Martes, 07.04.2020 - 11:26 h
Telediaria

'La Resistencia' se ha marcado la 'Yaya´s Week', una semana dedicada a las abuelas. Sólo invitadas de larga experiencia profesional y vital. Sólo yayas. La periodista María Teresa Campos, la magistrada y exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena, la atleta Consuelo Alonso y la abuela del propio Grison, hombre orquesta (vocal) del programa, han sido las protagonistas de las entrevistas de David Broncano en estos últimos cuatro días. 

Y la repercusión social del formato de la plataforma Movistar Plus y la productora El Terrat se ha propulsado. No sólo porque han creado una evento que despierta cierta curiosidad bajo el 'paraguas' de un nombre con cierta guasa, 'Yaya`s Week', sino también porque este formato desmonta los prejuicios con las personas mayores en la televisión convencional. Más aún dentro de un programa con un público objetivo pretendidamente joven.

El triunfo de 'La Resistencia' es porque es un show osado, que no cae en la trampa del prejuicio televisivo y, esta vez, hasta recuerda que la veteranía es el motor de la sociedad y que a las nuevas generaciones también interesa lo que cuentan los mayores, sobre todo cuando su trayectoria va cargada de vidas interesantes por versadas.

Al final, el superpoder de la experiencia propicia que estas personalidades jueguen en directo mucho mejor que loas actores o cantantes de moda: ya están de vuelta, han perdido complejos con los años y su sabiduría adquirida hace que relativicen cada circunstancia que plantea el mordaz formato de Broncano.

Se ríen pero, a la vez, narran historias con mucha 'chicha', que favorecen un aprendizaje en el público. Porque tienen una mochila de vivencias detrás que no dan tregua al interés del espectador. Así 'La Resistencia' ha favorecido estos días un pequeño trasvase de cultura generacional, tan vital y necesario en la televisión, demostrando que la espontaneidad de las personas mayores conecta con un late night joven. Basta del prejuicio. 

Es otro de los estigmas que va derribando el show de Broncano, un programa valientemente inconsciente que evidencia, entre otros muchos factores, que el interés de lo joven no va unido con el tópico de lo que es o no joven. Y mucho menos no es incompatible con la edad. Al contrario. Todo es depende de cómo se haga. Todo depende de un buen invitado, independientemente de su edad -obvio-, un buen entrevistador y un formato con un tono definido. 'La Resistencia' lo tiene.

Sin embargo, las cadenas no siempre creen en las personas mayores en programas, en series y, por supuesto, en la publicidad. Por ejemplo, es un error clásico reducir a las personas de más de sesenta años a anuncios sobre medicinas o enfermedades. Algo parecido sucede en las series, donde se simplifica a los mayores al papel de abuelo. Sólo abuelo. Como si el personaje de un abuelo no tuviera más vida emocional y matices vitales más allá de cuidar a los nietos. Los tiene, al igual que cualquier rango de edad pero, además, con un increíble valor añadido: su sabiduría.

'Aquí no hay quien viva' derribó esa infamia simplista de los abuelos en la televisión nacional de los últimos años. También, décadas antes, la mítica ficción 'Las Chicas de Oro'. Pero, ojo, pocos creía en este proyecto de una serie protagonizada por cuatro mujeres y encima  ¡cuatro abuelas! Qué locura, decían. Pues consideraban que ni sería atractiva para los anunciantes, ni atraería al público joven. Fracaso asegurado, por tanto.

Pero los gurús televisivos de los ochenta se equivocaron. 'Las Chicas de Oro' (1985-1992) fueron un fenómeno internacional que, es más, ha traspasado el tiempo. Sus guiones fueron tan inteligentemente modernos que, en gran parte, siguen vigentes. Las primera sit com protagonizada por mujeres y, encima, veteranas que, encima, trató temas tabú por entonces, como el feminismo o la homosexualidad. Y no cualquier homosexualidad, la femenina, que aún era más difícil de plasmar en una sociedad marcadamente machista. Más todavía en los años ochenta. 

Cuatro mujeres avezadas en la vida que demostraron que una ficción puede atraer a todos los públicos sin ataduras al género masculino ni a la edad. Blanche, Dorothy, Rose y Sophia hacían saltar por los aires los tópicos de la comedia televisiva. Es lo que ha sucedido, de otra manera, esta semana en 'La Resistencia'. La audiencia joven del espacio se ha desternillado con unas invitadas que no tienen ya miedo al ridículo, no temen el qué dirán, simplemente se sientan en el sofá para hablar de todo con naturalidad. Porque el entretenimiento de risa es mucho más disfrutón para el público cuando aporta. Y ellas inspiran, lo hacen desde una batallada experiencia sensata, irónica y comprometida con el futuro.

Borja Terán.

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