Martes, 17.09.2019 - 10:16 h
Amenaza a la biodiversidad

Nestlé quiere 4 millones de litros de agua al día de un río protegido para venderlos

La compañía pretende comercializar agua de un paraje de Florida llamado Ginnie Springs, que se encuentra en pleno proceso de recuperación de caudal.

Ginnie Springs
Nestlé quiere 4 millones de litros de agua al día de un río protegido para venderlos. / Reserve America

Una de las consecuencias más evidentes del cambio climático es la desertización y la pérdida de caudales en los ríos y embalses. Por eso, las asociaciones medioambientales de EEUU han puesto el grito en el cielo al conocer los planes de Nestlé de sacar hasta cuatro millones de litros de agua al día de un paraje natural protegido que se encuentra en pleno proceso de recuperación hídrica. La multinacional pretende comercializar el agua en un futuro próximo (en cuanto reciba permiso de las autoridades), a pesar de que pueda poner en riesgo la rica biosfera del lugar.

En EEUU, las políticas de recuperación hídrica han logrado contener los efectos de las sequías y el cambio climático, hasta el punto de que 2019 ha sido el año con menores áreas en peligro de desertización en los últimos 20 años. Sin embargo, el cauce del paraje de Ginnie Springs (Florida) continúa estando bajo protección: de propiedad privada, se trata de un paraje natural clave para algunas especies autóctonas, como la tortuga, que utiliza los bancos de arena que se forman a modo de nido para desovar, tal y como apunta este artículo de 'The Guardian'.

Sin embargo, de seguir adelante los planes de Nestlé (y de conseguir la aprobación), el flujo de agua del río Santa Fe podría caer tanto que termine por disminuir buena parte del caudal actual, que ya es bajo de por sí, según algunas asociaciones ambientalistas y conservacionistas. Por su parte, la compañía niega que la situación sea tan dramática y, en el último año, ha invertido varios millones de dólares en construir una planta embotelladora cerca de Ginnie Springs, desde la que pretende producir su nueva bebida.

Para empeorar las cosas, los ambientalistas acusan a Nestlé, que actualmente produce otras dos aguas embotelladas -Zephyrhills y Pure Life- extrayéndola de manantiales cercanos en Florida, de poner en serio riesgo los caudales de toda la zona. La compañía pretende comprar los terrenos por los que pasa el cauce del paraje de Ginnie Springs (aunque no ha desvelado cuánto invertiría en la adquisición) y, si recibe la aprobación para hacerlo, ha prometido un "robusto" plan para la conservación de la fauna y la flora.

Cuatro veces más agua extraída que actualmente

A pesar de todo, Nestlé reconoce que para elaborar su nueva bebida podría llegar a extraer cuatro veces más agua del máximo registrado por las compañías que han embotellado a partir de los manantiales de la zona: un millón de litros al día. Las predicciones de Nestlé elevan esta cifra hasta los 4,1 millones de litros diarios, a pesar de que los opositores al plan ya han protestado ante las autoridades, a las que reclaman que se proteja el cauce y los humedales cercanos a Ginnie Springs.

"Pocos lugares en la Tierra tienen tantas especies de tortuga viviendo juntas... Y, aproximadamente, un 25% de las especies de tortuga de agua dulce de Norteamérica habitan en este pequeño sistema fluvial. La gran amenaza a la diversidad es la degradación de este hábitat, la cual aparecerá con cualquier mínimo cambio", explica a 'The Guardian' Merrillee Malwitz-Jipson, director de la ONG 'Our Santa Fe River'.

No se trata de la primera polémica que Nestlé protagoniza en torno a la comercialización de agua: en 2017, la junta estatal de California para el control de recursos hídricos investigó a la compañía, concluyendo que Nestlé había estado alterando sin permiso el cauce de un río en el Cañón Strawberry, en el parque nacional de San Bernardino, para embotellarla bajo la marca Arrowhead. El caso, que continúa en los tribunales, no ha impedido que la compañía haya seguido extrayendo agua del cañón. Solo en 2018, alrededor de 170 millones de litros.

De nuevo, las asociaciones pusieron el grito en el cielo y las acusaciones sobre el daño irreparable al ecosistema del Cañón Strawberry llevan años lastrando la imagen de la compañía. Sin embargo, Nestlé se defendía (como ahora) arguyendo que "no tendría sentido invertir millones de dólares en operaciones locales solo para agotar los recursos naturales de los que depende nuestro negocio. Socavaría el éxito de nuestro negocio e iría en contra de cada valor que tenemos como personas y como empresa".

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