Jueves, 21.03.2019 - 11:47 h
Telediaria

Lo (poco) que la televisión en España aún no ha copiado a Ellen DeGeneres

Sí, la televisión norteamericana inspira a los mandamases de las cadenas españolas. Todo el rato. Es habitual que se tomen referencias testadas en USA e introducirlas en programas nacionales. Y, a veces, incluso lo hacemos tal cual.

En España, hemos visto gags calcados de shows norteamericanos: de sketches clónicos de late nights como el de Jimmy Fallon a los inesperados sustos a sus ilustres invitados de Ellen DeGeneres. Un brillante referente omniprente en las tendencias de la televisión internacional. Lo malo es que normalmente adaptamos momentazos de formatos extranjeros sin entender la idiosincrasia de nuestra televisión y el público español, con una cultura bien distinta a los anglosajones a la hora del consumo de entretenimiento por la tele.

Tantos años de "inspiraciones" que da la sensación que ya lo hemos copiado todo de los grandes formatos norteamericanos. Error. Aún no hemos importado todos los delirios de la televisión norteamericana. Tal vez porque a algunos todavía no nos atrevemos.

Por ejemplo. en España ningún programa ha creado una línea propia de ropa interior. En USA son populares los calzoncillos con el logo del Show de Ellen DeGeneres. Una prenda preciada. Las networks norteamericanas crean iconografía de todos sus programas y la venden a buen precio. Son los reyes del souvenir con el objetivo de potenciar la experiencia de visionado de sus programas de una audiencia que se siente más que una audiencia, se convierte en público implicado con el show y que hasta puede coleccionar elementos del show.

Merchandaising de tazas, camisetas, chaquetillas, gorras... y, además, ropa interior. Aquí todavía sería extraño toparse con unos bóxers marca Pablo Motos. Pero tiempo al tiempo.

Tampoco hemos osado en realizar publicidad de cosméticos pringando con esos cosméticos a la actriz que es imagen de la glamourosa marca. ¿Paula Echevarría embadurnada de maqullaje a lo loco? ¿Imposible? Ellen DeGeneres lo hizo en un magistral gag de su show que, al final, se convirtió en poderosa publicidad para la firma. El público atendió a un sponsor desternillándose. No era un anuncio invasivo, era un contenido a tono con el programa y perfecto para compartir a posteriori en redes sociales. Sofía Vergara se prestó y Olay se visibilizó como nunca. Nunca mejor dicho.

Tal fue el éxito de este sketch que, después, otras marcas intentaron repetir la hazaña con variopinta fortuna. Porque la publicidad es mejor si no tiene miedo de reírse de sus propios tópicos.

Incluso usando como 'cobayas' a compañeros del equipo del programa.

Y la televisión es mejor si se atreve a reírse de la publicidad, claro Aunque sea sólo un poquito. Así también lo ha hecho Ellen DeGeneres con productos reales de la teletienda, como una silla giratoria para adelgazar como si nada mientras estás trabajando o viendo la televisión. Este producto quedó en evidencia por culpa de una Ellen DeGeneres que utilizó su programa para mondarse con una publicidad locamente engañosa.

La televisión es más global que nunca,. Las cadenas españolas observan lo que se cuece en otros países para importar patrones del éxito. Pero, al final, lo importante no es tanto inspirarse en la idea como saber aplicar con inteligencia la idea. Eso es lo más complejo: hacer la idea in situ. Y por eso habitualmente no sale bien lo de inspirarse de reojo en lo ajeno. Porque en televisión la copia no suele funcionar si no toma bien el pulso a su contexto. Sobre todo si no se entiende que el buen concepto televisivo es el que no se queda a medio gas: el que se curra un agujero en el suelo de la grada del plató si hace falta para pillar desprevenido al público, el que te puede interrumpir alguien del público sin un personaje previsible establecido y el que termina con una contundente coherencia narrativa diseñada para propiciar un colofón que no se parece a nadie. Aunque haya nacido de una idea ya hecha por otro.

Ahora en Portada 

Comentarios