Martes, 22.10.2019 - 19:48 h
"Esto lastra la economía española"

La paradoja de la FP: el estigma sigue aunque el 70% tiene trabajo en 6 meses

Expertos educativos y empresarios piden potenciar la FP, con mala imagen en España, pese a ofrecer un mejor futuro laboral que la universidad.

El estigma de la FP.
El estigma de la FP.

Juan, 16 años, ha terminado y aprobado, con esfuerzo y con notas no excesivamente brillantes, la ESO en su colegio de Las Rozas (Madrid). Quiere estudiar un Grado Medio de Formación Profesional de Técnico en Coordinación de Emergencias y Protección Civil. ‘Oficialmente’, la Comunidad de Madrid ofertaba estos estudios en un centro de formación profesional en Alcorcón (Madrid), pero, como cuenta la madre de Juan, M.T.G., “realmente no hay ningún centro público en la Comunidad de Madrid que imparta este grado”, por lo que deberá de ir a un centro privado en Brunete, gestionado por Ilunion (ONCE). Costará a la familia miles de euros por cada uno de los dos cursos (2.000 horas) de los que consta el grado.

De cualquier manera, y si los ratios medios de empleabilidad de la FP se cumplen -“un 70% de media en los seis meses posteriores a acabar el grado”, asegura el presidente de la Asociación de Centros de Formación Profesional, FPEMPRESA, y director del IES Puerta Bonita (Madrid), Luis García Domínguez- Juan tendrá trabajo en la modalidad para la que se ha preparado en el invierno de 2021, si acaba su grado en junio de ese año.

Naiara, 15 años, estudia en un colegio concertado del barrio madrileño de La Guindalera y ha finalizado este mes de junio la ESO con unas notas brillantes, 9,15 de media. Los dos próximos años cursará el bachillerato de Humanidades y posteriormente pretende estudiar un doble grado en Ciencias Políticas y Periodismo en alguna de las seis universidades públicas que hay en la Comunidad de Madrid. Cuatro años después de que finalice su doble grado, en junio de 2030, Naiara tendrá 26 años y, según las estadísticas, un 30% de posibilidades de no tener empleo o de trabajar en un trabajo precario. Y es que España es uno de los países de la Unión Europea donde los licenciados desempeñan en mayor medida trabajos de baja cualificación, un 37,1% frente al 23,2% de media europea. Para entonces, en 2030, lo lógico es que Juan, nuestro alumno que comenzará FP en septiembre, lleve ya casi 10 años trabajando en un empleo para el que se preparó.

Valgan estos dos ejemplos para situarnos en la gran paradoja que vive la Formación Profesional en España que sufre el estigma de seguir siendo considerada una alternativa para los alumnos menos brillantes, unos estudios ‘de segunda’ a donde van ‘los que no valen para estudiar’; que pese a que los políticos y las autoridades educativas no paran de hablar de potenciarla sigue siendo el ‘patito feo’ de nuestro sistema educativo en lo referente a inversiones y aplicación de recursos públicos; pero, paradójicamente, su grado de empleabilidad es muy superior al que ofrece la universidad, sobre todo las carreras de Humanidades.

Según un reciente estudio Sigma 2 para Educa2020 y la Fundación AXA, a la hora de contratar el perfil más demandado por las empresas es el de un titulado en FP, pero el 57% de las familias españolas tienen una “mala imagen” de la Formación Profesional, aunque “seguir carreras relacionadas con la tecnología desde la FP suponga en la actualidad una garantía de hallar de inmediato un puesto de trabajo bien remunerado”, explica el informe. Curiosamente, en un país como España, con un 37% de paro juvenil, el 63% de las empresas reconoce “tener dificultades para encontrar candidatos idóneos y cualificados para ocupar su oferta de empleo”. Según un informe de la Unión Europea, para 2030 los nuevos puestos de trabajo que se creen en nuestro país requerirán un 65% de profesionales con FP de Grado Medio y un 35% necesitarán personas con títulos universitarios FP Superior.

Y es que ya lo dijo esta misma semana el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, en la presentación de dicho informe: “El mayor reto que tenemos por delante es el de la educación. Tenemos un problema grave entre el perfil que demandan las empresas y el camino académico que escogen los jóvenes; hacen falta más graduados medios y para eso es clave potenciar la actitud hacia la empleabilidad", sentenció.

De la misma opinión son expertos como el citado Luis García Domínguez o la directora de Educa2020, Lourdes Carmona, que consideran que el escaso desarrollo de la FP en España es un “hándicap” para nuestra economía, para las empresas y que “lastra la creación de empleo porque las empresas, al no encontrar los trabajadores adecuados, pierden muchos recursos económicos y de tiempo en la búsqueda de los perfiles adecuados para los puestos de trabajo que ofertan”. Y es que, opina la directora de Educa2020, “es un fracaso del sistema que haya empresarios, como algunos que conozco, que tengan que ir a Alemania, por ejemplo, a buscar perfiles técnicos de trabajadores porque no los encuentran en España”. Según Carmona, “en España formamos estupendamente opositores, teóricos, pero no sabemos formar personas con el perfil que necesitan las empresas. Un empresario no necesita un economista con un máster en Harvard para gestionar las nóminas de su empresa, sino un graduado de FP en Administrativo”.

Y eso que, pese a las carencias, “estamos mejor que hace una década y la FP que se ofrece es de calidad”, asegura el máximo rector de FPEMPRESA, Luis García Domínguez. “Hace una década en España había poco más de 450.000 estudiantes de FP y hoy en día casi 830.000”, número mucho menor, en todo caso, que los más de 1,5 millones de universitarios que hay en España y también menor al porcentaje de estudiantes de formación profesional de los países de nuestro entorno, donde según Eurostat, los estudiantes de FP representan el 35% del total de estudiantes de España en sus franjas de edad cuando la media en los países de la OCDE es del 44% y en la Unión Europea del 48%.

