Martes, 21.11.2017 - 11:24 h
El Estado copia el modelo británico

El Frob fichará a un 'pool' de bancos de inversión para la privatización de Bankia

BFA, matriz del banco propiedad del Estado, invita a una docena de firmas para ayuden a detectar las mejores 'ventanas' de mercado para desinvertir.

Sede de Bankia en Madrid.
Sede de Bankia en Madrid.

Bajo la máxima de sacar el mejor partido a la privatización de Bankia, el Estado se dotará de una legión de asesores. El Banco Financiero y de Ahorros (BFA), el holding a través del que el Fondo de Reestructuración (Frob) controla un 67% de Bankia, ha invitado a una docena de bancos de inversión a acompañarle durante este proceso, indicaron fuentes solventes. Su rol será buscar las mejores ventanas de desinversión.

El ‘pool’ de bancos que recojan el guante deberán tomar el pulso de forma permanente a la bolsa y a todos los factores que puedan influir en la cotización de Bankia, e identificar el momento idóneo para colocar paquetes de títulos. Un incentivo para sumarse es que será el granero donde elegirá a los directores en cada colocación de títulos que se acometa -director o ‘bookrunner’-

El presidente del Frob, Jaime Ponce, adelantó en su última comparecencia en el Congreso que adoptarían las mejores prácticas aplicadas en otros países que nacionalizaron grandes bancos y han tenido que retirarse posteriormente del capital. Un espejo donde reflejarse se perfila en la banca británica y holandesa, ya que sus departamentos del Tesoro han logrado salir de varias entidades, incluso, con rendimientos para el contribuyente que prestó recursos a través de las arcas públicas.

Hoy saldría con minusvalías

El precio actual de Bankia imposibilita una salida inmediata en beneficios, aunque el mercado sí aconseja reactivar la privatización para abrir mercado y suscitar el apetito. El Estado aún dispone hasta finales de 2019 para concluir su relevo en el capital del banco por parte de  inversores privados. Para arrancar la colocación, el Frob fichó a Nomura y BFA-Bankia volvió a recurrir a Rothschild, el banco de inversión en el que se apoyó en la anterior desinversión parcial, de febrero de 2014.

La misión del Frob, con el apoyo de Nomura, es diseñar el marco de desinversión de la forma más profesional posible, fijando en cada momento el volumen de acciones que se sacan al mercado. Con su apoyo, el organismo dirigido por Ponce aprobó en la Comisión Rectora el marco metodológico, que arranca con la búsqueda del citado ‘pool’. El panel de bancos de inversión se mantendrá durante toda la privatización para identificar las variables o parámetros claves a monitorizar para decidir cuándo se da el paso.

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos desveló hace un mes que el Frob ya sondeaba el mercado para colocar este año entre el 7 y 9% del banco, y un paquete accionarial superior en 2018. Las fuentes consultadas indican que no hay porcentaje ni calendario preestablecido y que, a pesar de las tensiones políticas en Cataluña, no se han alterado las proyecciones de desinversión para este ejercicio porque aún hay margen de tiempo.

El valor del banco en la actualidad en bolsa alcanza los 11.570 millones de euros, la mitad de los 22.424 millones de euros recibido por el grupo BFA desde 2010: primero en ayudas para la fusión de las siete cajas y posteriormente, en el verano de 2012, con motivo de la nacionalización. No obstante, el Frob podría colocar hoy títulos con plusvalías porque la inyección directa a Bankia se situó en 10.620 millones. El resto sirvió para sanear BFA, al que se trasladaron activos dañados, o se dió por perdido mediante una amortización.


De la mejor privatización de Bankia depende que el agujero en los 60.000 millones en ayudas inyectados a las cajas sea mayor o menor, al ser el último activo nacionalizado -controla otro 67% de BMN, pero en proceso de integración en Bankia-. Desde que el Estado nacionalizó el grupo BFA, el Frob ha recuperado 1.800 millones con la venta de un 7,5% en 2014 y varios ingresos de dividendos.

La fusión de ambas nacionalizadas la impulsó precisamente bajo el argumento de que reforzará el valor de la franquicia final, de cara a replegarse del capital. En BMN inyectó otros 1.645 millones en fondos públicos, que aumentan la factura global aportada a 24.069 millones. El Frob había reconocido en los balances de 2016 que perderá más de 13.000 millones del dinero público aportado al grupo, mediante la creación de provisiones por deterioro de valor.

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