Jueves, 28.05.2020 - 01:09 h

¿Cuál será el próximo paso de Tailandia?

Tras las primeras elecciones generales en cinco años, Tailandia ha elegido a una mujer como presidenta del país. Sin embargo, a los tailandeses les queda mucho por ver. Desde 1930 se han dado 18 golpes de estado militares en el país, y los ciudadanos no parecen convencidos con los resultado electorales.

Y ahora ¿qué?

Esa es la pregunta que mucha gente se hace en Tailandia tras las primeras elecciones generales en cinco años, en las que un partido leal al ex primer ministro fugitivo, Thaksin Shinawatra, consiguió la mayoría en el Parlamento. Su hermana menor, Yingluck, una telegénica novata política de 44 años, se convierte así en la primera mujer primer ministra del país asiático.

El resultado refleja un rechazo al sistema político en Bangkok, que incluye al poderoso Ejército que derrocó a Thaksin en 2006, a los tribunales que destituyeron a los aliados electos que le sustituyeron y al primer ministro educado en Oxford que ahora ha perdido las elecciones.

Estos comicios se han celebrado justo un año después de las sangrientas protestas antigubernamentales que han marcado el peor episodio de violencia política en Tailandia en décadas. Unas 91 personas murieron y miles resultaron heridas cuando los camisas rojas, la mayor parte de ellos partidarios de Thaksin, se manifestaron en Bangkok.

Antes de las elecciones, muchos se preguntaban si los votantes se mantendrían al lado de la hermana de Thaksin y su partido, Pheu Thai, ¿o serían capaces sus oponentes de conseguir el apoyo suficiente como para dejar a su partido fuera del Gobierno?

Pasadas ya las elecciones y con un partido vinculado a Thaksin elegido ganador, ¿qué viene ahora?

Estos son algunos de los temas clave para los próximos meses en Tailandia. La victoria de Yingluck ha sido significativa, pero podría haber nuevas turbulencias.

¿Con las elecciones, se ha acabado la crisis política en Tailandia?

En absoluto. El enfado de los camisas rojas puede haber disminuido ahora que su partido ha ganado. Pero el bando anti-Thaksin puede que odie al antiguo líder más que nunca. Sus detractores dicen que es corrupto, avaricioso, megalomaniaco y que ha embaucado a los votantes rurales y pobres para que le voten.

En Tailandia la gente con poder se niega a 'aceptar la voz de la mayoría', asegura un analista político que quiere permanecer en el anonimato. Aunque no es seguidor de Thaksin, asegura que los problemas del país comenzaron cuando el presidente fue expulsado en 2006. En EEUU o en cualquier otra parte, asegura, 'el electorado o los militantes de un partido aceptan el resultado de las elecciones si gana el otro'. Pero ese no es el caso en Tailandia.

Como ejemplo ilustrador de lo preocupante de la situación, explica que él tiene amigos que ocupan importantes puestos en ministerios y en el mundo de los negocios, y que apoyan al rival de Pheu Thai, al Partido Demócrata. Pero en lugar de aceptar que el partido de Thaksin ha ganado las elecciones, están amargados y exigen una anulación de las elecciones. Dicen que los votos de la gente pobre, muchos de ellos seguidores de Thaksin, no se deberían de tener en cuenta porque en el campo son analfabetos.

¿Habrá otro golpe de estado?

Básicamente depende de lo que el Pheu Thai haga ahora. Si bien Yingluck y su partido tienen un mandato político, la historia demuestra que los golpes de estado son frecuentes en Tailandia: ha habido 18 golpes militares exitosos desde la década de 1930.

Es tal la expectación que hay sobre la respuesta de los militares a los comicios que gran parte de la cobertura informativa nacional e internacional dos días después de las elecciones se centraba en unas declaraciones del ministro de Defensa, el general Prawit Wongsuwon.

'Lo he dicho varias veces: no vamos a intervenir', dijo, según recogieron los medios tailandeses. El hecho mismo de que su negativa a intervenir sea noticia demuestra lo habituales que son los golpes de estado en el país.

Hay que señalar que los líderes militares hicieron declaraciones similares antes de que Thaksin fuese derrocado en 2006. 'Los golpes militares son cosa del pasado', declaró el jefe del Ejército Sonthi Boonyaratglin al International Herald Tribune en marzo de 2006. Seis meses después, los tanques tomaron la calle.

El mensaje de los votantes el pasado domingo fue: 'No queremos que un golpe de estado cambie a los líderes que elegimos', en palabras de Pichai Chuensuksawadi, director del periódico The Bangkok Post.

¿Yingluck tendrá capacidad para gobernar?

Yingluck tendrá que cumplir algunas de las generosas promesas que su partido hizo en campaña. Una de ellas es que dará una tableta digital a todos los escolares (no serán iPads, sino versiones más baratas que funcionan con el sistema operativo Android).

El partido Pheu Thai también se ha comprometido a garantizar los precios para los cultivadores de arroz, y ha dicho que realizará enormes proyectos de infraestructura. Uno de ellos es la construcción de una vía férrea entre el aeropuerto internacional de Bangkok y la turística zona de Pattaya. Otro proyecto es la construcción de un puente entre el Mar de Andamán y el Golfo de Tailandia.

A medida que vaya pasando el tiempo Yingluck quizá tenga que apelar a la comprensión de los votantes y decirles aquello de que 'las campañas políticas son el verso y el gobierno es la prosa'.

Hasta qué punto participará Thaksin en el Gobierno cotidiano es otra cuestión. Se ha referido a su hermana como su 'clon', y algunos carteles de la campaña del Pheu Thai llevaban el eslogan 'Thaksin piensa, Pheu Thai actúa'. Los analistas creen que quién gobernará en buena parte será el ex presidente.

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