La banca pide vías de liquidez que eviten un derrumbe como el de Banco Popular

Sin los millonarios recursos que inyectó el Santander, la entidad habría estado condenada a la liquidación. Piden alternativas en caso de no contar con otro gran comprador.

El sector considera insuficiente la línea de emergencia del BCE tal y como está planteada. Anima la búsqueda de opciones, con grandes reticencias a fijar 'corralitos' de depósitos.

La banca ha comenzado a demandar mayores vías de liquidez.

La venta del Popular al Santander, aún con la polémica levantada, resultó todo un respiro para las autoridades, gobiernos y supervisores que trabajaron contrareloj en la madrugada de aquel 7 de junio. Sin un grupo tan grande que se hiciese cargo -y su extraordinaria capacidad para inocularle el vital ‘cash’ que precisaba-, la entidad habría estado condenada a ir directa a una liquidación concursal. Por eso la banca ha comenzado a demandar mayores vías de liquidez para garantizar el día después de una entidad ya resuelta.

En el sector consideran insuficiente la línea de emergencia del Banco Central Europeo (BCE) tal y como está planteada y, aunque están abiertos a alternativas, guardan profundas reservas sobre la idea de establecer ‘corralitos’ temporales o limitar los reembolsos de depósitos cuyo debate se ha reabierto en el seno de la Unión Europea, indicaron fuentes financieras.

La suspensión de los pagos a depositantes durante cinco días laborales o un máximo de 20 jornadas en situaciones excepcionales ha entrado entre los planes barajados por la presidencia de Estonia. El propósito sería buscar estabilizar la entidad mientras se deciden las herramientas para resolverla (desinversión de activos, recapitalización, creación de un banco puente o venta directa, etc), pero ha tropezado con detractores entre varios estados, con los que se alinea la banca.

El temor de los remisos a abrir la espita es que el simple riesgo de que tal medida se active pueda abonar la fuga de depósitos cuando una entidad sea puesta en el punto de mira por fragilidades, agravando su situación o, incluso, condenandola a un grave desenlace que se hubiese sorteado sin la sangría de fondos sobrevenida.

El Santander pudo adjudicarse al Popular gracias a su capacidad de inyectarse de inmediato 13.000 millones de euros. En el primer semestre, la entidad había visto salir más de 18.000 millones en recursos de clientes a medida que su enfriaban las expectativas de que pudiese sacar sola una fusión o macroampliación de capital y por la espiral de degradaciones de rating sufrida por las sucesivas malas noticias en la entidad. En los pocos días que estuvo bajo el paraguas del grupo cántabro logró, sin embargo, recuperar unos 6.500 millones, según detalló el Santander en la presentación de resultados.Dificultad para acceder a los cauces habituales

La necesidad de buscar fuentes alternativas de liquidez es una de las principales lecciones extraídas en el colapso del Popular y algo en lo que coinciden autoridades nacionales y europeas, además de las fuentes bancarias consultadas, que hay que remediar. Y es que una entidad sometida a un proceso de resolución podría no solo necesitar un soporte extraordinario sin poder echar mano de un Santander, sino además enfrentar dificultades para fondear los recursos en los cauces habituales (préstamos de otras entidades en el interbancario, los mercados de capitales o el mismo BCE si cuenta con insuficientes activos acreditados para llevar a su ventanilla).  

El abanico de vías a explorar es amplio. La presidenta de la Junta Única de Resolución (Jur), Elke König, defiende en un artículo divulgado en la web del organismo que es “prioritario” identificar fuentes “privadas y públicas”. Y la alemana apunta como vía a repensar el Fondo de Resolución europeo -cuyo presupuesto está dotado para precisamente intervenir en proceso de resoluciones de entidades-, los bancos centrales y los Estados.

Durante la crisis, el Gobierno contribuyó vía Tesoro, con mecanismos excepcionales y avales, a favorecer la captación de 178.000 millones de liquidez en la banca española, pero las nuevas reglas europeas limitan este recurso y en el caso del Popular la rapidez con que se agravó la crisis impedía siquiera aprobar un soporte similar.

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