Domingo, 19.01.2020 - 06:30 h
Otra multinacional que mueve sedes sociales

Deutsche Bank traslada de Barcelona a Madrid la filial que da soporte al banco

El grupo alemán justifica la mudanza del domicilio social de la filial operativa en razones de prudencia ante la prolongación de la incertidumbre.

Peatones caminan junto a una sucursal de Deutsche Bank. (EFE)
Peatones caminan junto a una sucursal de Deutsche Bank. (EFE)

El goteo de empresas que abandonan Cataluña ante la prolongada indefinición y tensión política suma otro nombre: Deutsche Bank. El mayor grupo financiero alemán traslada de Barcelona a Madrid el domicilio social de la subsidiaria que da soporte operativo a la filial bancaria por “criterios de prudencia ante una eventual prolongación de la incertidumbre en Cataluña”.

La sociedad DB Operaciones y Servicios Interactivos (DB OSI) es una compañía que nutre al negocio o división comercial con clientes del banco soporte en la gestión operativa de la red de más de 220 sucursales, en los canales remotos, gestión de recobro o call center, entre otros. Su domicilio lo situaba en la céntrica Via Augusta de la Ciudad Condal.

En la elección de Madrid influye que sea donde el banco radica desde el ejercicio 2010 su domicilio y servicios centrales, sin que vaya a tener impacto en su estructura. Societariamentente se muda a la localidad de Pozuelo de Alarcón, pero sus casi 230 trabajadores en nómina se distribuyen en distintos centros repartidos por Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla y Alicante.

Alertas sobre el impacto económico

El gigante germano ya había expresado su preocupación por la evolución de intento secesionista a través de su servicio de estudios. En un informe específico sobre la situación alertaba hace unos días del daño económico para la región si la producción se residente con las protestas y huelgas, y afecta al turismo o genera boicots de productos catalanes; tomando de referencia el perjuicio en PIB e ingresos turísticos que Francia sufrió en 1995 con solo 22 días de protestas.

El grupo sigue la estela con su movimiento de casi la mayoría de entidades financieras con sede en la región (Caixabank, Sabadell, Arquia Banca, Banco Mediolanum, Catalana Occidente, Zurich, las filiales de Axa, etc), aunque la razón difiera. Caixabank reconocía esta semana que precipitó el paso para arrojar certidumbre a clientes inquietos que ordenaban reembolsos de sus depósitos con una mudanza que garantiza su permanencia en la zona euro y bajo el paraguas del Banco Central Europeo y Fondo de Garantía. Situación que justifica el mismo movimiento en el resto de bancos, aseguradoras y gestoras, para evitar salidas de ahorros.

La filial de Deutsche Bank no se encuentra expuesta a dicho impacto porque el cliente es su propio banco; circunstancia que da otro relieve al movimiento táctico: es una multinacional, el principal banco de Alemania, que prefiere dar el paso para garantizarse el marco jurídico estable a exponerse a un eventual escenario de inseguridad jurídica.

Aterrizó en España desde Barcelona

La filial bancaria migró hace siete años la residencia al madrileño Paseo de la Castellana. Su origen también estuvo en Barcelona, lugar elegido por el entonces Deutsche Ueberseeische Bank (rebautizado para operar aquí como Banco Alemán Transatlántico) para establecerse en 1904 en España, dirigiendo su primera expansión con aperturas de oficinas hacia Sevilla -hasta 1979 no llegará a Madrid-.

El traslado no altera la estructura del grupo en España aunque el banco sí trabaja en un plan de inversiones y eficiencia susceptible de provocar ajustes o prejubilaciones en el futuro para mejorar la rentabilidad y reducir la base de costes después de haber renunciar a su venta ante el bajo talón ofertado por los interesados en el proceso. El giro estratégico coincidió con una visita del primer ejecutivo del grupo a Madrid, que le permitió tomar el pulso a la unidad, y, sobre todo, una relajación en la presión de los mercados a Deutsche en Francfort para que enajene activos desde que se recapitalizó en abril con una ampliación de 8.500 millones de euros.

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