Sábado, 19.10.2019 - 14:34 h
El impacto económico de las regatas

Traineras, la épica del remo en la mar que deja millones de euros en el Cantábrico

Las regatas atraen a grandes patrocinadores, disparan las audiencias televisivas y movilizan a medio millón de personas de las Rías Baixas al Bidasoa.

Aitor Arrizabalaga | Eusko Label Liga.
Traineras, la épica del remo en la mar.

En la primera mitad del siglo XIX se crearon las traineras, embarcaciones dedicadas a la pesca en la costa Cantábrica impulsada por remos, con tripulantes más un patrón. En estas embarcaciones los pescadores llegaban hasta los caladeros, pescaban, y regresaban a toda prisa a puerto para ser los primeros en llevar el preciado botín arrancado al mar y subastar al mejor precio su captura.

De esta rivalidad entre las cuadrillas de pescadores surgió un deporte, a finales del siglo XIX, que hoy en día, en pleno siglo XXI, se ha convertido en una de las grandes atracciones deportivas veraniegas desde la ría de Vigo hasta el Bidasoa. De aquellas arcaicas embarcaciones de madera se ha pasado a las actuales de fibra de carbono, con un peso mínimo de 200 kilos, de banco fijo, de doce metros de eslora y 1,80 de manga, en las que trece remeros más el patrón, que es quien dirige la embarcación, luchan contra la bravura del Cantábrico y contra los clubes de otros pueblos marineros de la cornisa, generando una auténtica pasión deportiva que mueve aficiones y a pueblos enteros siguiendo a sus remeros en pos del ‘trapo’, como se conoce en el mundillo del remo a la bandera con la que es galardonada cada tripulación que gana cada una de las regatas.

Las regatas de traineras, un deporte que pese a todo es ‘semiprofesional’, mueven durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre a cerca de 500.000 personas por todo el Cantábrico, arrasan en las audiencias televisivas de los canales autonómicos vasco y gallego y, según diversos estudios, generan en los lugares en los que se celebran las regatas un impacto económico estimado en más de 40 millones de euros. Recientemente, el Ayuntamiento de A Coruña cifraba en dos millones de euros y en la llegada a la ciudad de miles de visitantes, de Cantabria, Asturias, País Vasco, pero también de Madrid o Cataluña, la celebración los pasados 6 y 7 de julio de la Bandera Ciudad de A Coruña de traineras, perteneciente a la Eusko Label Liga, la primera división del remo, que organiza la Asociación de Clubes de Traineras (ACT) y que congregó en aguas de la playa de Riazor a las doce mejores traineras del Cantábrico.

Traineras, la épica del remo en la mar.
Traineras, la épica del remo en la mar.

Las guipuzcoanas de Orio, Donostiarra, Hondarribia y San Pedro; las vizcaínas Urdaibai, Zierbena, Santurtzi, Ondarroa, Lekittarra y Kaiku; Astillero, de Cantabria, y la coruñesa de Cabo da Cruz. Una regata, por cierto, que ganó Orio, el club más laureado de la historia, líder actual de la Eusko Label Liga, llevándose la bandera y los 6.570 euros de premio, y es que la Liga ACT reparte en sus 18 regatas cerca de medio millón de euros en premios.

Si la Eusko Label Liga es la ‘primera división’ del remo en banco fijo, la Bandera de La Concha, en San Sebastián, que se lleva celebrando desde 1879 los dos primeros domingos de septiembre, es la ‘olimpiada’ del remo. el trofeo más codiciado por las más de 40 traineras masculinas y la veintena de embarcaciones femeninas que existen en toda la cornisa. Las regatas de la capital donostiarra congregan todos los años en la playa de La Concha y en las atalayas de la ciudad que dan al mar a decenas de miles de personas, en un gentío multicolor ataviado con las camisetas de su trainera; una especie de peregrinación deportiva que levanta pasiones y deja varios millones de euros en la capital guipuzcoana en sus hoteles y establecimientos hosteleros. Para poder hacerse una idea de lo que las regatas suponen para la ciudad y todo lo que mueven no hay más que comprobar que ya no quedan habitaciones libres para esos dos primeros fines de semana de septiembre en el emblemático hotel Londres, en el paseo de la Concha, y a un precio medio de más de 400 euros la noche.

Orio, un pequeño pueblo marinero guipuzcoano de apenas 5.000 habitantes, por ejemplo, vive por y para su trainera, la más laureada del Cantábrico con 32 banderas de la Concha, 17 más que el segundo, San Pedro, barrio de Pasajes, con 15. La ‘marea amarilla’ -este es el color de la embarcación oriotarra- sigue a su trainera durante todo el verano por todo el Cantábrico. Cuando el bote de Orio está compitiendo las calles del pequeño pueblo están desiertas, porque todo el mundo está junto a su club, el Club de Remo Olímpico de Orio, allá donde bogue o delante de la pantalla.

