Miércoles, 18.07.2018 - 03:14 h
En Granada, Málaga y Almería

Cae una banda criminal que cometió más de 70 robos en fincas andaluzas 

La Guardia Civil ha detenido a una banda criminal formada por 12 personas de nacionalidad rumana que robaba en cortijos, casas de campo y naves

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación

La Guardia Civil ha desarticulado una banda criminal con cerca de 73 robos a sus espaldas en las regiones de Granada, Almería y Málaga, según ha informado este jueves el instituto armado. Los integrantes, 9 hombres y 3 mujeres de nacionalidad rumana, cometían sus robos en cortijos, casas de campo, naves agrícolas y casetas. La operación, llamada Corgua, se inició en octubre de 2017.

Durante la fase de explotación de esta operación se realizaron seis registros domiciliarios en El Ejido (Almería) y en la pedanía de Santa María del Águila, donde los agentes intervinieron cientos de objetos relacionados con los robos investigados, entre ellos un fusil de asalto kalashnikov inutilizado y también joyas, relojes, televisores, herramientas eléctricas, maquinaria agrícola, ordenadores, teléfonos móviles, ropa y documentación.

Tras más de cinco meses de investigaciones, los agentes del Equipo de Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil descubrieron que los detenidos asaltaban cortijos, casas de campo, casetas de aperos y naves agrícolas situados en parajes despoblados, para que el riesgo a ser sorprendidos por un vecino o por una patrulla de la Guardia Civil fuera mínimo. Los detenidos se desplazaban en coche cada tarde desde la pedanía de Santa María del Águila del Ejido hasta el lugar elegido para robar.

Allí se quedaban habitualmente dos de los detenidos vigilando el cortijo o nave agrícola que iban a robar esa noche, mientras que el conductor del vehículo abandonaba la zona para que no pudieran relacionar después el coche, si alguien lo veía, con el robo. Según la Guardia Civil, ya de noche, después de asegurarse de que no había nadie ni dentro ni en los alrededores, con una palanqueta forzaban la puerta o una ventana y entraban en las casas o naves. Cuando habían perpetrado el robo llamaban al conductor para que volviera a recogerlos y a cargar en el vehículo todo lo robado.

Los detenidos les daban salida rápidamente a los objetos robados: la mayoría eran enviados a Rumanía a través de autobuses o furgonetas, mientras que el resto los vendían en mercadillos de Almería y, en menor medida, directamente a terceras personas. Esta banda criminal estaba compuesta por dos cabecillas que inicialmente robaban juntos, pero se pelearon y formaron cada uno su propia banda. El cabecilla es el que escogía donde se robaba y el que llevaba a cabo el robo apoyado por otra persona, mientras que con el conductor se quedaba esperando algún familiar del cabecilla hasta que éste los avisaba para que fuera a recogerlos y a cargar los objetos robados.

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