El presidente pretende reducirla drásticamente

La inmigración en Estados Unidos tocó su techo antes de la llegada de Trump

La población extranjera alcanzó un récord de 43,7 millones en 2016, uno de cada ocho residentes

Donald Trump, en una reunión.
Donald Trump, reunido en el Ala Oeste de la Casa Blanca. / EFE

La política migratoria fue uno de los grandes caballos de batalla de Donald Trump en su carrera por la presidencia de Estados Unidos y lo sigue siendo diez meses después de tomar asiento en la Casa Blanca. Así, el pasado 9 de octubre envió al Congreso su plan para limitar la concesión de visados y que también incluye la construcción de un muro en la frontera con México. Apenas una semana después, el último informe del Centro para Estudios de Inmigración (CIS) desvela que la población extranjera del país se disparó en 2016 hasta alcanzar un récord de 43,7 millones.


La cifra, que engloba tanto a residentes legales como a indocumentados, supone que uno de cada ocho habitantes en Estados Unidos nació fuera de las fronteras del país, el 13,5%. Se trata del porcentaje más alto en los últimos 106 años desde que en 1910 alcanzara un máximo histórico del 14,7%, y según las previsiones podría superarse antes de 2030.

Un año más, México continúa siendo el país que más inmigrantes aporta a su vecino yanqui, con 1,1 millones en el periodo entre 2010 y 2016 y un total de casi 12 millones. India, con 654.202 nuevos residentes, y China, con 550.022, le siguen todavía desde la distancia, pero ya lejos de otros orígenes históricos como República Dominicana (206.134) y Cuba (166.939).

Steven A. Camarota, coautor del estudio y director de investigación del CIS, cuestiona la viabilidad de esta tendencia creciente. "El enorme número de inmigrantes que ya había en nuestro país, sumado al cerca de un millón de nuevos habitantes extrajeros que llegan cada año, tienen un profundo impacto en la sociedad norteamericana, incluyendo a trabajadores, colegios, infraestructuras, hospitales y medio ambiente", asegura, a la par que advierte: "La nación necesita un serio debate sobre si continuar con estos niveles de inmigración tiene sentido".

España, sin apenas presencia

Pese a que los residentes hispanohablantes representan a más de la mitad de los extranjeros de Estados Unidos, la comunidad española no alcanza siquiera una minoría reseñable. De hecho, el análisis del CIS no hace referencia a ella, mientras que sí contabiliza la población italiana (335.763), ucraniana (347.759), rusa (397.236), alemana (563.985) y británica (696.896). Según la última estimación de la Oficina del Censo estadounidense, en 2015, había 108.953 españoles viviendo en suelo yanqui.

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