Martes, 26.03.2019 - 10:06 h
Telediaria

'Sálvame', el increíble delirio de crear el meme en riguroso directo

En el Estudio 1 de Telecinco, una pizarra marca los días que faltan para que 'Sálvame' cumpla 10 años. Lo que comenzó como un programa para comentar 'Supervivientes' ha terminado engullendo los dramas y comedias del corazón nacional. Incluso al propio' Supervivientes'.

Una década después, el programa ya no indigna como antes. La audiencia está inmune y ha interiorizado este show de los delirios de unos colaboradores que se pelean para mantener el share de Telecinco y, de paso, un buen sueldo estable cada tarde.

Pero el éxito de 'Sálvame' crece por un equipo ingenioso a la hora de estirar las repetitivas tramas. Pues sí, como un culebrón. Aunque con un aliciente muy especial para el morbo del espectador: el valor añadido de la imprevisibilidad del directo de la realidad. No son actores, no pueden repetir secuencia. Aquí sus vaivenes emocionales son retratados ante las cámaras de Mediaset como quien retransmite un partido de fútbol.

Sin embargo, para que esa extraordinaria imprevisibilidad del directo fluya y no sea un sopor vespertino, hay que planificar bien la historia para dosificar la información, estar prevenido ante posibles giros dramáticos y fomentar la adicción al drama. Pues sí, como un culebrón.

Y ahí es definitivo el trabajo del área de realización del programa, que es en lo único que ha ido creciendo y mejorando 'Sálvame' durante los años. Si ya nos sabemos los repetitivos 'modus operandi' de los colaboradores y si ya intuimos las estrategias del programa para vender polémico humo, el equipo de realización de Telecinco rompe con cualquier atisbo de monotonía con un juego de cámaras e imagen decidido a enriquecer todo lo que pasa en un plató que ya está muy visto.

La realización de 'Sálvame' acierta al no tomarse demasiado en serio lo que sucede en plató y se atreve con una narrativa que no para de enriquecer lo que sucede en el estudio con un maestro ir y venir de encuadres, desenfoques, largos movimientos de cámara (y grúa), pantallas partidas para mostrar varias señales de imagen con toda la expresividad de los personajes (hasta si están comiendo), bien de planos de reacción (también si siguen comiendo) y hasta ¡zooms! que potencian la intensidad del devenir de la historia con brillantez. Pues sí, como en un (buen) culebrón.

La última obra de arte del programa de Telecinco ha sucedido esta semana. Cuando, una vez más, Belén Esteban se indignaba al percatarse del cuchicheo de otro colaborador, Diego Arrabal. La imagen captó perfectamente el indignado giro de cabeza de Esteban. No sólo eso: el realizador, rápido de reflejos, cambió de cámara para mostrar al público como se le quedaba el rostro a Arrabal (plano de reacción) y, al final, volvía a Esteban para rematar su rabia con un revelador zoom, que coronaba la turbación del momento. Pues sí, como en un culebrón.

Así 'Sálvame' genera un extraordinario vínculo de complicidad especial con el espectador. La realización es tan traviesa como su audiencia, da igual la edad que tenga. 

A pesar de la década en emisión, la apuesta visual del programa no se ha mecanizado con el tiempo. El realizador escucha y disfruta lo que está escuchando con la destreza de crear una coreografía de cámaras que potencia la historia del show con un ingenio que crea memes instantáneos y, lo más complicado, los inmortaliza en directo. Sin retoques. Sin edición.

Fuera prejuicios. Gustará más o menos el enfoque del contenido del programa de Telecinco, pero 'Sálvame' tiene una de las mejores apuestas visuales de nuestra tele, ya que logra dar glorioso sentido hasta cosas que no lo tienen:

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