Tras la prórroga del Brexit

El Banco de Inglaterra mantiene los tipos pero en su consejo se debate una bajada

Dos de los nueve miembros del consejo del banco central han votado a favor de rebajar al 0,50% el precio del dinero en Reino Unido.

El gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney.
El gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney.

Reino Unido se prepara para las elecciones y la prórroga del Brexit con su banco central mostrando su cara más 'dovish'. El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra ha decidido mantener los tipos de interés en el 0,75%, después de que el Reino Unido y la Unión Europea llegasen a un nuevo acuerdo sobre el 'Brexit' y aplazasen la retirada del país, aunque la decisión del instituto emisor británico no ha sido unánime por primera vez desde junio de 2018, después de que dos de los nueve miembros del órgano de Gobierno de la entidad hayan votado a favor de rebajar al 0,50% el precio del dinero en Reino Unido.

Por el contrario, los miembros del Comité del BoE si han votado en bloque a la hora de mantener en 10.000 millones de libras esterlinas (11.582 millones de euros) la emisión de reservas del banco central para financiar la compra de deuda corporativa, así como de continuar con el programa de 435.000 millones de libras esterlinas (503.814 millones de euros) de compra de bonos soberanos.

En su análisis, la institución ha señalado que el reciente acuerdo entre el Reino Unido y la UE sobre las condiciones del 'Brexit' y el aplazamiento de la retirada del país ha reducido de manera notable la percepción sobre la probabilidad de un 'Brexit' sin acuerdo y ha impulsado al alza la cotización de la libra.

"Se espera que estos acuerdos eliminen parte de la incertidumbre a la que se enfrentan las empresas y hogares", ha destacado el Banco de Inglaterra, que confía en que el crecimiento del PIB del Reino Unido repuntará a lo largo de 2020 impulsado en parte por la política fiscal más expansiva y una recuperación modesta de la economía global.

Durante el resto del horizonte de pronóstico, se espera que el crecimiento de la demanda supere el ritmo moderado del crecimiento de la oferta, que se ve restringido en cierta medida por el ajuste a los nuevos acuerdos comerciales con la UE.

"El crecimiento en la economía del Reino Unido ha sido volátil este año en parte debido a los preparativos del Brexit", ha señalado la institución, constatando que el crecimiento del PIB "se ha ralentizado", en parte porque el crecimiento en otros países también se ha desacelerado, reduciendo la demanda de los bienes y servicios que el Reino Unido vende en el extranjero. "Esperamos que el crecimiento de este año sea aproximadamente la mitad que en 2018", ha pronosticado.

En cuanto a los precios, la tasa de inflación se situó el pasado mes de septiembre en el 1,7% y se prevé que baje al 1,2% para la próxima primavera debido al efecto transitorio de las caídas en los precios regulados de la energía y el agua, aunque la institución espera que aumente ligeramente por encima del 2% hacia el final del período.

Bajada de tipos

De este modo, el Banco de Inglaterra sigue dispuesto a "responder en cualquier dirección" a los cambios en las perspectivas económicas para garantizar un retorno sostenible de la inflación al objetivo del 2% y supervisará de cerca la respuesta de empresas y hogares a la evolución del Brexit, así como a las perspectivas de recuperación mundial.

"Si el crecimiento global no se estabiliza o si las incertidumbres del Brexit permanecen arraigadas, la política monetaria puede necesitar reforzar la recuperación esperada del crecimiento y la inflación del Reino Unido", ha apuntado la entidad. Más adelante, siempre que estos riesgos no se materialicen y la economía se recupere ampliamente en línea con las últimas proyecciones, puede ser necesario un ajuste moderado de la política, a un ritmo gradual y de forma limitada, para mantener la inflación de manera sostenible en el objetivo.

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