Miércoles, 15.08.2018 - 01:55 h
Cada vez hay más opciones frente a la leche de vaca

El diccionario de la leche: esto es lo que se esconde detrás de cada tipo de bebida

España era hasta hace poco un país a la cabeza del consumo de leche entera o de vaca, pero hoy en día ha cambiado esa tendencia.

Leche
El consumo per capita de leche ha caído un 30% desde el año 2000 / Pixabay

La leche constituye un alimento fundamental en la dieta de los españoles. Desde siempre, ha sido el principal protagonista del desayuno y también el acompañante habitual de los cafés. La leche entera de vaca era la reina hace unos años, pero poco a poco han ido entrando nuevos jugadores en el mercado lácteo que la van desbancando. Los datos del Ministerio de Agricultura son claros: entre el año 2000 y el 2016 el consumo anual 'per capita' de leche de vaca ha caído cerca de un 30%, pasando de algo más de 97 litros a los 73 litros actuales. Entre abril de 2016 y abril de 2017, su consumo bajó un 4,1%, aunque se vendieron algo más de 2.000 millones de litros.

Por su parte, otro tipo de 'leches' han ido ocupando ese lugar a medida que la tendencia 'healthy' o sana se imponía. Son las llamadas vegetales, como la de soja, almendra o avena que, poco a poco, van ganando cuota de mercado. Según datos de la consultora IRI, estas bebidas vegetales han crecido un 8,7% en el último año, hasta los 162,7 millones de litros vendidos en la gran distribución. Así, esta categoría tiene una facturación en España de 220 millones de euros anuales. 

Por lo tanto, estamos ante un auge de las 'nuevas leches', que muchas veces sustituyen a las tradicionales porque se considera que son más sanas, menos grasas y menos indigestas. Pero, ¿esto es realmente así? ¿son mejores estas 'leches' que la de vaca de toda la vida? Es momento de descifrar quién es quién en el nuevo sector lácteo para consumir sabiendo qué tomamos.

¿Quién es quién?

Para empezar, la nutricionista y tecnóloga de alimentos Elena Velázquez aclara que, según el Código Alimentario Español, por leche solo se entiende "la natural de vaca". El resto de leches producidas por otras hembras de animales se designarán añadiendo el nombre de la especie correspondiente: leche de oveja, leche de cabra, leche de burra...

Por lo tanto, la leche más habitual es la de vaca, y ésta también tiene sus diferencias, pues a lo largo del tiempo han ido apareciendo variedades que dan diferentes opciones a los consumidores, según el contenido que tengan. La principal es la leche entera, que es leche de vaca higienizada a la que se le ha dado un tratamiento térmico para eliminar los gérmenes patógenos y tiene un contenido de grasa del 3% (3 gramos de grasa por cada 100 gramos).

Leche
La leche de vaca es la única que puede considerarse como tal. / Pixabay

Por su parte, la leche semidesnatada es igual a la entera pero con un mínimo de un 1% de grasa por cada 100 gramos, mientras que la desnatada tiene un máximo de un 1% de grasa. Por último, aparece una de las novedades que tiene cada vez más adeptos, la leche sin lactosa, que como su propio nombre indica ha sido sometida a tratamientos (habitualmente con enzimas) para eliminar dicho ingrediente, de modo que, para comercializarse bajo ese nombre, debe contener menos del 0,01% de lactosa.

En cuanto a sus características nutricionales, Velázquez explica que todos estos tipos presentan características similares, y pone el acento en su consumo, "pues una ingesta elevada favorece la aparición de patologías, entre ellas enfermedades cardiovasculares, por lo que es aconsejable que los adultos consuman variedades semi o desnatadas". Pero en lo referente a la lactosa, a pesar de que cada vez más personas la consumen, Velázquez recalca que "solo deberían tomarla aquellos que han sido diagnosticados como intolerantes o, puntualmente, quienes padecen diarreas o gastrointeritis". Es decir, que para el resto no se recomienda esta opción cada vez más de moda.

La 'leche vegetal' no es leche

En cuanto a las 'leches vegetales' que se han incorporado al consumo en los últimos años, la nutricionista aclara que como señala el Código Alimentario, "estos productos no pueden venderse como tal, sino que debe especificarse que son 'bebidas vegetales a base de...', pero nunca leche". En este caso, son recomendadas para aquellas personas con alergia a la proteína láctea o vegetarianas y contienen entre un 12% y un 15% del ingrediente principal. Pero cuidado, porque el resto de componentes son agua, azúcar y aditivos. Además, aunque están enriquecidas con calcio, "su biodisponibilidad es mucho menor que el calcio que se aporta con la leche de vaca".

Sobre las más famosas, la nutricionista nos da las claves. La de soja tiene un contenido proteico similar al de la leche de vaca, pero con grasas insaturadas. Si bien para poder compararse con la de vaca debe estar enriquecida con calcio y vitamina D. Por su parte, la de almendra es la única que sí puede venderse como leche, pero es baja en proteínas y suele contener bastante azúcar. Una que se ha puesto muy de moda en el último año es la bebida de coco, pero Velázquez avisa de que, básicamente, es agua con azúcares con pocas proteínas y pocas grasas. Igual pasa con la bebida de avena, que para que sea beneficiosa debe estar enriquecida con calcio y vitamina D. Por último, la bebida de arroz es la que tiene menos grasa de todo este elenco de 'leches vegetales'.

Esta experta señala que nadie debería eliminar la leche de vaca de su dieta, "siempre que no tenga una patología o sea vegetariana". En su opinión, no es recomendable sustituir la leche verdadera por estas bebidas vegetales, sino que estas últimas deberían utilizarse como un extra en nuestra alimentación.

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