El FMI pide un ‘policía financiero' que vigile a la vez riesgos en banca e inversión

El organismo receta a la banca más fusiones para mejorar la débil rentabilidad y atacar de forma decidida el lastre de los activos inmobiliarios.


Demanda un control más conservador en la concesión de hipotecas y que las entidades se protejan con huchas superiores de capital.

El FMI pide un ‘policía financiero' que vigile a la vez riesgos en banca e inversión

Con la sofisticación de los servicios financieros y la afinada ingeniería para diseñar productos se diluyen las fronteras entre lo que tradicionalmente era banca, seguros o inversión. Para monitorizar mejor el riesgo financiero sistémico y adoptar las oportunas decisiones prudenciales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) abogó ayer por establecer un Consejo del Riesgo Sistémico global en respuesta a esta realidad.

“Hay una necesidad de conexión sectorial que está empezando a aparecer, producto de la demanda y de la oferta, donde se cruzan los mercados y ya no es solo banca o seguros”, explicó el responsable del programa de Evaluación del Sistema Financiero del organismo internacional, Udaibir Das, durante la presentación de las conclusiones del informe que el FMI efectúa cada cinco años al sistema financiero y economía y cuyo contenido íntegro publicará en septiembre. Con estas misiones evalúa hasta 150 países en todo el mundo de manera periódica y este año lo hará, además de con España, con Alemania, Finlandia, Bélgica e Irlanda, mientras que Francia e Italia entran en la agenda de 2018.

Su planteamiento es montar un ‘controlador global’ para que disponga de una visión transversal asimilable a la FSA británica -Financial Services Authority- frente a la segmentación sectorial y especializada de los supervisores en España -Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores y dirección general de Seguros-.

No es la única receta expedida por el organismo para la banca. En los cinco años transcurridos desde su última misión en plena crisis de deuda y bancaria la industria financiera ha vivido una catarsis. “Las profundas reformas emprendidas en 2012, y continuadas posteriormente, han contribuido a la aparición de un sistema más fuerte y racionalizado”, reconoce el informe.Una rápida resolución

La mayor incógnita que sobrevolaba cuando sus técnicos realizaron el trabajo de campo para recabar información era el Popular. Y, aunque el responsable del FMI aseguró que el análisis se centró en cuestiones “sistémicas” y no individuales, elogió la rauda resolución porque eliminó incertidumbres a la banca nacional y europea, sin provocar un efecto contagio entre pequeñas entidades. “No hemos visto ningún contagio sistémico derivado de este evento ni ningún indicio ni efectos sobre los ahorradores”, pero su exitosa resolución “no descarta casos futuros”.

Pero, a su juicio, queda trabajo por hacer. La tarea número uno es desincrustar los “residuos” que quedan como legado de la crisis, acelerando el saneamiento de los activos dañados y obligando a reconocer el valor real de los inmuebles para que la banca se los saque pronto de los balances.

Para evitar la tentación de volver a exponerse al riesgo excesivo inmobiliario apostó por dar mayores poderes al Banco de España a fin de que, por ejemplo, fije límites que impidan volver a conceder préstamos por encima de cierto porcentaje sobre el valor de tasación de la vivienda, y “a la ratio de cobertura del servicio de la deuda”.

A pesar del diagnóstico general positivo del sector, el organismo desveló la existencia de entidades que, si bien cumplen con la regulación de solvencia requerida, deben reforzar la hucha de capital para “proteger su negocio frente a perturbaciones inesperadas”. La mayor flaqueza de la industria es la rentabilidad, en cuya mejora el experto del FMI reconoció los esfuerzos acometidos con el intenso proceso de consolidación y cierre de sucursales, pero insinuó que aún hay espacio para aquilatar los costes perseverando en ambas vías de fusiones y ajustes.

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