Miércoles, 12.12.2018 - 13:02 h
In memoriam

Dreamcast: por qué fracasó la consola más innovadora de la historia

La consola de Sega cumple 20 años. Fue un desastre comercial, pero constituyó un enorme hito en la historia del videojuego y la tecnología

Dreamcast, la consola que mereció arrasar. / Sega
Dreamcast, la consola que mereció arrasar. / Sega

Hace exactamente 20 años, en noviembre de 1998, salió a la venta en Japón la Sega Dreamcast. Los 'gamers' de la época hicieron larguísimas colas en las tiendas de Tokio, ansiosos por ver la nueva consola y jugar a su esperado primer juego, el Virtua Fighter 3tb, una nueva versión arcade de lucha más popular, con animaciones a 60 fps, algo totalmente revolucionario para una videoconsola doméstica.

La Dreamcast apuntaba muy alto. Tras el éxito de la Mega Drive, Sega había logrado romper la hegemonía absoluta que Nintendo ostentaba en el mercado de los videojuegos, una consola de 16 bits llegó incluso a superar en ventas a la Super Nintendo en Europa. Pero su lanzamiento para competir en la siguiente generación de consolas, la Sega Saturn, fue un rotundo fracaso. En mucho menos de lo esperado fue superada por la Nintendo 64 y la PlayStation, que marcó la llegada de Sony al sector. La compañía nipona se jugaba su supervivencia en el siguiente lanzamiento, y puso toda la carne en el asador.

Como cuenta Keith Stuart en 'The Guardian', cuando se comenzó a trabajar en la videoconsola que vendría a paliar la penosa acogida de la Saturn, los ingenieros de Sega se empeñaron en repensar cómo debían ser el futuro del entretenimiento digital.

Estamos a mediados de los 90, justo en plena burbuja de las punto com. Internet empieza a llegar a los hogares y se ve ya como el lugar en el que todo tenía que pasar. Al mismo tiempo, los PC se utilizan cada vez más para jugar, gracias a las nuevas tarjetas gráficas. Para Sega la apuesta era clara: su nueva consola debía permitir jugar 'online' y tenía que parecerse más a un ordenador.

Inspirada en el mercado de las PC, la máquina fue construida a partir de componentes de terceros, lo que reducía los costes. El procesador Hitachi SH4, combinado con un conjunto de chips de gráficos proporcionado por PowerVR (uno de los grandes nombres en el mercado de aceleración de hardware de PC), prometía un rendimiento visual sin precedente, y un acuerdo con Microsoft permitió a la consola utilizar el sistema operativo Windows, lo que aumentaba enormemente la cantidad de desarrolladores que podrían trabajar con el 'hardware'. Muchos juegos de PC de la época salieron también para la consola.

Ya en su lanzamiento la consola contaba con un catálogo de juegos impresionante. “En sus primeros dos años, [Dreamcast] vio un estallido de creatividad e innovación de juego que tal vez nunca se haya superado”, apunta Stuart. Pero en un abrir y cerrar de ojos todo salió mal. 

Una buena idea que llegó en un mal momento

Dreamcast anunciaba una nueva era de los videojuegos y no solo en el aspecto tecnológico. Se presentaron títulos increíbles, con mundos abiertos y complejos, que marcaron el camino a los juegos de hoy en día. Shenmue, que fue entonces el juego más caro jamás desarrollado, es una de las joyas más olvidadas de la historia de los videojuegos: fue el primer título que permitía al jugador sumergirse en un entorno libre, que le trasladaba al Japón de los 80.

La consola llevaba, además, un modem instalado, lo que prometía funcionalidades 'online' dos años antes de que la Xbox de Microsoft lograra que este tipo de promesas no fueran papel mojado. Y este fue uno de sus principales problemas: la Dreamcast llegó a internet antes de que internet funcionara como debiera. Su módem original era demasiado lento para la era venidera de los 'shooters' multijugador y los servicios en línea eran demasiado complicados y difíciles de manejar.

Pero lo que realmente mató a la Dreamcast fue el lanzamiento de PlayStation2. Las desarrolladoras tenían todavía en la memoria la forma en que la primera PlayStation arrasó frente a la Sega Saturn, y cuando salió la segunda consola de Sony muchas grandes marcas, como Electronic Arts, firmaron exclusividad con esta.

Dreamcast disfrutó de un lanzamiento decente en Estados Unidos en 1999 –se despacharon medio millón de unidades en las primeras semanas–, pero cuando Sony estrenó la PS2 a finales de ese mismo año con Tekken Tag Tournament y Gran Turismo 2000 como reclamo, la consola quedo sentenciada.

Solo un par de años después de su lanzamiento se podía comprar la consola en el mercado de segunda mano a un precio ridículo, hoy es raro verla por debajo de los 100 euros.

“La Dreamcast fue el futuro de muchas maneras, pero, como muchos pioneros tecnológicos a lo largo de la historia, tuvo las ideas correctas en el momento equivocado”, sentencia Stuart en su artículo. “Sin embargo, su legado sobrevive: en las carreras de los grandes diseñadores de Sega, en Shenmue, y en los recuerdos de los jugadores que descubrieron por primera vez la emoción de las simulaciones de taxis o graffiti”. Damos fe.

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