Porque el remo es religión en Orio y en sus bares y plazas no se habla de fútbol sino de traineras y los aficionados discuten sobre cuál será la alineación del bote este fin de semana y si en las tostas irá tal o cuál remero. En abril, cuando la trainera comienza a echarse a la mar para entrenar, los aficionados se apostan a ambos lados de la ría para ver los entrenamientos y hablar, entre otras cosas, de la épica victoria en la Concha en el año 2017, cuando la trainera amarilla remontó en un mar embravecido con olas de 4 y 5 metros los 10 segundos que Urdaibai (Bermeo) le había sacado en la primera jornada.

La 'marea amarilla' ante la trainera de Orio.
La 'marea amarilla' ante la trainera de Orio.

El auge que el deporte del remo en banco fijo ha adquirido en los últimos años -que está atrayendo a grandes patrocinadores como CaixaBank, Eusko Label, Mahou-San Miguel, Iberdola, Repsol, El Corte Inglés o Eusko Tren- se debe en buena medida a la creación de la Liga ACT en el año 2003, con el impulso de los gobiernos gallego, cántabro y vasco. Una competición organizada de manera muy profesional, que reparte cerca de medio millón de euros en premios, y a la que se han incorporado los últimos adelantos técnicos en materia de gps, foto finish y, este año, la salida mediante semáforos, al estilo de la Fórmula 1.

“Es la Fórmula 1 del mar, en la que el motor no es otro que los brazos de los remeros”, explica el Presidente de la ACT, Borja Rodrigo. En esta Liga compiten las doce mejores tripulaciones en 18 regatas de tres millas náuticas cada una (5.556 metros) con una o tres ciabogas (9 en Vizcaya, 4 en Guipúzcoa, 3 en Galicia y 2 en Cantabria) y en las categorías inferiores, ARC, ARC2 y Liga Galega, el resto, que pugnan cada año para ascender a ‘primera’, la Liga ACT. Una Liga que, por otra parte, también se muestra “orgullosa” de la creación en 2009 de la Liga Femenina de Traineras, la Liga Eusko Tren, en la que cuatro clubes, actualmente Arraun Lagunak, Donostiarra, Hondarribia y Orio compiten en 14 pruebas. “La Liga Eusko Tren es una excelente competición”, comenta Borja Rodrigo, “y un orgullo para la ACT para dar visibilidad al deporte de las mujeres”. En este sentido, por ejemplo, ya desde el año pasado, la Bandera de la Concha, que no está incluida dentro de la ACT y está organizada por el Ayuntamiento de San Sebastián, igualó las dotaciones en premios, 83.000 euros para cada una, de las regatas femenina y masculina, llevándose las dos traineras ganadoras, el mismo premio, 24.000 euros.

“Es evidente que las regatas de traineras, y en concreto la Eusko Label Liga es ‘la competición’ del verano en el Cantábrico, al nivel del fútbol o el ciclismo, y no es exagerado decirlo. Es una cuestión cultural, que mueve pasiones en los pueblos de tradición marinera, tiene unas enormes audiencias de tv, atrae a grandes patrocinadores, grandes ingresos, turismo, en los pueblos en los que hay regatas… Es una gran competición con enorme atractivo. Actualmente, por ejemplo, hay pueblos turísticos como Sanxenxo en Galicia que nos ha pedido una regata, se está estudiando hacer otra en Gijón… Es una competición de enorme nivel y nuestro objetivo es llevarla a cada vez a más gente. Cada regata es una fiesta allí donde se celebra, hay fan zones, ofertas gratronómicas… Todo ello en medio de una organización de gran complejidad porque hay que tener en cuenta que nuestro campo de juego es el mar, que no suele estarse ‘quieto’”. En este sentido, la Liga ACT estudia llevar alguna competición fuera incluso del Cantábrico y el Atlántico gallego con el fin de difundir este espectacular deporte por otras zonas de España. Incluso, ya se han celebrado regatas de presentación de la Liga en lugares como Barcelona o Sevilla.

Pese a todo este volumen de premios y de dinero que mueve el remo en el Cantábrico, es un deporte tan exigente físicamente como semiprofesional y los remeros, la mayoría -aunque hay también algún profesional y como en el fútbol son frecuentes los fichajes de remeros- compaginan su actividad deportiva, de noviembre a septiembre con competiciones los fines de semana de junio a septiembre , con su trabajo. Hay ingenieros, arquitectos, médicos, estudiantes, trabajadores siderúrgicos, agricultores, camareros, abogados… El presupuesto de los clubes que compiten en la Eusko Label Liga varía entre los 250.000 euros y los 600.000-700.000 euros y los remeros, que dependen en buena medida de los premios que pueden ganar durante la temporada, pueden tener un sueldo que oscile entre los 1.000 y los 3.000 euros.

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