Sábado, 26.05.2018 - 18:59 h
Votos en rechazo al sueldo de sus consejeros

El 40% de los accionistas de ACS rechaza el salario millonario de su cúpula en 2017

Fernández Verdes, número dos de Florentino Pérez en la constructora, fue el ejecutivo mejor pagado del selectivo, con más de 20,4 millones en 2018.

Florentino Pérez y Fernández Verdes
El 40% de los accionistas de ACS votó en la junta en contra de la retribución del consejo liderado por Florentino Pérez y Fernández Verdes. / José González

Ser el consejero delegado mejor pagado del Ibex 35 no garantiza que los accionistas de tu compañía respalden esa retribución. Es lo que le ha pasado a ACS y a su consejero delegado Marcelino Fernández Verdes. Cuatro de cada diez accionistas de la constructora votaron en contra, durante la última junta, de las remuneraciones de los consejeros del grupo durante 2017. Un año en el que el máximo ejecutivo percibió más de 20,4 millones de euros, la gran mayoría gracias a ser el primer directivo de dos de las filiales, la australiana Cimic y la alemana Hochtief.

En total, el 40,4% de los accionistas de ACS que acudió a la junta se pronunció en contra de las remuneraciones del órgano de dirección. Es el equivalente a 78,3 millones de títulos de la empresa constructora, según la documentación que ha publicado la compañía. Hay que tener en cuenta que ese día estuvo representado el 61% del accionariado de ACS.

En esos 12 meses, el conjunto de directivos percibió una suma superior a los 33,7 millones de euros. Una cifra que, principalmente correspondió a Marcelino Fernández Verdes y al presidente de la constructora, Florentino Pérez.

En cuanto al consejero delegado como sueldo fijo del grupo recibió 365.000 euros. Además, logró 6,4 millones de euros por ser el máximo ejecutivo de Hochtief, a través de la que ACS ha lanzado la oferta de compra por Abertis. Mientras, en el caso de Cimic, la suma obtenida se debe, sobre todo, a la ejecución del bonus en acciones que la australiana le concedió en 2014. Títulos que pudo ejecutar en 2017, logrando con ello más de 21,7 millones de dólares australianos (que actualmente equivalen a 17,4 millones de euros).

El próximo año, sin bonus de Cimic de por medio, el salario de Fernández Verdes irá, previsiblemente, a la baja, aunque, si nada se tuerce, mantendrá los tres cargos. "Ahora, en este momento, soy responsable de Hochtief, de Cimic y de ACS. Mientras los consejos de administración así lo digan, encantado", aseguró a los medios tras la junta de la semana pasada, sin poner fecha a su más que previsible llegada a la presidencia.

El segundo mejor pagado de ACS fue su presidente. Florentino Pérez sumó el año pasado 4,7 millones de euros, la amplia mayoría, en metálico. El tercero con mejor 'sueldo' en la constructora es el secretario de su consejo, José Luis del Valle Pérez, que en 2017 llegó a los tres millones de euros.

Hucha para sus pensiones

Estos tres directivos cuentan con una hucha, un plan de ahorro, que podrán ejecutar en el momento de su marcha de ACS. En el caso de Florentino Pérez, supera los 41 millones de euros. Mientras, Fernández Verdes rebasa los 14 millones; y Jose Luis del Valle, los 9,5.

Hay un cuarto beneficiado de esta retribución a largo plazo, el vicepresidente de ACS Antonio García Ferrer, que dispone un plan de ahorro por valor de 3,9 millones, a cierre de 2017.

El rechazo a los sueldos del consejo no fue la única nota disonante de la junta de la compañía madrileña. De nuevo, más del 40% de los accionistas que estuvieron presentes en la cita anual votó en contra de uno de los puntos del día: la política de remuneraciones del consejo para el trienio 2018-2020. Además, otro 24,7% pronunció su rechazo a la gestión del órgano de dirección.

En cuanto al plan para ejecutivos de los próximos tres años, ACS ha aprobado un plan que, como máximo, podrá alcanzar los cuatro millones de euros cada año. De ellos, 390.000 euros corresponderían al presidente; y otros 365.000 euros, al consejero delegado.

En cuanto a cómo calcular esa retribución, ACS explica en la documentación de la junta que la parte fija se mantiene como está, con una revalorización equivalente al IPC. Mientras, la variable dependerá en un 20% de "objetivos no financieros", vinculados, por ejemplo a la responsabilidad y al gobierno corporativo. El otro 80% está relacionado con objetivos financieros, como la generación de flujo de caja o la evolución del beneficio después de impuestos.

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