Sábado, 16.12.2017 - 06:26 h

La felicitación navideña más simpática, original y profunda que he recibido jamás

¿Por qué cuesta salirnos tanto del carril en las felicitaciones de fechas señaladas, especialmente las de Navidad?

El ‘christma’ que traigo a colación hoy desafía este concepto hierático y solemne de la fiesta. Me ha hecho reír.

lainformacion.com les desea una feliz y alegre navidad

¿Por qué cuesta salirnos tanto del carril en las felicitaciones de fechas señaladas, especialmente la navidad? ¿Quizá por miedo a herir susceptibilidades? ¿O por falta de imaginación?

La postal navideña que traigo a colación, y que pueden contemplar sobre estas líneas, desafía este concepto hierático y solemne de la Navidad y del misterio que entraña. Debo reconocer que me encanta. Me ha hecho reír. Me ha llenado de alegría, de eso que llaman “espíritu de la Navidad” (una expresión que no me convence mucho por cursi y porque parece que tal espíritu tiene que acabarse después del 6 de enero).

Sobre gustos no hay nada escrito. Y si nos podemos a discutir sobre algo tan complicado y personal como el arte o los sentimientos, mucho menos. No me siento capacitado para comentar mucho sobre la calidad artística de la foto, sobre su tonalidad o el estilo de sus trazos. La forma de este ‘christma’, aunque me encante, no es lo que más me ha cautivado.Me ha cautivado la alegría humana que transmite. Se supone que la Navidad es un momento de gozo porque celebramos que Dios se ha hecho presente entre nosotros. Si Dios se hizo hombre, no hay ninguna razón para pensar que estuviera exento de los buenos sentimientos inherentes al ser humano como la compasión, la dulzura o el humor. Decía Paco Umbral que sólo podía imaginarse un Dios que supiera bailar. Al Niño de esta imagen yo le veo capaz de eso y mucho más.Me ha cautivado su ternura. A diferencia de la mayoría de estampas de Belén, que acentúan el valor de la maternidad (quizá por realzar la merecida importancia de la Virgen) mi felicitación favorita enfoca su atención sobre esa complicidad entrañable entre padre e hijo, sujetos activos del episodio. El Jesús que conocemos, el que aparece en el Evangelio, llama ‘papá’ al Todopoderoso. Pero antes de eso también llamó mil veces así a José, que le debió enseñar muchas cosas: a hablar, a leer, a caminar, a jugar, a trabajar… y hasta a hacerle bromas a su madre. Salvando las distancias, me ha recordado esta otra escena extraída de la película ‘La Pasión’.

Me ha cautivado el momento escogido, un episodio en apariencia intrascendente en la vida de una familia. Hay quien opina que no refleja la Navidad, sino la huída a Egipto. Partiendo de que no figuro a la Sagrada Familia con ganas de bromear en tal tesitura, para mí se trata de una escena navideña al cien por cien aunque no se vean pastorcillos, reyes ni estrellas. La Navidad transmite algo más que un conjunto de momentos históricos. Comunica los detalles que desconocemos de la vida de Jesús pero que no resulta difícil suponer: que trabajó, obedeció a sus padres, sufrió las pequeñas o grandes complicaciones de la vida, cuidó de su familia, cerró los ojos de su padre cuando éste falleció, tuvo amigos y vivió treinta años con una discreción que no le impidió disfrutar de la vida.

Debo felicitar a su autor, Juan Díaz-Laviada, por su fino gusto, por su incuestionable sensibilidad navideña y porque ha tenido la gentileza de cedernos la imagen para reproducirla como felicitación de lainformacion.com este año.

Pues eso: que pasen todos una feliz, familiar ¡y alegre! Navidad.

Sigue @martinalgarra//

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