No se renuncia a rentabilidad

BlackRock prevé que la inversión en ETFs sostenibles crecerá un 1.500% hasta 2028

Criterios de inversión como los ambientales, sociales y de gobierno ganan peso de manera muy rápida y forman parte del día a día de las empresas. 

Evolución de las inversiones sostenibles

La inversión sostenible está de moda y ha pasado de ser un nicho hace años a una tendencia cada vez más mayoritaria en el mundo financiero. No solo en todo lo relacionado a inversiones sino también a nivel empresarial como evidencia que, cada vez, más compañías hablen en sus presentaciones de resultados de conceptos como la ESG (Environmental, Social and Governance) o ASG en español. Estas siglas tienen en cuenta factores como son los ambientales, sociales y de gobierno. 

Los datos de la industria avalan el auge de la inversión sostenible. El volumen de activos en fondos mutuos y ETFs (fondos cotizados) con criterios ESG ha crecido de 453.000 millones de dólares en 2013 a 760.000 millones actualmente y las perspectivas son aún más halagüeñas. De hecho, los ETFs que invierten sosteniblemente crecerán de 25.000 a 400.000 millones de dólares para 2028, según las previsiones de BlackRock, lo que reflejaría un crecimiento del 1.500% o multiplicarse por 16 en la próxima década. 

BlackRock en su mesa redonda 'Inversión Sostenible' ha abordado el boom de este tipo de inversiones. André Themudo, responsable de distribución de la gestora para España, ha tumbado el mito de que es necesario renunciar a ganancias para invertir de manera sostenible. "No hace falta sacrificar rentabilidades ya que en el largo plazo este tipo de inversiones iguala, e incluso supera, a los índices tradicionales", según ha destacado. 

Si bien es cierto que en Estados Unidos las diferencias son pequeñas, 14,5% de rentabilidad anualizada frente al 14,4% de la inversión tradicional, en otras regiones el resultado es más contundente. En el resto del mundo (sin tener en cuenta Estados Unidos) obtendríamos un 8,1% de ganancias a través de criterios ESG mientras que la inversión tradicional nos daría un 7,7%, es decir, una diferencia de 0,4 puntos porcentuales cada año. Por su parte, las grandes diferencias estarían en mercados emergentes ya que, si aplicamos criterios responsables, nos anotaríamos un 5,7% frente al 4,3% que nos darían las opciones más tradicionales. 

Por tanto, estas rentabilidades evidencian la importancia de invertir en base a estos criterios. Además, un estudio de Deutsche Bank resalta como las compañías que aplican ratios ESG tienen menores consumos de capital u otro de MSCI como aquellas con fuerte presencia de liderazgo femenino generaron rentabilidades sobre recursos propios (ROE) de 10,1% al año frente al 7,4% de aquellas que no estaban lideradas por mujeres. 

Dentro de los criterios ESG el que más preocupa a los inversores es el que hace referencia al medio ambiente y la posibilidad de hacer un "mundo un poco mejor en el futuro", según ha destacado André Themudo. ¿El motivo? Es el más visible de todos ellos y el que incorporamos a nuestro día a día, como pueda ser el reciclaje, la contaminación, las energías renovables, el consumo de agua.... Otros como los sociales se centran en políticas laborales, ciberseguridad, proveedores controvertidos mientras que los de gobierno tienen en cuenta los derechos del accionista o la ética y transparencia del gobierno.

Desde BlackRock apuestan fuerte por el mundo de las finanzas sostenibles. La inversión tradicional con una visión ambiental, social y gubernamental permite, a juicio de la firma, reducir los riesgos y mejorar los resultados a largo plazo. Por eso, la gestora estadounidense prevé duplicar su plantilla en tres años destinada a este tipo de estrategias. No obstante, no se plantean fijar solo estos criterios a la hora de invertir ya que su peso aún es pequeño: 491.000 millones de dólares de los 6,5 billones que gestionan, es decir, solo representan un 7,55%. 

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