid, cuatro de ellos en momentos señalados. Esos a los que se refirió con una sonrisa cómplice en su rueda de prensa como ganador del Balón de Oro del Mundial de Clubes. Sergio marcó en la semifinal y final de la Liga de Campeones, para acercar al Real Madrid a la deseada Décima Copa de Europa, y lo repitió en Marrakech.

En la exhibición ante el Bayern Múnich, Ramos se quitó una espina clavada con el portero alemán Manuel Neuer, que le ridiculizó tras mandar a las nubes un penalti de la tanda final de una edición de semifinales anterior. En Lisboa, en la gran final, su tanto en el minuto 93 levantó de la lona a un equipo que estaba a segundos de perder el título y entregarlo a manos del equipo vecino en Madrid.

Al Mundial de Clubes llegó con el objetivo de conseguir un título que le faltaba. Marcó el primero de la semifinal a Cruz Azul mexicano y puso luz en la final ante San Lorenzo argentino, en un encuentro que jugó lesionado por una sobrecarga muscular, con un testarazo inapelable al gran centro con rosca del alemán Toni Kroos. Ramos no oculta que 2014 es "el mejor año" de su vida.

Superando en lo profesional a un 2010 en el que se proclamó campeón del mundo con la selección española y cumplió un sueño de infancia. Le añade la faceta personal en un año que ha sido padre por primera vez y su vida ha cambiado de golpe.

Tras varios desencuentros todos en el club saben que están destinados a entenderse. Para el presidente Florentino Pérez, Sergio nunca fue uno más. Era su fichaje más caro de un jugador nacido en España (27 millones de euros), hasta Asier Illarramendi e Isco Alarcón. Sabe que ahora tendrá que subir los 5,5 millones de euros anuales que cobra. Los abrazos cómplices en el césped del Gran Estadio de Marrakech hacen ver un acuerdo cercano para un futbolista que es pilar fundamental en el éxito del actual Real Madrid.

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