El debate sobre el futuro de las pensiones

Prejubilar a los 50 sale caro: el 40% de los españoles ya no cotiza al cumplir 60 años

La OCDE certifica el fracaso de España a la hora de atrasar el momento de la jubilación: sólo el 5% sigue trabajando tras los 65 años

Cuándo se jubilan los españoles
Así se jubilan los españoles respecto al resto de países avanzados.

El Santander, el banco más importante del país, acaba de cerrar un acuerdo con los sindicatos por el que ofrece a los trabajadores mayores de 50 años que tiene en plantilla irse a sus casas con el 80% de su salario base actual garantizado. Otra de las principales empresas españolas, Telefónica, ha prorrogado recientemente su Plan de Suspensión Individual de Empleo, dirigido a sus trabajadores mayores de 53 años, según el cual los empleados de la sociedad que hayan superado esa edad -en realidad todos los nacidos en 1965 o antes- pueden irse a casa con el 68% de su último salario, buena parte de los beneficios sociales de que disfrutaban y las cotizaciones sociales pagadas con cargo a la compañía. Los denominan planes de bajas incentivadas y de cumplir sus objetivos darán con los huesos de alrededor de 3.000 trabajadores a los que aún restaba cerca de una década para alcanzar la edad de jubilación fuera del mercado laboral, buena parte de ellos altamente cualificados.

No es un fenómeno nuevo. El zarandeado sector financiero español solventó los fortísimos ajustes de plantilla que le exigió la crisis disponiendo pasarelas 'pagadas' hacia la jubilación a su personal de mayor edad, la misma fórmula que una década antes utilizaron las empresas públicas para dimensionar su personal de cara a su privatización y antes aún permitió la reconversión industrial. España ha prejubilado mucho y eso deja una huella. La ha fotografiado la OCDE en la última edición de su macroinforme 'Pensions at a Glance', que año tras año analiza los sistemas de jubilación de todo el mundo en busca de buenas prácticas, pero también de distorsiones y campos de mejora.

La foto de España nos sitúa como uno de los países que antes expulsa a sus trabajadores del mercado laboral. Cuatro de cada diez españoles ya no están en el mercado de trabajo al llegar al tramo de edad de entre 55 y 59 años, una de las tasas más bajas de todos los países desarrollados y muy alejada de la tasa de ocupación en ese tramo que presentan países como Alemania (79%), Reino Unido (73%) o Francia (71%).

El asunto empeora con la edad. Dos de cada tres españoles en edad de trabajar ni siquiera llegan al tramo inmediatamente anterior a la jubilación (60-64 años), cuando en la OCDE esa tasa es del 46%, y cuando se analiza el porcentaje de personas mayores de 65 años que continúan en el mercado laboral una vez superada la edad legal de jubilación ese porcentaje se desploma hasta el 5%, cuando la media de los países desarrollados se sitúa en el 20%.

El fracaso de las políticas para retrasar la edad de jubilación

El macroinforme de la OCDE pone en cuestión la eficacia de las medidas adoptadas por España para tratar de atrasar la edad de jubilación. Ya no es que apenas el 5% de los españoles decida continuar trabajando más allá de las edad legal de jubilación, cuatro veces menos que en el resto de países desarrollados, sino que la edad real de jubilación en España continúa sensiblemente por debajo de la edad legal (65 años), situándose en 62,2 años para los hombres y 62,6 años para las mujeres.

Hay que recordar que desde 2014 el contador de la edad legal de jubilación aumenta a razón de dos meses anuales con el horizonte de llegar a los 67 años en 2027 y que la reforma de las pensiones también fue aprovechada para mejorar los incentivos para prolongar la etapa laboral más allá de la edad legal, articulando un plus de entre el 2% y el 4% anual por cada año trabajado más allá de los 65 años. Eso sí, en ningún caso esos pluses podrán servir para generar una pensión por encima del máximo legal.

La OCDE sitúa a España en el grupo de países cuyo marco regulatorio desincentiva la prolongación de la vida laboral combinando trabajo y pensión, por la limitación de cobro de la prestación por jubilación al 50%. Un juicio soportado por los datos, ya que sólo el 3% de los españoles combinan la percepción de una pensión y el salario.

Los efectos en forma de costes sobre el sistema de pensiones son evidentes. Cuánta menos gente trabaje más allá de los 65 años más pensiones se pagarán desde el minuto uno y menores serán los ingresos por cotizaciones, al igual que sucede con las fórmulas de jubilación flexible y progresiva. España reguló en su día un contrato de relevo para sustituir de manera progresiva a trabajadores de mayor edad por aprendices que tuvieran la oportunidad de ir aprendiendo el oficio por un periodo de uno o dos años. El uso de esa figura ha sido marginal y la consecuencia es que España se ha separado de los parámetros de los países desarrollados en cuanto a trabajo a tiempo parcial de personas mayores de 60 años. 

Mientras en la mayoría de los países de la OCDE la jubilación es una realidad progresiva, que arranca a partir de los 60-63 años con una suavización de la jornada laboral que incluso incentiva su prolongación más allá de los 65 años en España la gente trabaja las mismas horas hasta que llega el día de su jubilación. A partir de ese día se cobra la pensión pública y se descansa.

'Pensions at a glance' es un informe de diagnóstico, no realiza recomendaciones, sólo aporta datos. Éstos son los de España. La OCDE espera que en 2050 haya 77 jubilados por cada 1oo personas en edad de trabajar. No ocupados, sino en edad de trabajar. Otro dato. Entre la jubilación y la esperanza de vida media transcurren más de 22 años, una de las cifras más altas del espacio OCDE.

Tags relacionados

Ahora en portada

Comentarios