Viernes, 28.02.2020 - 18:31 h
En Roma

El hombre sin memoria que lleva en el hospital casi 2 años y nadie sabe quién es

Vive literalmente en la cama del departamento de emergencias y hace las tareas cotidianas (lavarse, comer, afeitarse...) con ayuda de enfermeras.

El hombre que lleva ingresado en el hospital desde 2018 y nadie sabe quién es
El hombre sin memoria que lleva en el hospital casi 2 años y nadie sabe quién eses

En verano de 2018, la Policía de Roma encontró un hombre de unos 50-60 años de edad tendido en medio de la acera. Sufría una crisis epiléptica. Los profesionales sanitarios ya le conocían, pues de vez en cuando había recibido tratamiento para paliar estos brotes. Sin embargo, no había vuelto a aparecer tras la última dosis de medicamento. 

"Debe de llamar Igor. Es Igor Kozlov", dijeron los agentes. Aquel día, fue trasladado al hospital, lugar en el que, literalmente, vive desde entonces. Tiene una cama en una de las salas del departamento de emergencias, recibe alimentos como otros pacientes, se lava, se afeita... En definitiva, tareas cotidianas que suelen ser supervisadas por las enfermeras. 

Son estas trabajadoras del hospital las que, pese a tener trabaja adicional, reconocen haberse tomado muy en serio el cuidado de este 'hijo de nadie' del que no se sabe su nombre real, su pasado, su nacionalidad, etc. No cuenta, por tanto, con requisitos para ser asumido por ninguna organización humanitaria. 

"Es un chico abandonado"

Igor se expresa con sonidos guturales y no parece entender el idioma. "Nos hace tiernos en la sala de emergencias, está hospitalizado junto a los demás. Es un chico abandonado", explica a Corriere della sera el director del Departamento, Adolfo Pagnanelli, quien el pasado mayo lo acompañó a la corte para testificar ante el juez civil y solicitar la asignación de un administrador de apoyo. 

Los profesionales trataron de descubrir al menos de qué nacionalidad era. En la embajada rusa lo revisaron y su hipotético nombre ni siquiera aparece. Incluso, decenas de mediadores culturales se han turnado para tratar de ver qué idioma habla. 

Para más inri, es que para trasferirlo a un lugar adecuado para sus condiciones y liberar un espacio vital para la actividad de los médicos, necesitaría cualquier apoyo. En este sentido, hay un vacío legal que dificulta cualquier solución. 

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