En el curso 2018-2019 que acaba de finalizar, 825.000 estudiantes se matricularon en las distintas enseñanzas de Formación Profesional que se pueden cursar en España, de los que la mitad, aproximadamente lo hicieron en cursos de grado medio a los que se puede acceder tras superar la ESO. La FP Dual, que combina los estudios con prácticas remuneradas, contó con 25.000 alumnos y tiene un grado de empleabilidad de entre el 75 y el 90%.

Según la FPEMPRESA, “la Formación Profesional se presenta como la mejor opción de acceso al mercado laboral para alumnos de todas las edades y de todas las categorías de enseñanza. Es una formación que se ajusta a las necesidades y exigencias de los actuales mercados de trabajos y ofrece un gran abanico de familias formativas para el desarrollo profesional de los alumnos. Las distintas opciones y categorías formativas de la Formación Profesional se adaptan a las peculiaridades de cada alumno con el fin de ofrecer una solución educativa de calidad y orientada la continua mejora profesional. En total, hay 26 familias profesionales que ofrecen más de 150 títulos en las modalidades de título de profesional básico, el título de Técnico y el título de Técnico Superior”.

Pero la formación profesional no termina de despegar en nuestro país. En otoño del 2018 el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmaba que la FP debía de ser un “motor de progreso para España y una prioridad para el Gobierno” y que “apostamos por un impulso a la Formación Profesional. Tenemos que equiparar la tasa de matriculación a la media europea. El compromiso del Gobierno es prestigiar la FP desde el punto de vista social y económico. Trabajaremos junto a los sindicatos y las empresas para lograrlo”. Incluso Sánchez se reunió con empresarios y sindicatos con el fin de impulsar la FP española y llevarla a los estándares europeos, pero al final, entre citas electorales y el actual bloqueo político, todo aquello se quedó en meras palabras.

“Hay que pasar de las palabras a los hechos”, explica Luis García Domínguez, “dotar con más medios económicos a la FP, por ejemplo, aumentando su financiación en un 1% del PIB” (actualmente el gasto público para el conjunto de las enseñanzas públicas en España es del 5% del PIB) “y además prestigiar la FP mediante la información. Tanto a la sociedad como a los propios estudiantes, orientarles. La FP tiene que ser una primera opción para los estudiantes, no cursarla por descarte… Ese es un fracaso de nuestro sistema educativo y tenemos que revertirlo”.

Los expertos también hablan de que la FP tiene que estar “más conectada con la empresa” y “responder mejor a las necesidades de nuestro tejido productivo”. Así, por ejemplo, la media en el conjunto de España de creación de nuevas especialidades o títulos de FP por demanda de las empresas tardan en crearse cuatro años, mientras que en el País Vasco, por ejemplo, con la tasa de paro más baja de España, apenas es de seis meses. “La FP dual, por ejemplo, es un claro ejemplo de éxito en el País Vasco”, asegura Lourdes Carmona de Educa2020.

El estigma de la FP.
El estigma de la FP.

En el País Vasco, en el corazón del Goierri, una de las comarcas más industrializadas de Europa y donde se roza el pleno empleo, funciona desde hace casi 60 años la Escuela Profesional Goierri (Goierri Eskola) por cuyas aulas y talleres han pasado miles de personas. La institución, pública, está permanentemente conectada con la sociedad que la rodea (los 18 ayuntamientos de la comarca forman parte de su patronato) y con la empresa, ya que compañías grandes, medianas y pequeñas instaladas en la zona como Arcelor Mittal, CAF, Irízar, Indar, Praxair, Ampo, LauLagun… forman parte de su consejo rector.

Allí, en esta escuela estudió Maider, 36 años, quien tras licenciarse en arquitectura en la Universidad del País Vasco y en medio de la crisis del sector de la construcción de principios de la década, decidió hacer un grado de FP en esta escuela de formación profesional. “Necesitaba un trabajo a corto plazo y no tenía alternativa”, explica en la página web del centro.

“Luego empecé a darle vueltas a la idea de realizar un ciclo de Formación Profesional para acercarme al mundo de la empresa y al mercado laboral. Me parecía más realista. Habían pasado seis años desde que acabé arquitectura. Quería estabilidad y empecé a hacer Diseño en Fabricación Mecánica porque podía vincular a la arquitectura. Ha sido una experiencia buena. En clase había más gente como yo, que venía de la universidad. Gracias al programa Hezibi, fue una formación dual. Entré en la empresa Cadinox a hacer prácticas y ahí sigo. Trabajo en el departamento comercial. Puedo decir que la Formación Profesional me ha dado la oportunidad de entrar en el mercado laboral”, añade.

La visión de los ejecutivos empresariales sobre la importancia de la FP es similar a la de los trabajadores. Josu Imaz Murgiondo, Director Corporativo de Negocios y Tecnología de CAF, la compañía más emblemática del Goierri y uno de los principales fabricantes de trenes del mundo, decía a finales de 2018 sobre la FP que “CAF tiene un estrecho vínculo con Goierri Eskola desde su nacimiento, sobre todo desde el punto de vista de la formación. Mantenemos una relación continuada en el tiempo y muy bien valorada. Para nosotros es muy importante tener un centro como Goierri Eskola aquí mismo de cuyas aulas salen personas preparadas, formadas y capacitadas para entrar en el mundo de la empresa. Y eso es algo vital para nuestras empresas y nuestra economía”. Así lo aseguran expertos educativos y empresarios: la FP tiene que dejar de ser el 'patito feo' del sistema educativo español.

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